Después de siete años sin rastros, Changuita, una chungunga que marcó un antes y un después en la rehabilitación de su especie en Chile, volvió a aparecer en la costa de Viña del Mar. Su inesperado regreso no solo emocionó a quienes la conocieron, sino que también abre nuevas posibilidades para la conservación del llamado “gato de mar”.
El hallazgo fue confirmado por Javier Trivelli, cofundador de la Fundación Lontra, quien recibió un aviso sobre una nutria que deambulaba por un edificio. Un detalle curioso —que se mordía la cola— le dio una fuerte pista: ese comportamiento era característico de animales que pasaron por rehabilitación. Cuando finalmente se reencontraron, no hubo dudas: la confianza de la chungunga confirmó que era ella.
La historia de Changuita comenzó en 2017, cuando fue rescatada en estado crítico en la Región de Atacama. Estaba al borde de la muerte, con múltiples complicaciones de salud. Durante meses, Trivelli la cuidó intensamente hasta lograr su recuperación, en un proceso que sentó las bases para la rehabilitación de esta especie en el país.

Tras un largo trabajo, fue liberada, pero su camino no fue lineal. Hubo rescates, nuevas desapariciones y reencuentros inesperados. Incluso, en un momento, se creyó que había muerto. Sin embargo, su reciente aparición cambia completamente esa historia.
Hoy, la gran incógnita es aún más impactante: existen registros de una chungunga que habría visitado el mismo edificio en 2024 y 2025… acompañada de crías. Si se confirma que es Changuita, estaríamos ante un caso excepcional: una nutria rehabilitada que no solo sobrevivió durante años en libertad, sino que además logró reproducirse con éxito.

Este posible escenario representa un avance clave para una especie catalogada en peligro, amenazada por la pérdida de hábitat y la presencia de perros. Changuita, sin buscarlo, podría estar aportando información crucial sobre los primeros meses de vida de los chungungos, una etapa aún desconocida para los científicos.
Más que un reencuentro emotivo, su regreso podría convertirse en un punto de inflexión para la conservación de su especie. Porque, después de todo este tiempo, Changuita no solo volvió: podría haber cambiado las reglas del juego.









