El World Happiness Report 2026 evaluó a 147 países a partir de factores económicos, sociales e institucionales. Los países nórdicos volvieron a dominar los primeros puestos, mientras que Costa Rica se convirtió en el primer país latinoamericano en ingresar al top 4.
El informe, elaborado por el Wellbeing Research Centre de la Universidad de Oxford junto con Gallup y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU, analiza cómo las personas valoran su propia vida. Para ello, considera variables como los ingresos por habitante, la esperanza de vida saludable, el apoyo social, la libertad para tomar decisiones, la generosidad y la percepción de la corrupción.

En la primera posición aparece Finlandia, que consiguió mantenerse en el liderazgo por noveno año consecutivo. Su resultado se relaciona con la confianza entre las personas, las redes de contención y la estabilidad de sus instituciones.
El segundo lugar fue para Islandia, que obtuvo una valoración destacada por sus niveles de seguridad, cohesión comunitaria y respaldo social. El podio lo completó Dinamarca, cuyo desempeño está asociado a la calidad de vida, la confianza pública y la libertad individual.
Una de las principales novedades de esta edición fue Costa Rica, que alcanzó el cuarto puesto y logró su mejor ubicación histórica. El país centroamericano subió dos posiciones respecto de 2025, cuando había quedado sexto, y superó a otras naciones europeas tradicionalmente ubicadas entre las primeras.
El quinto lugar quedó en manos de Suecia, mientras que Noruega ocupó la sexta posición. De esta manera, cinco países nórdicos consiguieron ubicarse entre los seis primeros puestos de la clasificación.
Más abajo aparece España, que quedó en el puesto 41, por detrás de Francia, Reino Unido e Italia. El informe también identificó diferencias generacionales en el bienestar: el país ocupó el lugar 128 entre 136 naciones evaluadas en satisfacción vital de los jóvenes.

En el extremo opuesto de la tabla se encuentra Afganistán, que registró la valoración más baja del mundo. Le siguen Sierra Leona y Malawi, en un contexto marcado por dificultades económicas, inseguridad, inestabilidad y redes de apoyo más frágiles.
El ranking muestra que la felicidad no depende exclusivamente del nivel de ingresos o de las condiciones materiales. La posibilidad de contar con otras personas, confiar en las instituciones y tomar decisiones sobre la propia vida también tiene un papel central en cómo cada sociedad evalúa su bienestar.








