Un robot humanoide logró una hazaña inédita al alcanzar la cima del volcán Chimborazo, la montaña más alta de Ecuador, ubicada a más de 6.000 metros sobre el nivel del mar. El exitoso ascenso abrió una nueva puerta para el uso de la robótica en investigaciones científicas realizadas en ambientes extremos.
El protagonista de la expedición es Pemba José, un robot desarrollado para recopilar datos ambientales y evaluar su desempeño en condiciones de frío, altura y baja presión atmosférica. Tras superar la prueba, sus creadores ya tienen un nuevo objetivo: intentar llevarlo al Monte Everest, la cumbre más alta del planeta.
Un robot preparado para soportar condiciones extremas
Pemba José está construido con aluminio de alta resistencia y fibra de carbono. Mide 1,32 metros, pesa 35 kilogramos y cuenta con decenas de articulaciones que le permiten desplazarse por terrenos complejos.

Además, incorpora tres sistemas de visión: una cámara convencional, una cámara infrarroja y un sensor LiDAR, una tecnología que utiliza rayos láser para generar mapas tridimensionales con gran precisión.
Ciencia en la cima del Chimborazo
Durante la expedición, el robot registró información sobre temperatura, presión atmosférica y el estado de glaciares y cursos de agua.
Los investigadores esperan utilizar esos datos para monitorear ecosistemas de alta montaña, seguir la evolución de los glaciares, detectar procesos de deforestación e incluso estudiar especies que habitan en zonas de difícil acceso.
Una vez en la cima, Pemba José realizó una transmisión en vivo mediante conexión satelital y respondió preguntas de los investigadores.
El curioso problema antes del ascenso
Horas antes de iniciar la expedición, el equipo detectó que el robot caminaba de manera extraña, como si hubiera perdido el equilibrio.
Tras revisar el sistema descubrieron que aún conservaba una pequeña pieza plástica utilizada para inmovilizar algunas articulaciones durante el transporte. Una vez retirada, recuperó por completo su movilidad y pudo iniciar el ascenso.
Aunque actualmente puede caminar de forma autónoma en pendientes de hasta 35 grados, gran parte del recorrido fue transportado por los montañistas debido a la dificultad del terreno.
El próximo desafío: llegar al Everest

Después del éxito en el Chimborazo, los desarrolladores planean probar al robot en otras montañas de gran altitud, como el Cotopaxi, en Ecuador, o el Mauna Kea, en Hawái.
Sin embargo, el gran sueño del proyecto es llevar a Pemba José al Monte Everest. Por el momento no pudieron hacerlo debido a la falta de una normativa específica en Nepal para este tipo de expediciones, aunque confían en que el éxito obtenido en Ecuador facilite futuras autorizaciones.
Si finalmente alcanza la cima del Everest, el robot podría convertirse en una herramienta clave para realizar investigaciones científicas y monitorear algunos de los ambientes más extremos del planeta sin exponer vidas humanas.







