Hay viajes que se disfrutan… y otros que se recuerdan para siempre. Dormir en un castillo es uno de ellos. Torres, murallas, pasadizos y patios de piedra convierten cualquier escapada en una aventura que despierta la imaginación de chicos y grandes.
En España, esta experiencia es posible gracias a la red de Paradores, que permite alojarse en fortalezas históricas adaptadas para familias, combinando comodidad con siglos de historia.

Uno de los más impactantes es el Parador de Cardona, una fortaleza del siglo IX ubicada en lo alto de una colina. Con su imponente torre Minyona, leyendas de fantasmas y vistas al Pirineo, es el escenario perfecto para que los chicos sientan que están dentro de un cuento. Además, muy cerca se puede visitar la Mina de Sal de Cardona, una experiencia que suma aventura y aprendizaje.
Otro clásico es el Parador de Sigüenza, una fortaleza con más de 800 años de historia que combina influencias romanas, árabes y medievales. Su entorno, con calles empedradas y una imponente catedral, transforma cada paseo en una lección viva de historia.
Para quienes buscan algo más íntimo, el Parador de Alarcón ofrece una experiencia única en una fortaleza del siglo VIII rodeada por el río Júcar. Ideal para combinar historia con naturaleza y pequeñas aventuras al aire libre.
También destaca el Parador de Jarandilla de la Vera, donde se alojó Carlos V. Aquí, además de historia, el entorno natural invita a explorar gargantas, bosques y rutas pensadas para toda la familia.

Por último, el Parador de Ciudad Rodrigo combina historia y naturaleza con propuestas como observación de aves y astroturismo bajo cielos certificados como Starlight, una experiencia que suele dejar a todos con la boca abierta.
Más allá del encanto medieval, estos alojamientos están pensados para familias: cunas, camas supletorias, menús infantiles y actividades que facilitan el viaje. El resultado es un plan donde los chicos juegan a ser caballeros y princesas… mientras los adultos también se permiten volver a imaginar.
Porque a veces, para crear recuerdos inolvidables, no hace falta inventar historias: basta con dormir dentro de una.









