En medio de las altas temperaturas extremas que afectan a Francia y gran parte de Europa, la ciudad de París volvió a habilitar este sábado tres zonas de baño en el río Sena, permitiendo que residentes y turistas puedan refrescarse en pleno corazón de la capital francesa.
La reapertura marca un hecho histórico, ya que el baño público en el Sena había estado prohibido durante más de un siglo. Ahora, gracias a un ambicioso proyecto de recuperación ambiental, los visitantes pueden volver a disfrutar del emblemático río en espacios especialmente acondicionados y supervisados.
Las zonas habilitadas se encuentran en Bercy, Bras Marie y Grenelle, esta última ubicada muy cerca de la Torre Eiffel. Además, durante el verano también es posible nadar en el Bassin de la Villette, mientras que el canal Saint-Martin permite el acceso únicamente los domingos por la tarde.
Para ingresar, los bañistas deben superar controles de seguridad y respetar una serie de normas establecidas por el Ayuntamiento. En cada una de las áreas autorizadas hay casillas para guardar pertenencias, además de puestos donde se ofrecen bebidas y fruta para ayudar a combatir el intenso calor.
La reapertura fue posible tras una inversión de 1.400 millones de euros, destinada a modernizar las plantas de tratamiento de aguas residuales y mejorar el sistema de drenaje de la ciudad. Estas obras permitieron elevar considerablemente la calidad del agua del Sena, que ahora es monitoreada de forma permanente para garantizar condiciones seguras para los bañistas.
Según las autoridades sanitarias, desde que comenzó el programa de recuperación no se registraron enfermedades graves entre las personas que utilizaron las zonas de baño, lo que refuerza la confianza en el proyecto.
La medida también responde a un escenario marcado por el cambio climático, con olas de calor cada vez más frecuentes e intensas. Para muchos parisinos, disponer de espacios públicos donde refrescarse se volvió una necesidad durante los meses de verano.

Los primeros usuarios destacaron la limpieza del agua y las condiciones de seguridad. Algunos incluso aseguraron que la experiencia superó sus expectativas, especialmente teniendo en cuenta la antigua reputación del Sena por sus problemas de contaminación.
Las autoridades recordaron que solo está permitido nadar dentro de las zonas habilitadas, donde hay socorristas y vigilancia permanente. Fuera de esos sectores, el baño continúa prohibido por razones de seguridad.
Las áreas permanecerán abiertas hasta el 30 de agosto, convirtiéndose en una de las principales alternativas para hacer frente a las altas temperaturas que continúan afectando a París y al resto de Europa durante este verano.







