Un equipo de investigadores identificó en las montañas de Taiwán un bosque de gigantes que alberga el árbol más alto de Asia Oriental, un ejemplar de Taiwania cryptomerioides que alcanza 84,1 metros de altura. El hallazgo es el resultado de más de una década de expediciones y representa un avance clave para la conservación de algunos de los ecosistemas con mayor capacidad de almacenamiento de carbono del planeta.
El árbol, bautizado «Espada del Cielo del Río Da’an», fue localizado en 2023 y es considerado el ejemplar más alto conocido de la región. Los pueblos indígenas Rukai llaman a estos enormes abetos «los árboles que tocan la luna», en referencia a su imponente altura.

Diez años buscando gigantes
La búsqueda comenzó en 2014 con un grupo de investigadores, escaladores, ecologistas y especialistas en teledetección conocidos como los «buscadores de árboles de Taiwán».
Para localizar ejemplares excepcionales en un territorio con unos 950 millones de árboles, el equipo recurrió a la tecnología LiDAR, un sistema de escaneo láser aéreo que permite construir modelos tridimensionales del terreno y estimar la altura de cada árbol.
Sin embargo, el relieve montañoso generaba numerosos errores, por lo que cientos de voluntarios revisaron manualmente los datos. Gracias a ese trabajo conjunto, en 2022 se elaboró el Mapa de Árboles Gigantes de Taiwán, que identificó 941 árboles de más de 65 metros de altura.
Un bosque escondido
Las expediciones posteriores llevaron a los investigadores hasta una remota zona cercana al Lago Gran Fantasma, considerado sagrado por comunidades indígenas.
Allí descubrieron un antiguo bosque de abetos donde crecen unos 30 árboles gigantes agrupados, un lugar que los científicos describen como un verdadero «templo de gigantes» por la concentración de ejemplares de tamaño excepcional.

Para llegar hasta el árbol récord fue necesario recorrer unos 20 kilómetros siguiendo un río y completar dos días de caminata por un terreno montañoso.
Un aliado contra el cambio climático
Además de su valor natural, estos bosques desempeñan un papel clave en la lucha contra el cambio climático.
Un estudio realizado en 2024 determinó que almacenan 1.384,5 megagramos de carbono por hectárea, una de las mayores densidades registradas en el mundo, comparable con algunos de los bosques antiguos más importantes del planeta.
Los investigadores destacan que proteger estos gigantes no solo preserva un patrimonio natural único, sino que también contribuye a capturar grandes cantidades de dióxido de carbono y mantener la biodiversidad de la isla.








