Reino Unido busca multar con más de 1.300 dólares a quienes no usen auriculares en el transporte público

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Redactora
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La campaña, respaldada por el Gobierno británico, busca reducir los ruidos molestos en trenes y otros medios de transporte. Quienes se nieguen a bajar el volumen o utilizar auriculares podrían ser expulsados del vehículo y recibir sanciones económicas.

Escuchar música, mirar videos o atender llamadas con el altavoz del celular puede convertirse en un problema para quienes viajan en transporte público. En Reino Unido, una nueva campaña busca terminar con estas conductas y promover una convivencia más respetuosa entre los pasajeros, con multas que pueden alcanzar las 1.000 libras esterlinas, equivalentes a unos 1.300 dólares.

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La iniciativa comenzó el 20 de octubre y cuenta con el respaldo del Gobierno británico. Bajo el lema “Comparte el vagón, no el ruido”, la propuesta invita a los usuarios a utilizar auriculares para escuchar contenidos audiovisuales y realizar llamadas sin molestar a quienes viajan a su alrededor.

La campaña se extenderá a diferentes compañías ferroviarias, incluida Great British Railways, la empresa estatal del sector. Para informar sobre las nuevas medidas, los operadores instalarán carteles en estaciones y vehículos, además de emitir mensajes por los altavoces de los trenes.

Cómo se aplicarán las multas por no usar auriculares

El procedimiento previsto contempla una intervención inicial del personal ferroviario. Si un pasajero reproduce música, videos o llamadas a un volumen elevado, los trabajadores podrán pedirle que reduzca el ruido o utilice auriculares.

En caso de que la persona se niegue a cumplir la indicación, el personal podrá solicitarle que descienda del tren en la siguiente estación. Si la situación deriva en una denuncia, la Policía de Transporte Británica podrá intervenir e iniciar el procedimiento correspondiente.

La sanción económica máxima prevista para estas infracciones es de 1.000 libras esterlinas, aproximadamente 1.300 dólares. La medida busca reforzar las normas de convivencia y evitar que el resto de los viajeros tenga que soportar sonidos provenientes de dispositivos personales durante sus desplazamientos.

La propuesta no exige que los pasajeros se enfrenten directamente con quienes incumplan las reglas. La responsabilidad de intervenir recaerá en los trabajadores autorizados y, cuando sea necesario, en las autoridades competentes.

Las medidas también alcanzarán a los autobuses

La campaña forma parte de una estrategia más amplia para mejorar la convivencia en el transporte público británico. Además del ruido, las autoridades buscan combatir otras conductas, como arrojar basura y utilizar cigarrillos electrónicos en lugares donde está prohibido.

En los autobuses ya existe un mecanismo que permite a la policía imponer multas inmediatas de 100 libras, unos 130 dólares, a quienes reproduzcan música a un volumen elevado. Los conductores no están obligados a hacer cumplir esta norma, aunque pueden solicitar la intervención de agentes de seguridad o de la policía ante un incidente.

La difusión de las medidas se realizará mediante anuncios en los vehículos, carteles en las estaciones y publicaciones en los sitios web y las redes sociales de las compañías de transporte.

La secretaria de Transporte, Heidi Alexander, defendió la iniciativa al señalar que comportamientos cotidianos, como escuchar contenido sin auriculares, vapear o dejar residuos, pueden afectar la experiencia de otros usuarios. El objetivo es que pequeños cambios en los hábitos contribuyan a generar viajes más agradables.

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Los sindicatos advierten sobre la seguridad de los trabajadores

La propuesta también generó cuestionamientos por parte de organizaciones sindicales, que manifestaron preocupación por los riesgos que podrían enfrentar los empleados al intervenir ante pasajeros que se nieguen a cumplir las normas.

Unite, uno de los sindicatos involucrados, advirtió sobre los episodios de agresión que afectan al personal del transporte público. Su secretaria general, Sharon Graham, consideró insuficientes las medidas anunciadas frente a los problemas de seguridad denunciados por los trabajadores de autobuses.

La organización reclama que los conductores cuenten con una protección frente a las agresiones equivalente a la que reciben los trabajadores de los servicios de emergencia.

El planteo abre un debate sobre cómo aplicar las nuevas reglas sin exponer al personal a situaciones de confrontación. Mientras el Gobierno busca reducir las conductas antisociales y mejorar la experiencia de los pasajeros, los sindicatos insisten en que cualquier medida debe contemplar garantías de seguridad para quienes trabajan en la red.

Por ahora, la estrategia combina avisos preventivos, intervención gradual y posibles sanciones para quienes incumplan las indicaciones. Su efectividad dependerá de la respuesta de los usuarios y de la capacidad de las autoridades para hacer cumplir las normas sin generar nuevos conflictos.

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