Albania en 10 días: una ruta por Tirana, ciudades históricas y las playas de la Riviera albanesa

Berat | CANVA PRO
Foto: Berat | CANVA PRO
Redactora Social

En diez días podemos pasar de los búnkeres de Tirana a antiguas ciudades otomanas, recorrer ruinas de más de dos mil años y terminar frente a algunas de las playas más espectaculares del Mediterráneo.

Albania todavía puede parecer una incógnita para muchos viajeros. Ubicado frente a Italia, al norte de Grecia y con más de 400 kilómetros de costa, el país quedó durante décadas fuera de los grandes circuitos turísticos europeos. Sin embargo, en los últimos años la situación cambió rápidamente.

Hoy Albania ya no es un destino desconocido, pero todavía conserva algo que resulta cada vez más difícil de encontrar en Europa: una combinación de historia, naturaleza y costa que permite armar un viaje muy completo sin recorrer distancias enormes.

En el mismo itinerario podemos encontrar ciudades históricas, restos de las civilizaciones griega y romana, pueblos construidos en piedra, montañas, rutas panorámicas y playas bañadas por el mar Jónico.

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Albania | CANVA PRO

La mejor época para viajar depende del tipo de experiencia que busques. Julio y agosto son los meses con mayor movimiento y resultan ideales para quienes priorizan la playa y el ambiente de verano, pero también son los meses con más tránsito, mayor cantidad de visitantes y precios más elevados.

Mayo, junio y septiembre suelen ofrecer un equilibrio mucho más interesante: temperaturas agradables, carreteras más tranquilas y, especialmente en junio y septiembre, un mar que todavía permite disfrutar plenamente de la costa.

En esta guía vamos a recorrer el sur de Albania durante diez días. La idea no es intentar verlo todo, sino construir una ruta posible que permita conocer los principales atractivos sin convertir el viaje en una carrera de un punto a otro.

Por eso dejamos fuera Theth, Valbonë y los Alpes albaneses. No porque no merezcan la visita, sino porque se encuentran en dirección contraria y requieren varios días adicionales. Si quieres combinar el norte montañoso con las ciudades históricas y la Riviera albanesa, lo recomendable sería contar con entre doce y catorce días.

La propuesta, entonces, es otra: viajar con tiempo suficiente para entender los lugares y no limitarse a detenerse únicamente para sacar una foto.

Antes de viajar a Albania: algunos datos útiles

Albania utiliza el lek como moneda oficial, aunque en las zonas más turísticas es habitual encontrar alojamientos, excursiones y algunos servicios cuyos precios están expresados en euros.

Aun así, para los gastos cotidianos suele ser conveniente utilizar moneda local y llevar algo de efectivo, especialmente cuando se visitan pueblos pequeños o zonas alejadas de los principales centros turísticos.

El idioma oficial es el albanés. En Tirana y, especialmente, en las zonas costeras, es frecuente encontrar personas que hablan inglés o italiano, por lo que comunicarse no suele representar un gran problema para los viajeros.

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Albania | CANVA PRO

¿Albania es barata?

Albania todavía mantiene una de las mejores relaciones entre precio y calidad del Mediterráneo, aunque es importante hacer una aclaración: ya no todo el país es extremadamente barato.

En Tirana, Berat o Gjirokastër todavía es posible encontrar comidas sencillas por unos 7 a 12 euros y cafés por alrededor de 1 o 2 euros. Una habitación doble de nivel medio puede costar aproximadamente entre 45 y 90 euros, dependiendo de la ubicación y de la época del año.

La diferencia se nota especialmente en la Riviera albanesa.

Durante julio y agosto, lugares como Ksamil y Sarandë pueden acercarse a los precios de destinos europeos mucho más consolidados. El alojamiento frente al mar, las tumbonas, los restaurantes y algunas excursiones pueden aumentar considerablemente sus tarifas durante la temporada alta.

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Albania | CANVA PRO

Por eso, si vas a viajar en pleno verano, conviene reservar con anticipación y no asumir que todos los rincones de Albania mantienen los precios económicos que históricamente caracterizaron al país.

Con estos datos claros, empezamos el recorrido.

Día 1: Tirana

La capital no necesita tres días completos, pero sí merece al menos una jornada para comenzar a entender Albania.

