Un inesperado descubrimiento arqueológico sorprendió a especialistas en Noruega luego de que obras de infraestructura en una calle de la ciudad de Skien dejaran al descubierto tres barriles del siglo XVII en un estado de conservación excepcional.

El hallazgo ocurrió durante excavaciones para instalar nuevas tuberías en la calle Kongens gate, una zona cercana al antiguo puerto fluvial de la ciudad. Allí, arqueólogos de la Dirección de Patrimonio Cultural de Noruega encontraron los recipientes enterrados a varios metros de profundidad, protegidos por capas de suelo arcilloso que evitaron el ingreso de oxígeno y frenaron el deterioro de la madera durante más de 300 años.
Los barriles, de aproximadamente 80 centímetros de altura, conservan intactas sus estructuras originales, incluyendo los aros de hierro y las duelas de madera, algo extremadamente inusual para objetos de este período histórico.
Según explicaron los investigadores, la ubicación del hallazgo refuerza la teoría de que el sector funcionaba como un importante punto de carga y descarga comercial durante la Edad Moderna, donde mercancías eran almacenadas antes de ser distribuidas hacia otros mercados europeos.
Pero lo que más sorprendió a los arqueólogos fue el contenido preservado dentro de los recipientes.
Tras retirar cuidadosamente las tapas, los especialistas del Instituto Noruego de Investigación del Patrimonio Cultural descubrieron que uno de los barriles contenía restos de pescado en salmuera, específicamente bacalao, un producto clave para el comercio marítimo de la región en aquella época.
En el segundo recipiente aparecieron rastros de granos de cereal, posiblemente cebada o centeno, lo que demuestra que estos contenedores también eran utilizados para almacenar alimentos esenciales destinados al consumo local o al intercambio comercial.
Sin embargo, el tercer barril fue el que generó mayor misterio entre los investigadores. En su interior hallaron una sustancia oscura y espesa que actualmente está siendo analizada en laboratorio. Las primeras hipótesis apuntan a que podría tratarse de alquitrán de pino o algún tipo de resina utilizada antiguamente para impermeabilizar embarcaciones.

Ahora, expertos en dendrocronología trabajan sobre muestras de la madera para determinar con precisión cuándo fueron talados los árboles utilizados en la fabricación de los barriles y establecer si fueron construidos en Noruega o importados desde otros puntos de Europa.
Los especialistas remarcaron que la extraordinaria conservación de los objetos convierte al descubrimiento en una pieza clave para comprender cómo funcionaban las rutas comerciales y la vida cotidiana en la región hace más de tres siglos.








