El particular proyecto de restauración se realizó en Washington, Estados Unidos. Las estructuras llevaban 450 plantas nativas y fueron diseñadas para crear nuevos refugios para la fauna y ayudar a recuperar el ecosistema.
Un helicóptero sobrevoló un humedal de Washington, Estados Unidos, con una misión poco habitual: arrojar desde el aire 90 pequeñas islas flotantes cubiertas de vegetación.
La escena formó parte de un proyecto de restauración ecológica que busca recuperar un ecosistema afectado por una especie de pasto invasora. Las estructuras, diseñadas para funcionar como pequeños núcleos de vegetación, transportaban en total unas 450 plantas nativas.
La particular estrategia permitió llegar a sectores del humedal que resultan difíciles de alcanzar por tierra y evitó el uso de maquinaria pesada dentro de un ambiente especialmente sensible.
Pequeñas islas para recuperar la vegetación
El proyecto fue desarrollado por el Departamento de Recursos Naturales de las Tribus Tulalip y comenzó con la instalación de estas estructuras flotantes en 2023.
La idea detrás del experimento es sencilla: en lugar de intentar eliminar directamente toda la vegetación invasora, las plantas nativas pueden comenzar a desarrollarse sobre las pequeñas plataformas ubicadas en el agua.
Así, las islas funcionan como “núcleos” desde los cuales la vegetación autóctona puede recuperar espacio.
Al estar separadas del terreno invadido, las plantas tienen mejores condiciones para crecer y, al mismo tiempo, las estructuras pueden convertirse en refugios para distintos organismos.
Un hábitat que empieza desde arriba
4
Cada una de estas pequeñas islas fue preparada con especies vegetales nativas. En conjunto, las 90 estructuras reunieron alrededor de 450 plantas.
Con el paso del tiempo, los investigadores esperan que no solo crezca la vegetación, sino que también aparezcan nuevos habitantes.
Por eso, el seguimiento no se limita a contar cuántas plantas sobreviven. Los especialistas observan lo que denominan “complejidad del hábitat”: la presencia de insectos, anfibios y aves que puedan utilizar las plataformas como refugio o zona de alimentación.
Si estos organismos comienzan a regresar, sería una señal de que las pequeñas islas están cumpliendo una función que va mucho más allá de sostener plantas.
El objetivo final: ayudar al salmón
La restauración tiene además un objetivo relacionado con una especie emblemática de los ecosistemas del noroeste estadounidense: el salmón.
El pasto invasor había alterado la vegetación y las condiciones de los canales de agua del humedal. La recuperación de estos espacios podría ayudar a que los canales vuelvan a funcionar adecuadamente y sean utilizados por salmones juveniles, que necesitan zonas de aguas tranquilas para alimentarse y crecer antes de emprender su migración hacia el océano.
Por eso, el éxito del proyecto no se medirá únicamente por la supervivencia de las 450 plantas.
La verdadera pregunta es si esas pequeñas comunidades vegetales podrán reconstruir progresivamente un ecosistema completo.
Tres años después, llega la parte más importante
El proyecto, conocido como Oxbow Pallet Project, entró en 2026 en una etapa clave: el monitoreo a mediano plazo.
Los investigadores buscan determinar si las islas lograron establecerse, si las plantas pudieron reproducirse y, especialmente, si comenzaron a generar las condiciones necesarias para que otros organismos regresaran.
La experiencia demuestra que restaurar un humedal no siempre implica intervenir con grandes máquinas o modificar todo el terreno. En este caso, la apuesta fue mucho más particular: crear 90 pequeños puntos de vida y dejarlos crecer sobre el agua.
Si el experimento funciona, esas diminutas “islas” podrían convertirse en el punto de partida para recuperar poco a poco todo un ecosistema.







