Nueva York comenzó una nueva etapa de obras en la Port Authority Bus Terminal, la terminal de autobuses más transitada del mundo, y los cambios ya generan modificaciones en el tránsito de Manhattan. La remodelación contempla una inversión de 11.000 millones de dólares y busca reemplazar una infraestructura que quedó obsoleta frente al volumen actual de pasajeros.
Desde el 15 de octubre, los autobuses que llegan a Manhattan a través del Lincoln Tunnel deben realizar un recorrido alternativo antes de ingresar a la terminal. El desvío podría sumar minutos a los viajes de los aproximadamente 260.000 pasajeros que utilizan las instalaciones cada día.
La modificación responde a la demolición de las antiguas rampas que conectaban el túnel con la estación. Como esas estructuras se encuentran dentro del terreno destinado a la nueva construcción, la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey decidió redirigir los vehículos mientras avanzan los trabajos.

El nuevo recorrido lleva a los autobuses por la calle 39 Oeste, que permanece cerrada al tránsito general, hasta la avenida 10, antes de regresar al sistema de rampas que permite acceder a la terminal.
Qué cambia para quienes viajan en autobús
Las modificaciones no afectan de la misma manera a todos los servicios. El carril exclusivo para autobuses que funciona durante las mañanas en el Lincoln Tunnel continuará operando con su recorrido habitual. Sin embargo, las autoridades advirtieron que pueden producirse demoras incluso durante las horas pico matutinas y que el impacto será mayor durante la tarde, cuando todos los autobuses deberán utilizar la ruta alternativa.
Para reducir la congestión, el Departamento de Transporte de Nueva York restringió la circulación de vehículos particulares en el tramo de la calle 39 Oeste comprendido entre las avenidas 9 y 10. Solo podrán ingresar los vehículos locales vinculados con los negocios de la zona.
También se modificarán los espacios destinados a peatones y bicicletas, mientras que agentes de tránsito supervisarán la circulación en las esquinas cercanas.
La situación representa un desafío para quienes dependen de los autobuses para llegar a sus trabajos o cumplir con horarios familiares. Algunos pasajeros manifestaron su preocupación por los retrasos, especialmente porque no siempre cuentan con margen para reorganizar sus actividades.
Una obra de 11.000 millones de dólares que terminará en 2035
Inaugurada hace 76 años, la Port Authority Bus Terminal recibe más de 7.200 autobuses durante los días hábiles de mayor demanda. Según las autoridades, el edificio llegó al límite de su vida útil y necesita una renovación integral para responder a la cantidad de vehículos y pasajeros que circulan por sus instalaciones.
El proyecto se divide en dos grandes etapas. La primera incluye nuevas rampas, una estructura elevada sobre la avenida Dyer y un espacio de estacionamiento y almacenamiento para autobuses. Esta última instalación busca resolver uno de los problemas actuales del sistema: los vehículos que esperan entre viajes y contribuyen a congestionar las calles de Manhattan.
La primera fase tiene prevista su finalización para fines de 2030. Las obras de excavación comenzaron en 2025 y los trabajos continúan con la infraestructura necesaria para reorganizar el ingreso y la circulación de los autobuses.

La segunda etapa contempla la construcción de una terminal completamente nueva sobre la Octava Avenida, con espacios comerciales y gastronómicos, mejores conexiones con el subterráneo y una circulación interna más sencilla para los viajeros.
El diseño también apunta a que los autobuses puedan cambiar de nivel dentro del edificio sin tener que salir nuevamente a las calles de la ciudad. La finalización de esta fase está programada para 2035, cuando se espera que el complejo renovado reemplace definitivamente a la terminal actual.
Las obras también afectan a los vecinos
Los cambios no solo generan dificultades para quienes utilizan el transporte público. Los residentes de los alrededores también comenzaron a percibir las consecuencias de los trabajos de construcción.
Algunos vecinos informaron vibraciones en sus departamentos durante las tareas nocturnas, mientras que las modificaciones en la circulación alteran el movimiento habitual de vehículos y peatones en el barrio.
Además, las obras coinciden con interrupciones en el servicio ferroviario de NJ Transit vinculadas con los trabajos en el Portal Bridge. Estas dificultades llevaron a más pasajeros a optar por los autobuses para trasladarse hacia Manhattan, lo que aumenta la presión sobre una terminal que ya funciona con una demanda elevada.
Con una inversión de 11.000 millones de dólares y un plazo de ejecución que se extiende hasta 2035, la remodelación busca modernizar uno de los principales puntos de conexión de Nueva York. Mientras avanzan las obras, los usuarios deberán contemplar posibles demoras y cambios en los recorridos, especialmente durante las horas de mayor circulación.