El punto de partida puede ser la plaza Skanderbeg, el corazón del centro de Tirana. Allí se encuentran algunos de los edificios más reconocibles de la ciudad, entre ellos el Museo Histórico Nacional, la mezquita de Et’hem Bey, la torre del reloj y varios edificios oficiales.

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Tirana | CANVA PRO

A pocos pasos aparece Bunk’Art 2, instalado dentro de un antiguo refugio subterráneo. La exposición permite acercarse a uno de los períodos más complejos de la historia reciente de Albania y aborda temas como la vigilancia, la persecución política y la represión durante la dictadura comunista.

Después podemos continuar hacia la Pirámide de Tirana, uno de los edificios más particulares y controvertidos de la capital. Fue construida originalmente como museo dedicado al dictador Enver Hoxha y, con el paso del tiempo, tuvo diferentes usos. Actualmente funciona como espacio cultural y mirador urbano.

Para terminar el día, podemos caminar hasta Blloku, uno de los barrios más animados de Tirana.

Durante el régimen comunista, esta zona estaba reservada para la élite política. Hoy la realidad es completamente diferente: concentra cafés, restaurantes, tiendas y buena parte de la vida nocturna de la capital.

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Tirana | CANVA PRO

Consejo práctico: si la primera noche vas a dormir en el centro de Tirana, no es necesario retirar el coche apenas aterrices. El tránsito y el estacionamiento pueden resultar incómodos. Una alternativa mucho más práctica es recogerlo a la mañana siguiente y comenzar directamente la ruta.

Día 2: de Tirana a Berat

El segundo día comienza el recorrido por carretera hacia Berat. El trayecto desde Tirana suele requerir alrededor de dos horas, aunque siempre es recomendable dejar cierto margen para el tránsito y las condiciones de la ruta.

Berat es conocida como “la ciudad de las mil ventanas”, un apodo que hace referencia a las fachadas blancas de sus casas, construidas unas sobre otras en la ladera que se encuentra frente al río Osum.

Los barrios más conocidos son Mangalem y Gorica, ubicados a ambos lados del río y conectados por puentes.

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Berat | CANVA PRO

Desde la zona baja ya aparece una de las imágenes más características de Berat: las ventanas alineadas sobre la pendiente y la fortaleza dominando la ciudad desde lo alto.

Pero el verdadero atractivo está dentro de la fortaleza.

El castillo de Berat no es simplemente una estructura histórica vacía. Dentro de sus murallas todavía existen viviendas, pequeñas calles, iglesias y restos correspondientes a diferentes períodos históricos.

También podemos visitar el Museo Onufri, instalado en una antigua catedral y dedicado al arte religioso y a la obra de Onufri, uno de los pintores de iconos más reconocidos de la región.

Berat, junto con Gjirokastër, es uno de los mejores ejemplos de arquitectura urbana relacionada con el período otomano y de la convivencia cultural y religiosa que marcó buena parte de la historia del país.

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Albania | CANVA PRO

La recomendación es pasar la noche en Berat. Cuando los grupos que llegan únicamente por el día comienzan a retirarse, las calles de Mangalem y Gorica, así como el paseo junto al río, adquieren un ritmo completamente diferente.

Día 3: de Berat a Gjirokastër

El tercer día conecta dos de las ciudades históricas más importantes de esta ruta.

El trayecto hasta Gjirokastër puede llevar entre dos horas y media y tres horas. Una de las particularidades de Albania es que las distancias que parecen cortas en el mapa no siempre se traducen en viajes rápidos, especialmente cuando aparecen carreteras de montaña y tramos con curvas.

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Gjirokastër | CANVA PRO

Gjirokastër está construida sobre una pendiente y tiene una apariencia diferente a Berat. Sus casas tradicionales tienen techos de piedra, muros gruesos y una arquitectura que recuerda a pequeñas fortalezas familiares.

El castillo de Gjirokastër domina el valle del Drino y ofrece una de las mejores vistas de la ciudad. Dentro del recinto encontramos exposiciones, restos militares y espacios vinculados con diferentes etapas de la historia albanesa.

En la parte baja se encuentra el antiguo bazar, con calles empedradas, tiendas, restaurantes y casas restauradas.

