Multan en Singapur a un joven francés por una broma viral con una pajita usada

Portadas Mexi
Redactor
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El estudiante, de 19 años, se grabó lamiendo la pajita de una máquina de zumos y volvió a colocarla en el dispensador. El vídeo, publicado con la frase “la ciudad no es segura”, provocó indignación y terminó en los tribunales.

Un estudiante francés de 19 años fue multado este jueves 30 de julio con 600 dólares de Singapur, equivalentes a unos 406 euros, después de declararse culpable de alterar el orden público por una broma que se hizo viral en redes sociales.

El protagonista del episodio es Didier Gaspard Owen Maximilien, quien estudia en una escuela de negocios de Singapur. El incidente ocurrió el pasado 12 de marzo, después de que el joven asistiera a una clase de boxeo en el Goldhill Centre, un complejo ubicado en la zona de Thomson Road.

Según los documentos presentados ante el tribunal, Maximilien se acercó a una máquina expendedora de zumo de naranja de la empresa iJooz, sacó una pajita del dispensador, lamió aproximadamente la mitad y volvió a colocarla mientras grababa la escena con su teléfono.

Más tarde editó el vídeo y lo publicó en Instagram acompañado por la frase “City is not safe”, que puede traducirse como “la ciudad no es segura”. La grabación fue compartida fuera de su círculo de contactos, llegó a medios locales y provocó una fuerte reacción entre los usuarios.

La pajita no fue utilizada por otra persona

Durante el juicio, la defensa aclaró que, una vez terminada la grabación, el joven retiró la misma pajita del dispensador y se la llevó junto con su bebida. Por lo tanto, ninguna otra persona llegó a utilizarla y no se registraron daños para la salud.

Sin embargo, la empresa responsable de la máquina presentó una denuncia policial, desinfectó el equipo y sustituyó las 500 pajitas que se encontraban en su interior como medida preventiva. También anunció cambios en sus máquinas, entre ellos el uso de pajitas envueltas individualmente y compartimentos que solo se abren después de completar una compra.

El joven se declaró culpable de un cargo por alteración del orden público, mientras que una segunda acusación por daños fue tenida en cuenta al momento de determinar la sentencia.

Aunque este tipo de infracción puede castigarse en Singapur con una multa de hasta 2.000 dólares locales o con un máximo de tres meses de prisión, la jueza consideró la edad del acusado, su reconocimiento temprano de los hechos y la ausencia de víctimas.

El abogado del estudiante aseguró que su cliente estaba profundamente arrepentido y que había comprendido que una acción que inicialmente consideró divertida había terminado generando consecuencias importantes.

Las autoridades migratorias deberán decidir ahora si la condena afectará al permiso de estudiante que le permite permanecer en Singapur. Maximilien tiene previsto continuar parte de sus estudios en Francia entre septiembre y diciembre.

El caso vuelve a poner el foco sobre las consecuencias que pueden tener las bromas creadas para conseguir visualizaciones en redes sociales, especialmente en Singapur, una ciudad-Estado conocida por aplicar estrictas normas relacionadas con la higiene, el comportamiento en espacios públicos y la convivencia.

Temas: Singapur · Sucesos · Redes sociales · Turismo · Curiosidades

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