En la isla de Flores, Indonesia, existe un volcán que parece sacado de otro planeta. En su cima, Kelimutu alberga tres lagos volcánicos de diferentes colores, cuyas aguas pueden cambiar de tonalidad a lo largo del tiempo y crean uno de los paisajes más sorprendentes del país asiático.
El fenómeno tiene una explicación científica. La composición química de cada lago, la presencia de minerales como hierro y magnesio, los gases volcánicos y el agua de lluvia influyen en el color de sus aguas. Por eso, sus tonalidades pueden pasar del turquesa al verde, amarillo, naranja, rojo, marrón o incluso negro.

Pero mucho antes de que la ciencia intentara explicar este espectáculo natural, los habitantes de Flores ya tenían su propia interpretación: los tres lagos son el hogar de las almas de los difuntos.
Según la tradición local, el lago Tiwu Ata Mbupu, de aguas oscuras, es el lugar donde descansan las almas de las personas mayores. Tiwu Ata Polo, que puede adoptar tonalidades rojizas, marrones o granates, está asociado a las almas de quienes tuvieron una vida marcada por la maldad. El tercero, Tiwu Nuwa Muri Koo Fai, de tonos azulados y verdosos, es el destino de las almas de los jóvenes y los niños.
Esta creencia convierte a Kelimutu en un lugar sagrado para la población local, donde naturaleza, tradición y espiritualidad se mezclan en un paisaje único.
A pesar de encontrarse en la cima de un volcán, llegar hasta los lagos no requiere una gran exigencia física. Parte del recorrido puede realizarse por carretera hasta la entrada del Parque Nacional Kelimutu y, desde allí, una caminata sencilla y señalizada de menos de media hora conduce hasta el mirador conocido como Punto Inspiración.

Desde ese punto se puede observar el impresionante contraste entre los tres cráteres y sus aguas cambiantes. Además, existen senderos secundarios que permiten recorrer los alrededores, aunque pueden permanecer cerrados si aumenta la actividad volcánica.
Kelimutu es, así, mucho más que un volcán. Es un rincón de Indonesia donde la ciencia intenta explicar los colores del agua mientras las antiguas leyendas aseguran que, en sus profundidades, todavía habitan las almas de quienes ya partieron.