Aunque actualmente es una zona turística, todavía permite entender cómo estaba organizado el centro comercial de la ciudad durante siglos.

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Gjirokastër | CANVA PRO

También vale la pena visitar alguna de las casas históricas, como la Casa Skenduli o la Casa Zekate. Sus habitaciones, salones, chimeneas y espacios de recepción ayudan a imaginar cómo vivían las familias acomodadas durante el período otomano.

Dato práctico: para recorrer el casco histórico conviene llevar calzado cómodo y con buena suela. Las calles de piedra son empinadas y pueden resultar resbaladizas.

Día 4: Blue Eye y llegada a Ksamil

El cuarto día dejamos atrás Gjirokastër y comenzamos el descenso hacia la costa.

En el camino encontramos Syri i Kaltër, conocido internacionalmente como Blue Eye.

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Blue Eye | CANVA PRO

Se trata de un manantial de agua intensamente azul que emerge desde una cavidad cuya profundidad exacta resulta difícil de determinar. Según la luz, el agua puede adquirir diferentes tonalidades, desde azul profundo hasta turquesa y verde.

El contraste entre el centro oscuro del manantial y el agua más clara de los alrededores es precisamente lo que explica su nombre.

Es una parada muy popular, por lo que conviene llegar temprano. Desde la zona de estacionamiento hay que caminar un tramo hasta alcanzar el nacimiento del agua.

Importante: Blue Eye no es una playa ni una piscina natural. La visita consiste principalmente en recorrer el entorno, observar el manantial y caminar por el bosque que lo rodea.

Después continuamos hacia Ksamil, uno de los destinos más conocidos de la Riviera albanesa.

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Blue Eye | CANVA PRO

Ksamil es probablemente la imagen más difundida de la costa del país: aguas turquesas, pequeñas playas de arena y varios islotes frente a la costa.

Dependiendo de las condiciones del mar, algunos islotes pueden alcanzarse en kayak, a nado o mediante pequeñas embarcaciones.

Pero hay algo que conviene tener presente: el crecimiento turístico de Ksamil ha sido enorme.

Durante la temporada alta, muchas de sus playas están ocupadas por tumbonas, bares y restaurantes, mientras que el tránsito puede ser intenso.

Por eso, si visitas Ksamil en julio o agosto, es recomendable reservar alojamiento con anticipación y ajustar las expectativas. Sigue siendo un lugar visualmente espectacular, pero ya no es el rincón secreto y solitario que muchas fotografías pueden hacer imaginar.

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Ksamil | CANVA PRO

Día 5: Butrint y Ksamil

El quinto día combina dos de los grandes atractivos del sur de Albania: la costa y la historia.

A pocos kilómetros de Ksamil se encuentra Butrint, uno de los sitios arqueológicos más importantes de los Balcanes.

A lo largo de su historia, Butrint fue asentamiento griego, ciudad romana, sede episcopal, territorio bizantino y posición controlada por Venecia.

El recorrido permite atravesar siglos de historia dentro de un paisaje mediterráneo compuesto por bosques, humedales y lagunas.

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Ksamil | CANVA PRO

Entre los restos más destacados encontramos un teatro de origen griego, termas romanas, murallas defensivas, una basílica y un baptisterio conocido por su impresionante pavimento de mosaicos.

Una de las características que hacen especial a Butrint es que las ruinas no están aisladas del entorno. Los edificios aparecen entre árboles, raíces, vegetación y zonas húmedas, haciendo que la visita se sienta más cercana a una exploración que a un museo al aire libre convencional.

Lo ideal es ingresar a primera hora, antes de que aumenten las temperaturas y lleguen los grupos más numerosos.

Por la tarde podemos regresar a Ksamil para descansar, recorrer alguna de sus playas o acercarnos a los pequeños islotes frente a la costa.

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Ksamil | CANVA PRO

Para comer, vale la pena buscar restaurantes que trabajen con pescado, mariscos o mejillones de la laguna de Butrint. Los establecimientos alejados de la primera línea de playa suelen ofrecer precios más moderados.

Día 6: de Ksamil a Himarë por la Riviera albanesa

El sexto día comienza uno de los tramos más atractivos para recorrer en coche.

Desde Ksamil seguimos hacia el norte por la Riviera albanesa, en dirección a Himarë.

