El rincón de Groenlandia donde las ballenas nadan entre glaciares e icebergs

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En la costa occidental de Groenlandia existe un lugar donde glaciares, icebergs y ballenas coinciden en un mismo paisaje. Se trata de Ilulissat y la bahía de Disko, una zona que se convirtió en uno de los principales puntos turísticos del país gracias a la presencia de diferentes especies de cetáceos.

Ubicada a unos 250 kilómetros al norte del círculo polar ártico, la ciudad se encuentra junto al fiordo helado de Ilulissat, donde desemboca el glaciar Sermeq Kujalleq. La enorme corriente de hielo desprende cada año más de 35 kilómetros cúbicos de icebergs, creando un escenario tan particular como atractivo para quienes llegan hasta este remoto territorio.

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Pero debajo de ese paisaje helado ocurre otro fenómeno: las aguas de la zona reúnen a diferentes especies de ballenas que utilizan la bahía como parte de sus rutas migratorias.

¿Por qué hay tantas ballenas en esta zona de Groenlandia?

La presencia de cetáceos está relacionada con la particular dinámica entre el hielo y el océano.

El contacto constante entre el manto helado y las corrientes marinas genera movimientos en las capas superficiales del agua que favorecen el ascenso de nutrientes. Estos procesos estimulan la producción de fitoplancton y crustáceos, que a su vez atraen a diferentes especies marinas.

La concentración de alimento convierte a la boca del fiordo de Ilulissat y a las aguas de la bahía de Disko en una zona especialmente atractiva para los cetáceos.

Durante el verano, por ejemplo, suelen observarse ballenas de aleta y rorcuales aliblancos en las proximidades de la entrada del fiordo.

¿Qué especies de ballenas pueden verse?

Una de las particularidades de la bahía de Disko es que allí coinciden especies propias de diferentes ambientes.

Un estudio citado sobre la zona señala que es uno de los lugares donde las ballenas boreales y las ballenas jorobadas coinciden de manera predecible en sus áreas de distribución.

La dinámica migratoria hace que las especies aparezcan en diferentes momentos del año.

Las ballenas boreales llegan durante el invierno para alimentarse de pequeños organismos como los copépodos entre las masas de hielo. Hacia finales de mayo comienzan su desplazamiento hacia el norte.

En junio, en cambio, aparecen las ballenas jorobadas, atraídas principalmente por los bancos de peces que encuentran en estas aguas.

Además, ambas especies aprovechan diferentes sectores del océano para alimentarse. Mientras la ballena boreal puede alcanzar profundidades de hasta 233 metros, las jorobadas suelen buscar alimento en zonas costeras más superficiales.

¿Cuál es la ballena más característica del Ártico?

Entre los animales que pueden encontrarse en estas aguas destaca la ballena boreal, una especie perfectamente adaptada a las condiciones extremas del Ártico.

Su característica más llamativa es también su longevidad. Puede superar los 200 años de vida, lo que la convierte en el mamífero más longevo conocido.

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Su cuerpo está preparado para desplazarse por aguas extremadamente frías y cuenta con enormes barbas que utiliza para filtrar el alimento del agua.

Observar uno de estos animales en un entorno dominado por hielo y enormes icebergs es parte de la experiencia que atrae a los visitantes hasta esta región de Groenlandia.

¿Por qué Ilulissat se convirtió en un destino turístico?

La combinación de ballenas, glaciares e icebergs convirtió a Ilulissat en uno de los principales destinos turísticos de Groenlandia.

El país recibe entre 130.000 y 150.000 visitantes al año, una cifra reducida en comparación con otros destinos turísticos internacionales. Dentro de ese contexto, Ilulissat adquirió un papel destacado como punto de llegada para quienes buscan conocer los paisajes del Ártico.

Una de las actividades más populares son los safaris de avistamiento de ballenas, que permiten recorrer las aguas de la bahía en busca de los cetáceos.

También se ofrecen excursiones en barco, mientras que otras experiencias permiten combinar el paisaje marino con senderismo y paseos en trineos tirados por perros.

¿Cómo es hacer turismo entre ballenas e icebergs?

Llegar hasta Ilulissat supone encontrarse con un paisaje muy diferente al de los destinos turísticos tradicionales.

En las aguas de la bahía aparecen enormes bloques de hielo desprendidos del glaciar, mientras diferentes especies de cetáceos utilizan la zona para alimentarse y continuar sus rutas migratorias.

La presencia de estos animales también plantea un desafío para el turismo local: permitir el avistamiento sin alterar su comportamiento natural.

Por eso, las iniciativas turísticas de la zona buscan reducir el impacto de las actividades sobre los cetáceos, especialmente el estrés provocado por el ruido de las embarcaciones.

El objetivo es que el crecimiento del turismo pueda convivir con la conservación del ecosistema y con el patrimonio de las comunidades inuit que habitan este territorio.

Un destino remoto donde el hielo marca el ritmo de la naturaleza

En Ilulissat, el atractivo no está solamente en observar una ballena desde una embarcación. La experiencia ocurre dentro de un ecosistema donde el hielo y la vida marina están estrechamente conectados.

Los glaciares alimentan el paisaje de icebergs, las corrientes favorecen la concentración de nutrientes y estos recursos atraen a las ballenas que recorren las aguas de la bahía de Disko.

Así, en uno de los territorios más remotos del planeta, un fenómeno natural terminó convirtiéndose también en una de las principales razones para viajar hasta Groenlandia.

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