Un equipo internacional de arqueólogos realizó un hallazgo excepcional en el corazón de la selva mexicana: una antigua ciudad maya que permaneció oculta durante más de un milenio y que, a diferencia de otros sitios arqueológicos de la región, fue encontrada prácticamente intacta y sin señales de saqueo.
La ciudad fue localizada en la Reserva de la Biosfera de Calakmul, en el estado de Campeche, una de las áreas con mayor riqueza arqueológica de la península de Yucatán. Los investigadores la bautizaron Minanbé, una expresión maya que significa “no hay camino”, en referencia a las dificultades que enfrentaron para llegar al lugar.

La expedición estuvo liderada por el arqueólogo esloveno Ivan Šprajc, quien junto a especialistas mexicanos y europeos recorrió kilómetros de selva virgen para acceder al asentamiento. El sitio había sido detectado previamente mediante tecnología LiDAR, capaz de revelar estructuras ocultas bajo la densa vegetación.
Una vez en el terreno, los arqueólogos confirmaron la existencia de una ciudad de aproximadamente 15 hectáreas compuesta por plazas, edificios ceremoniales, complejos residenciales, terrazas y sistemas hidráulicos que permitían gestionar el agua en la región.
Uno de los descubrimientos más llamativos fue un templo piramidal de más de 13 metros de altura, considerado uno de los mejor conservados hallados hasta ahora en esta zona de la antigua civilización maya. La estructura presenta elementos arquitectónicos característicos del estilo Río Bec, conocido por sus elaboradas decoraciones y monumentales construcciones.
Además, los investigadores identificaron 15 monumentos de piedra, entre ellos estelas y altares con inscripciones jeroglíficas y representaciones de gobernantes mayas. Una de las piezas más destacadas muestra una escena de decapitación y contiene una fecha correspondiente al año 849 después de Cristo, en pleno período Clásico Terminal.

Los especialistas creen que Minanbé desempeñó un papel importante en la producción agrícola y el comercio regional durante el apogeo de la civilización maya. También consideran que el asentamiento fue abandonado alrededor del siglo X, coincidiendo con el declive de numerosas ciudades de las Tierras Bajas Mayas.
Lo que más sorprendió a los arqueólogos fue el excelente estado de conservación del sitio. Según explicaron, es la primera ciudad descubierta por este equipo en las últimas décadas que no presenta evidencias de saqueos ni intervenciones modernas.
El hallazgo ofrece una oportunidad única para comprender cómo vivían, gobernaban y organizaban sus recursos las antiguas comunidades mayas antes del colapso de una de las civilizaciones más fascinantes de América.