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Himarë | CANVA PRO

No conviene medir esta jornada únicamente en kilómetros. La carretera atraviesa pueblos, montañas y miradores, y existen numerosas paradas que pueden hacer que el recorrido se extienda mucho más de lo previsto.

Podemos pasar por Sarandë, la principal ciudad costera del sur, y continuar hacia Lukovë y Borsh.

Borsh es conocida por tener una de las playas más extensas de esta zona de Albania. A diferencia de Ksamil, aquí el paisaje se abre mucho más y la costa transmite una sensación menos compacta.

Más adelante aparece Porto Palermo, una bahía protegida por una fortaleza asociada con Ali Pasha de Tepelenë.

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Himarë | CANVA PRO

La ubicación del castillo, construido sobre una pequeña península, permitía controlar visualmente la entrada a la bahía y explica su importancia estratégica.

Otra parada interesante es Qeparo, donde podemos observar claramente la diferencia entre los antiguos pueblos construidos en altura y los desarrollos turísticos más recientes ubicados junto al mar.

La base para esta noche será Himarë.

La localidad cuenta con restaurantes, supermercados, alojamientos y servicios, pero suele resultar más manejable que Sarandë. Además, su ubicación permite explorar varias playas cercanas sin tener que cambiar de alojamiento cada noche.

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Himarë | CANVA PRO

Día 7: playas de Himarë

Después de varios días de carretera, el séptimo día está pensado para manejar poco y disfrutar de la costa.

Livadhi es una de las playas más amplias y accesibles de la zona. Cuenta con espacio suficiente para pasar varias horas, algunos restaurantes y una vista abierta hacia las montañas.

Gjipe, en cambio, ofrece un paisaje completamente diferente.

La playa está encajada entre grandes acantilados y se encuentra al final de un pequeño cañón. Se puede llegar caminando desde una zona de estacionamiento o por mar, mediante excursiones en barco o kayak.

El acceso a pie requiere algo de esfuerzo, por lo que conviene llevar agua, calzado cómodo y evitar cargar demasiado equipaje.

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Albania | Canva PRO

La recompensa es una playa rodeada de paredes rocosas, con un paisaje mucho más cerrado y espectacular.

También existen pequeñas calas, como Aquarium Beach, a las que se llega por senderos o caminos irregulares.

Aquí aparece una recomendación importante para quienes alquilan coche: no hay que confiar ciegamente en que cualquier camino marcado por el GPS sea apto para un vehículo convencional.

Algunas bajadas pueden ser estrechas, de tierra o encontrarse en mal estado. Lo mejor es consultar previamente en el alojamiento, comprobar las condiciones y evitar continuar por un camino dudoso.

Además de las playas, vale la pena subir hasta el casco antiguo de Himarë. Las ruinas del castillo ocupan la parte alta de la colina y ofrecen una panorámica amplia sobre el mar, los pueblos y buena parte de la costa.

Este también es un buen día para bajar el ritmo. Un itinerario de diez días funciona mucho mejor cuando incluye al menos una jornada sin un traslado largo.

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Llogara | CANVA PRO

Día 8: Himarë, Dhërmi y paso de Llogara

El octavo día continuamos hacia el norte por uno de los recorridos panorámicos más conocidos de Albania.

Después de salir de Himarë pasamos por Vuno, un pequeño pueblo construido sobre la ladera, y llegamos a Dhërmi.

Dhërmi tiene dos caras muy diferentes.

En la parte alta se encuentra el pueblo histórico, con casas de piedra, iglesias y calles estrechas. Varios kilómetros más abajo aparece la zona de playa, con hoteles, restaurantes y algunos de los establecimientos más conocidos de la Riviera.

Desde aquí la carretera comienza a ascender hacia Llogara.

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Llogara | CANVA PRO

El paso de Llogara atraviesa una zona montañosa cubierta de bosques de pinos. A medida que ganamos altura, la costa queda cada vez más abajo y aparecen miradores desde los que podemos observar buena parte de la Riviera que acabamos de recorrer.

En los días despejados, el contraste entre el azul del mar, las laderas verdes y las paredes rocosas convierte este tramo en uno de los paisajes más memorables del viaje.

