El sendero termina en la orilla, pero la aventura recién empieza. En lugar de seguir por tierra firme, el recorrido continúa con los pies en el agua: hay que avanzar entre piedras, atravesar pequeñas pozas y, en algunos tramos, nadar para seguir el curso del río.
Así funciona el aquatrekking, una actividad que combina senderismo y natación y que propone una forma diferente de explorar paisajes naturales durante el verano.
Cuando el río se transforma en un camino

También conocido como senderismo acuático o river trekking, el aquatrekking consiste en recorrer cauces, gargantas y desfiladeros alternando tramos caminados con otros en los que es necesario atravesar el agua.
A diferencia del barranquismo, generalmente no requiere maniobras técnicas como rápeles o el uso constante de cuerdas. Sin embargo, eso no significa que esté libre de dificultades: el caudal, la temperatura del agua, las piedras resbaladizas y la posibilidad de encontrar zonas profundas pueden cambiar por completo la experiencia.
La propuesta permite observar la montaña desde una perspectiva poco habitual. Las paredes de los desfiladeros se elevan a ambos lados, aparecen rincones que no son visibles desde los senderos tradicionales y el propio río se convierte en la ruta a seguir.
Una aventura ideal para los días de calor
Durante el verano, esta modalidad gana atractivo como alternativa a las caminatas bajo el sol. El agua acompaña gran parte del recorrido y convierte la actividad en una experiencia refrescante, especialmente en zonas de montaña.
Pero antes de entrar al río, hay varios factores que conviene tener en cuenta. Las condiciones pueden cambiar rápidamente y un cauce que parece tranquilo puede volverse peligroso después de lluvias o tormentas ocurridas incluso a varios kilómetros de distancia.
Por eso, es fundamental revisar la meteorología, conocer el caudal, investigar el recorrido y saber dónde se encuentran las posibles salidas antes de comenzar la travesía.
El equipo también cambia
Caminar dentro del agua requiere una preparación diferente a la de una excursión convencional. El calzado debe ofrecer buen agarre sobre superficies mojadas y, dependiendo de la temperatura y las características del recorrido, puede ser necesario utilizar neopreno.
En algunos itinerarios también se recomienda casco y elementos de flotación. Además, los objetos que deban mantenerse secos necesitan protección impermeable.
Y aunque algunos recorridos transcurren por zonas poco profundas, otros incluyen pozas en las que es imprescindible nadar, por lo que conocer las características del trayecto antes de comenzar resulta clave.

No cualquier río sirve
Que un río sea accesible no significa necesariamente que esté permitido recorrerlo. Muchos espacios naturales cuentan con restricciones para proteger ecosistemas sensibles o limitar determinadas actividades acuáticas.
Por eso, una de las recomendaciones principales es optar por itinerarios habilitados y, especialmente para quienes se inician, realizar la experiencia junto a guías especializados.
El aquatrekking propone, en definitiva, cambiar la forma de recorrer la naturaleza. En vez de mirar el río desde un puente o seguir un sendero paralelo a la corriente, invita a meterse en el paisaje y avanzar directamente por él. Un paso, una piedra, una poza y, cuando hace falta, unas brazadas para seguir descubriendo qué hay más adelante.








