Tulum pierde turistas y enfrenta una crisis con hoteles vacíos, comercios cerrados y menos vuelos

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El destino de la Riviera Maya atraviesa una profunda caída turística, marcada por el encarecimiento de los servicios, la acumulación de sargazo y la suspensión de rutas aéreas. El aeropuerto registra menos pasajeros y los negocios esperan una recuperación que todavía no llega.

Durante años, Tulum se consolidó como uno de los destinos más atractivos del Caribe mexicano. Sus playas de arena blanca, el mar turquesa y las ruinas mayas frente al océano conquistaron a viajeros de todo el mundo. Sin embargo, el lugar que supo convertirse en una de las joyas de la Riviera Maya atraviesa una crisis que afecta tanto al turismo como a la actividad comercial y laboral de sus habitantes.

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Uno de los signos más evidentes de esta situación se encuentra en el Aeropuerto Internacional Felipe Carrillo Puerto, inaugurado en 2023 con el objetivo de facilitar el acceso a la región y reducir la presión sobre la terminal de Cancún. Hoy, sus instalaciones presentan una actividad muy inferior a la esperada, después de que varias aerolíneas anunciaran la suspensión de buena parte de sus rutas hacia el destino.

El tráfico de pasajeros cayó un 33% desde 2025, mientras que Aeroméxico, Volaris y American Airlines redujeron sus operaciones. Las cifras oficiales también reflejan el retroceso de la actividad aérea. Durante 2024 se registraron 1.117 operaciones en el aeropuerto y, al año siguiente, el número descendió a 689, casi la mitad.

La reducción de los vuelos profundiza las dificultades de un destino que había experimentado un fuerte crecimiento después de la pandemia. La llegada de visitantes internacionales impulsó los precios de alojamientos, restaurantes y otros servicios, hasta situarlos por encima de los de otros puntos cercanos, como Playa del Carmen. Sin embargo, el encarecimiento de la experiencia turística terminó convirtiéndose en uno de los factores que afectan su competitividad.

Hoteles vacíos y negocios que bajan sus persianas

Las consecuencias de la caída turística se observan especialmente en la zona hotelera, donde algunos establecimientos permanecen prácticamente abandonados. El hotel Maya Tulum, que ofrecía cabañas, restaurante y club de playa junto al mar, es uno de los ejemplos de este panorama. Las tumbonas, las mesas y las sillas quedaron sin uso, mientras el sargazo se acumula sobre la costa frente al complejo.

La situación también repercute en los trabajadores, que enfrentan jornadas reducidas y menores ingresos. Algunos empleados comenzaron a trabajar menos días al mes, mientras sus familias buscan alternativas para compensar la pérdida de dinero. El alquiler de habitaciones, que antes representaba una fuente adicional de ingresos, tampoco mantiene la misma demanda.

El retroceso no se limita a los alojamientos. En las calles de Tulum se multiplican los locales cerrados y los carteles de alquiler. Incluso una de las dos sucursales de Starbucks del municipio dejó de funcionar, una señal de las dificultades que atraviesa el comercio en una ciudad donde numerosos negocios dependían del movimiento de visitantes.

A pesar de este escenario, todavía hay quienes confían en que la próxima temporada alta, durante las fiestas de Navidad, permita recuperar parte de la actividad. Los atractivos naturales del destino siguen vigentes, aunque los precios elevados y el deterioro de algunos servicios generan dudas entre quienes evalúan viajar.

El sargazo, otro problema para las playas del Caribe mexicano

A la caída de la demanda se suma un desafío ambiental que afecta directamente a uno de los principales motivos para visitar Tulum. La llegada masiva de sargazo alteró el aspecto de las playas y, en algunos sectores, el agua perdió su característico color turquesa para adquirir tonalidades marrones y rojizas.

Según información satelital de la NASA citada en el reporte, 2026 fue un año de elevada concentración de esta alga en el Caribe. Cuando se descompone, el sargazo libera sulfuro de hidrógeno, un gas de olor intenso que también puede representar un problema para los ecosistemas y la actividad turística.

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Las autoridades mexicanas desplegaron equipos para retirar las algas y colocaron barreras en determinados sectores de la costa. Sin embargo, las medidas no alcanzaron a cubrir todo el litoral y varios tramos de la zona hotelera continúan afectados.

La acumulación de sargazo dificulta el disfrute de las playas y perjudica a los establecimientos que dependen del paisaje costero para atraer clientes. En un destino que construyó gran parte de su atractivo alrededor del mar, el problema ambiental se convierte en un factor adicional de preocupación.

Menos visitantes en las ruinas mayas de Tulum

Otro de los espacios que refleja la pérdida de visitantes es la zona arqueológica de Tulum, conocida por sus construcciones mayas junto al Caribe y por el Castillo, una de sus estructuras más emblemáticas.

En septiembre de 2024, el sitio recibió hasta 74.385 visitantes, mientras que en el mismo mes de 2026 registró apenas 22.100, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México. La diferencia evidencia la magnitud del retroceso en uno de los principales atractivos culturales de la región.

También hubo cambios en el acceso a las playas y al entorno arqueológico. Tras la polémica por los cobros vinculados al Parque del Jaguar, las autoridades retiraron tarifas que podían alcanzar los 515 pesos mexicanos, unos 28 dólares. Actualmente, el acceso a las playas es gratuito, mientras que la entrada a las ruinas tiene tarifas diferenciadas para visitantes nacionales y extranjeros.

El costo de los servicios y las críticas sobre los precios habían afectado la imagen del destino, especialmente entre los turistas mexicanos. A esto se suman problemas de infraestructura urbana, como el alumbrado público y el estado de las calles, que también forman parte de los reclamos locales.

Tulum busca recuperar su atractivo turístico

Frente a la crisis, el Gobierno mexicano puso en marcha la campaña Tulum Renace, con iniciativas destinadas a promover el acceso gratuito a las playas y reforzar la limpieza del sargazo. Además, las autoridades de Quintana Roo anunciaron nuevas conexiones aéreas con Canadá, desde Montreal y Toronto, para atraer visitantes internacionales y recuperar la actividad del aeropuerto.

La presidenta Claudia Sheinbaum también expresó su confianza en una recuperación del destino después de conocerse la reducción de rutas aéreas nacionales. Sin embargo, el desafío va más allá de sumar vuelos: Tulum necesita recuperar la confianza de los viajeros, mejorar la experiencia turística y encontrar un equilibrio entre los precios, los servicios y el atractivo natural que lo convirtió en un lugar tan popular.

Aunque el destino conserva sus playas, sus paisajes y su patrimonio histórico, la combinación de hoteles vacíos, comercios cerrados, menos conexiones aéreas y problemas ambientales plantea un escenario complejo. La próxima temporada alta será una prueba importante para determinar si Tulum consigue revertir la tendencia y recuperar el protagonismo que tuvo en el Caribe mexicano.

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