Esta jornada permite entender una de las características geográficas más interesantes de Albania: en pocos kilómetros podemos pasar de una playa mediterránea a un entorno completamente montañoso.

Para pasar la noche podemos elegir Vlorë, una ciudad con más servicios y movimiento, o buscar alojamiento cerca de Llogara si preferimos terminar el día en un entorno más tranquilo.

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Vlorë | CANVA PRO

Antes de viajar, siempre conviene comprobar el estado actualizado de las carreteras y el recorrido recomendado, ya que las nuevas infraestructuras pueden modificar los tiempos habituales.

Día 9: Vlorë, Karaburun y regreso a Tirana

El noveno día permite elegir entre una excursión marítima o una jornada más tranquila recorriendo Vlorë.

La primera opción es realizar una salida en barco hacia la península de Karaburun y la isla de Sazan.

Karaburun combina costas rocosas, pequeñas bahías y sectores de difícil acceso por tierra. Muchas excursiones incluyen paradas para nadar, además de visitas a cuevas y calas.

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Vlorë | CANVA PRO

Sazan, por su parte, fue durante años una isla militar restringida. Su ubicación en la entrada de la bahía de Vlorë le otorgó una gran importancia estratégica y todavía conserva restos de instalaciones defensivas y edificios abandonados.

Si preferimos quedarnos en tierra, podemos recorrer Vlorë, una ciudad con un papel fundamental en la historia moderna de Albania.

Aquí se proclamó la independencia del país en 1912. La plaza de la Bandera y diferentes monumentos del centro recuerdan aquel momento.

Otra alternativa es visitar la laguna de Narta y el monasterio de Zvërnec, ubicado en una pequeña isla conectada con tierra firme mediante una pasarela de madera.

Después comienza el regreso hacia Tirana.

Si el vuelo sale temprano al día siguiente, lo más práctico es dormir en la capital o cerca del aeropuerto. Aunque existen tramos de carretera en buenas condiciones, el tránsito, las obras y los accesos urbanos pueden modificar considerablemente el tiempo previsto.

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Butrint | CANVA PRO

Día 10: Tirana y regreso

El último día queda como margen para terminar el viaje sin prisas.

Puede utilizarse para devolver el coche, hacer una última caminata por Tirana, comprar algún recuerdo o simplemente compensar cualquier demora acumulada durante el recorrido.

En un viaje por carretera, este pequeño colchón suele ser mucho más útil que agregar una última visita con horarios demasiado ajustados.

Antes de devolver el vehículo, conviene comprobar las condiciones del combustible, revisar el coche y conservar toda la documentación correspondiente al alquiler.

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Butrint | CANVA PRO

Si todavía tenemos tiempo, podemos regresar a la plaza Skanderbeg, recorrer el nuevo bazar o sentarnos en alguno de los cafés del centro antes de dirigirnos al aeropuerto.

Albania en 10 días: ¿vale la pena?

Albania es uno de esos destinos que pueden sorprender incluso a quienes ya conocen buena parte de Europa.

En apenas diez días, esta ruta permite combinar la energía de Tirana, las ciudades históricas de Berat y Gjirokastër, sitios arqueológicos como Butrint, paisajes naturales como Blue Eye y una Riviera que todavía conserva rincones menos desarrollados que otros destinos mediterráneos.

Pero quizás uno de sus mayores atractivos está precisamente en los contrastes.

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Gjirokastër | CANVA PRO

Albania puede ofrecer una playa turquesa y, pocas horas después, una carretera de montaña; una ciudad de arquitectura otomana y, al día siguiente, ruinas de una antigua ciudad romana. También puede pasar de pueblos tradicionales a zonas costeras que están creciendo a una velocidad sorprendente.

Por eso, más que pensar en Albania únicamente como un destino de playa, vale la pena entenderla como un viaje de carretera completo, en el que cada tramo forma parte de la experiencia.

Si tienes diez días, esta ruta permite conocer una de las zonas más interesantes del país sin intentar abarcarlo todo.

Y si cuentas con más tiempo, todavía queda mucho por descubrir hacia el norte.

Porque una cosa está clara: Albania ya dejó de ser un secreto, pero todavía conserva buena parte de ese espíritu de destino por descubrir que la hizo tan atractiva para los primeros viajeros que llegaron a sus costas.

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