En la isla de Bioko, un refugio natural ubicado frente a la costa de África occidental, algunos de los primates más singulares del continente enfrentan una amenaza que avanza casi en silencio: la caza para el comercio de carne de monte.
Aunque gran parte de los bosques de esta isla de Guinea Ecuatorial permanece en buen estado de conservación, una reciente expedición científica detectó señales preocupantes en su fauna. Menos ejemplares, animales cada vez más desconfiados y especies que podrían desaparecer incluso dentro de áreas protegidas.

Bioko se encuentra a unos 32 kilómetros del continente africano y, durante las eras glaciales, estuvo conectada al resto del territorio. Su posterior aislamiento permitió el desarrollo de una fauna particular, con siete especies de monos y otros animales que habitan los bosques de la isla.
Entre ellos se encuentran los monos de orejas rojas, los colobos negros y rojos y los drills. Los científicos consideran que los colobos rojos están entre los primates más amenazados de Bioko.
Un bosque que sigue en pie, pero una fauna bajo presión
Durante los relevamientos en la Gran Caldera y la Reserva Científica de las Tierras Altas del Sur, los investigadores encontraron una situación paradójica: el hábitat se mantiene relativamente intacto, pero sus animales muestran cada vez con más claridad el impacto de la actividad humana.
En varios encuentros, los grupos de primates emitieron llamadas de alarma y huyeron rápidamente hacia zonas boscosas al detectar la presencia de personas. Un comportamiento muy diferente al registrado décadas atrás, cuando podían ser observados de cerca sin mostrar temor.
Tom Butynski, biólogo conservacionista que visitó Bioko por primera vez en 1986, recordó que entonces las poblaciones de monos eran mucho más abundantes. En algunas zonas, los registros actuales muestran densidades considerablemente menores que las observadas hace cuatro décadas.
El problema principal, según los investigadores, no es la pérdida del bosque, sino la presión constante de los cazadores.
La demanda detrás de la caza
El auge de la industria petrolera y del gas natural en Guinea Ecuatorial modificó también los hábitos de consumo. El aumento del poder adquisitivo favoreció la demanda de carne de animales silvestres, incluida la carne de mono, considerada un producto apreciado y más costoso que el pollo en algunos mercados locales.
Los registros del Bioko Biodiversity Protection Program contabilizaron más de 20.000 monos en el mercado de Malabo hasta marzo de 2008, además de decenas de miles de otros animales silvestres.
La presión sobre estas especies no es un problema nuevo. Hace cerca de un siglo, el búfalo forestal ya desapareció de la isla como consecuencia de la caza.
Una prohibición que no logró frenar el comercio
En octubre de 2007, el gobierno de Guinea Ecuatorial prohibió la captura, venta y consumo de carne de primates. La medida produjo un efecto inmediato: durante los primeros meses, los cadáveres de monos desaparecieron de los mercados.

Sin embargo, la situación no duró demasiado.
Poco después, ejemplares de drill y colobo rojo volvieron a aparecer a la venta. Para los especialistas, el principal problema es la falta de vigilancia en las zonas protegidas, que permite el ingreso de cazadores.
A pesar del escenario, todavía hay una oportunidad. Grandes extensiones del hábitat original continúan conservadas y, si la caza logra reducirse de manera permanente, las poblaciones que sobreviven en zonas remotas podrían volver a expandirse por otros bosques de Bioko.
La isla todavía conserva el escenario necesario para proteger a estas especies. El desafío, ahora, es lograr que sus habitantes más raros no desaparezcan antes de que sea demasiado tarde.








