Dos hermanos alemanes de 13 y 16 años pasaron horas a la intemperie frente a un refugio cerrado en el Tirol del Sur, Italia, después de que sus padres regresaran de una excursión y los dejaran continuar solos. Los jóvenes sufrieron hipotermia grave y debieron ser trasladados a un hospital.
El episodio ocurrió durante la madrugada del domingo 18 de octubre, cuando los adolescentes llegaron al refugio Bonnerhütte, situado a más de 2.300 metros de altitud, en plena región alpina. Tras varias horas expuestos al frío y sin un lugar donde resguardarse, fueron localizados por el Servicio de Rescate en Montaña de Val Pusteria, que intervino para asistirlos.

La excursión había comenzado en familia desde Toblach, una localidad de la provincia autónoma de Bolzano. Sin embargo, después de avanzar durante varias horas por los senderos de montaña, los padres decidieron regresar y permitieron que sus hijos continuaran solos hasta el refugio, convencidos de que podían completar el recorrido sin compañía.
La decisión terminó convirtiéndose en una situación de emergencia. La familia no había comprobado si el alojamiento estaba abierto ni evaluado las condiciones que los adolescentes enfrentarían al llegar a la zona durante la noche.
El refugio estaba cerrado desde hacía una semana
El Bonnerhütte es una construcción histórica inaugurada en 1897 por la sección de Bonn del Club Alpino Alemán. Cuando los hermanos llegaron, el establecimiento llevaba una semana fuera de servicio por el cierre de la temporada.
Los adolescentes habían superado más de 1.000 metros de desnivel para alcanzar su destino, pero encontraron las puertas cerradas y no pudieron ingresar para protegerse de las bajas temperaturas. Sin abrigo suficiente ni los suministros necesarios para pasar la noche en la alta montaña, quedaron expuestos al frío durante horas.
La alerta de emergencia se activó alrededor de la 1 de la madrugada, cuando el estado de los menores ya era preocupante. En esas condiciones, la falta de refugio y de equipamiento adecuado podía agravar rápidamente el riesgo de sufrir complicaciones por hipotermia.
Los rescatistas calificaron la decisión de los padres como una imprudencia
Cuando el equipo de rescate llegó al lugar, encontró a los dos hermanos con síntomas graves de hipotermia. Según informó el medio europeo Euronews, los jóvenes no contaban con la indumentaria necesaria para soportar una noche a esa altura y uno de ellos llegó a vomitar debido a la gravedad de su estado.
Los profesionales les brindaron asistencia inicial y, una vez estabilizados, los trasladaron al Hospital de San Candido para recibir atención médica. Ambos adolescentes lograron recuperarse y recibieron el alta sin que se informaran secuelas permanentes.
Tras el operativo, los especialistas en rescate alpino calificaron el comportamiento de los progenitores como una «gran imprudencia». También remarcaron que situaciones de este tipo son poco frecuentes, pero pueden tener consecuencias muy graves cuando se subestiman los riesgos de una excursión de montaña.
El caso quedó bajo análisis de las autoridades locales, que no descartaron posibles consecuencias legales para los padres.
Una serie de accidentes en las montañas del Tirol del Sur
El rescate se produjo en una región que también registró otros accidentes graves durante octubre. El 15 de ese mes, un montañista alemán murió tras caer más de 100 metros mientras descendía de la Kirchbachspitze, una cumbre de 3.053 metros situada en el valle de Schnals.

En septiembre, otro turista alemán de 57 años falleció después de precipitarse unos 200 metros en el Altfasstal, cerca de Meransen, mientras recorría el sendero Dolomiten-Höhenweg 6 junto a su esposa.
Estos episodios vuelven a poner el foco en los riesgos de las actividades al aire libre en zonas de alta montaña, especialmente durante el otoño, cuando las condiciones meteorológicas pueden cambiar y muchos refugios dejan de funcionar al finalizar la temporada.
Los servicios de emergencia insisten en la importancia de consultar el pronóstico del tiempo, comprobar los horarios de apertura de los refugios y llevar ropa y equipamiento adecuados antes de iniciar cualquier travesía. Cuando participan menores de edad, la planificación y la supervisión adulta resultan fundamentales para evitar situaciones que puedan poner en peligro sus vidas.









