La tala de árboles pone al loro vinoso al borde de la extinción en Misiones: quedan solo 323 ejemplares

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En las selvas de Misiones sobrevive una especie que durante años se creyó desaparecida de Argentina. Hoy quedan apenas 323 ejemplares de loro vinoso en todo el país y la tala de grandes árboles amenaza directamente su posibilidad de reproducirse.

El loro vinoso o loro pecho vinoso necesita una condición muy particular para hacer sus nidos: grandes árboles con cavidades profundas que tardan décadas en formarse.

Por eso, cada árbol que desaparece puede significar mucho más que la pérdida de una parte del bosque.

Un ave que necesita árboles gigantes

Para reproducirse, el loro vinoso busca cavidades naturales de al menos 60 centímetros de profundidad, que suelen aparecer en ejemplares de gran tamaño, con troncos que pueden alcanzar unos dos metros de diámetro.

Entre los árboles utilizados para nidificar se encuentran las araucarias o pino Paraná, además del timbó de campo y el marmelero.

image ejemplares de loro vinoso en ramas de una araucaria en misiones foto sebastian navajas aves argentinas QMM6UOOUHNGXRL7VNXOIFNKAHU

La araucaria es especialmente importante. Puede superar los 30 metros de altura y forma parte del dosel de la selva misionera.

Además, está protegida en Misiones como Monumento Natural Provincial desde 1986, por lo que su tala está prohibida.

Sin embargo, la tala selectiva continúa afectando sectores del bosque. Los ejemplares de mayor porte son precisamente los que pueden ofrecer las cavidades que estas aves necesitan.

Durante años se creyó que había desaparecido

La historia del loro vinoso en Argentina estuvo cerca de terminar.

Durante la década de 1980, cuando Misiones comenzó a reforzar la protección de las araucarias que todavía quedaban, se creía que el loro vinoso estaba extinto en el país.

Pero en 2005 un conteo anual encontró poco más de 100 ejemplares en la provincia.

El descubrimiento confirmó que la especie todavía sobrevivía, aunque en una situación extremadamente vulnerable.

Dos décadas después, el último monitoreo realizado a fines de 2025 contabilizó 323 ejemplares en Argentina.

El número representa una mejora respecto de aquellos primeros registros, pero los especialistas advierten que la población prácticamente se mantuvo estable durante 20 años y todavía no está claro cuánto del aumento se debe a una verdadera recuperación y cuánto a mejores métodos de búsqueda.

La tala no es la única amenaza

La pérdida de árboles no es el único problema.

El loro vinoso también enfrenta el mascotismo. En algunas comunidades de la zona todavía existe la costumbre de sacar pichones de los nidos para regalarlos o mantenerlos en cautiverio.

Los investigadores también alertaron sobre un posible tráfico ilegal hacia Brasil. Según el proyecto de conservación, allí se rescatan alrededor de 50 loros vinosos por año que habrían sido extraídos de nidos en Argentina y trasladados ilegalmente para su comercialización.

La fragmentación de la selva agrava todavía más el escenario: al perderse los árboles grandes, las aves encuentran menos lugares para reproducirse y menos recursos para alimentarse.

Una carrera contra el tiempo

Desde 2005, investigadores y pobladores trabajan para evitar que el loro vinoso desaparezca de Misiones.

El programa incluye cajas nido, protección de cavidades naturales, seguimiento de parejas reproductivas y monitoreos de las poblaciones.

image el loro vinoso se creia extinto en la decada de 1980 pero un relevamiento en 2005 mostro que todavia existian ejemplares en misiones foto carlos garcia aves argentinas EBMZ6S675NDNDD3U4PYUTX7WLI

En 2025 también comenzó a funcionar una estación biológica destinada a profundizar los estudios sobre la especie.

El proyecto trabaja además con las comunidades cercanas a San Pedro, en el este misionero, mediante programas de educación ambiental y un “club de naturaleza” para chicos de entre 7 y 13 años.

La idea es que la conservación no quede limitada a los investigadores, sino que también involucre a quienes viven junto al bosque.

323 ejemplares y una esperanza

El loro vinoso está considerado “En peligro crítico” a nivel nacional y forma parte de las especies de vertebrados de valor especial identificadas por la Administración de Parques Nacionales.

Su situación está estrechamente ligada a la del Bosque Atlántico: para proteger al ave hay que conservar los árboles que necesita para alimentarse y reproducirse.

Por ahora, la población no volvió a caer a los niveles que hicieron temer su desaparición definitiva.

Pero tampoco logró recuperarse de manera significativa.

En una selva donde cada árbol gigante puede convertirse en un hogar, conservar el bosque significa también conservar la posibilidad de que esos 323 loros sigan existiendo.

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