El fuerte movimiento de magnitud 7,4 ocurrido en el occidente colombiano se originó a unos 107 kilómetros de profundidad por el hundimiento de la placa de Nazca bajo la Sudamericana. Aunque ambos países comparten un complejo sistema tectónico, los mecanismos que provocan sus terremotos son diferentes.
Un terremoto puede sentirse en una amplia región, pero eso no significa que todos los movimientos sísmicos que ocurren en países cercanos tengan el mismo origen. El fuerte sismo registrado en Colombia volvió a poner el foco sobre la compleja actividad tectónica de la región y generó dudas sobre una posible relación con los terremotos registrados recientemente en Venezuela.
La respuesta de los especialistas es clara: no existe una conexión directa entre ambos fenómenos.

El terremoto colombiano tuvo una magnitud de 7,4 y se produjo a unos 107 kilómetros de profundidad, con epicentro en el departamento del Chocó. La particularidad de este movimiento está relacionada con uno de los procesos geológicos más importantes del planeta: la subducción.
¿Qué es la subducción?
La superficie rocosa de la Tierra no forma una capa continua. Está dividida en grandes bloques llamados placas tectónicas, que se desplazan lentamente sobre las capas más profundas del planeta.
En el occidente de Colombia, la placa de Nazca, ubicada bajo el océano Pacífico, avanza hacia el continente y se introduce por debajo de la placa Sudamericana.
Ese proceso se conoce como subducción.
Aunque el movimiento ocurre a una velocidad de apenas unos centímetros por año, durante décadas puede acumular enormes cantidades de energía. Cuando las rocas ya no pueden soportar la presión, esa energía se libera de manera repentina y genera un terremoto.
En Colombia, la placa de Nazca avanza bajo el continente a una velocidad estimada de 5,5 a 6 centímetros por año.
La profundidad cambió el impacto del terremoto
Uno de los aspectos más importantes para comprender el sismo colombiano es que magnitud y capacidad destructiva no son exactamente lo mismo.
La magnitud indica cuánta energía fue liberada, pero la profundidad, la distancia respecto de las ciudades y las características de las construcciones también determinan cuánto daño puede provocar.
En este caso, el movimiento ocurrió a unos 107 kilómetros bajo tierra, una profundidad considerable que permitió que parte de las ondas sísmicas llegara más atenuada a la superficie.
Esto explica por qué un terremoto de gran magnitud no necesariamente produce el mismo nivel de destrucción que otro de menor intensidad pero mucho más superficial.
Un ejemplo histórico ocurrió en 1999, cuando un terremoto de magnitud 6,2 golpeó la región del Eje Cafetero. Al producirse a menor profundidad y cerca de zonas pobladas, provocó una enorme destrucción y dejó alrededor de 1.200 muertos.
¿Por qué no está conectado con los terremotos de Venezuela?
Colombia y Venezuela forman parte de un complejo entramado de placas tectónicas y comparten sectores de las placas Sudamericana y del Caribe. Sin embargo, eso no significa que un terremoto ocurrido en un país provoque automáticamente otro en el vecino.
La diferencia está en el tipo de movimiento.
Mientras en buena parte del occidente colombiano la placa de Nazca se hunde debajo de la Sudamericana, en Venezuela predominan sistemas de fallas donde las placas se desplazan lateralmente.
Es decir, se trata de mecanismos tectónicos diferentes.
Por eso, aunque ambos países estén dentro de una misma región geológicamente activa, no existe una relación directa que permita afirmar que los terremotos de Venezuela desencadenaron el ocurrido en Colombia.
Colombia está sobre una de las zonas sísmicas más activas
La actividad sísmica no es una anomalía para Colombia. El país se encuentra en una zona donde interactúan las placas de Nazca, Sudamericana y Caribe, además de formar parte del Cinturón de Fuego del Pacífico.
El Servicio Geológico Colombiano registra alrededor de 2.500 sismos por mes, aunque la enorme mayoría son demasiado pequeños para ser percibidos por la población.

La región también registra algunos de los terremotos más importantes de la historia sudamericana. En 1906, un sismo de magnitud 8,8 frente a las costas de Colombia y Ecuador provocó un tsunami que afectó parte del litoral del Pacífico.
Otro gran terremoto ocurrió en 1979, con una magnitud de 8,1 frente a las costas de Nariño.
Estos antecedentes muestran que la actividad sísmica forma parte de la dinámica natural del territorio colombiano.
Una Tierra que nunca está quieta
Lo ocurrido en Colombia es, en definitiva, el resultado de un proceso que sucede constantemente aunque sea invisible para quienes viven en la superficie.
Las placas tectónicas se desplazan, chocan, se separan o se deslizan unas junto a otras. En algunos lugares, una placa se introduce debajo de otra y acumula energía durante años hasta que finalmente se libera.
La subducción de la placa de Nazca bajo Sudamérica explica buena parte de la actividad sísmica del occidente colombiano. Y aunque los movimientos de las placas están conectados dentro de un sistema planetario, eso no significa que cada terremoto tenga capacidad para desencadenar otro a cientos de kilómetros.
Por eso, más que buscar una única cadena de causa y efecto entre Colombia y Venezuela, los especialistas señalan la importancia de comprender que cada región tiene su propia estructura de fallas y dinámica tectónica, aun cuando todas formen parte del mismo enorme rompecabezas geológico.







