¿Cómo se financia un influencer de viajes? Hablamos con travel bloggers y esto nos cuentan

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Sofía StavrouMariel Galán y Cynthia Martinez Wagner son travel bloggers y frecuentemente comparten experiencias de viajes que cosechan suspiros entre la famosa red social de Instagram y los blogs con información súper curada para datos útiles hacia el turista. Empezaron por la pasión por viajar y conocer lo incierto, la afición a la fotógrafía, y por sobre todo optimizar sus vivencias para comunicar a comunidad de viajeros.

En una charla con Intriper cuentan cómo, de a poco, encontraron una gran oportunidad vinculando creatividad, inspiración y con los viajes.

@soydegrecia, por Sofía Stavrou

Sofía Stavrou se dedica a ser escritoria y blogger de viajes. Tal vez más conocida por su cuenta de Instagram @soydegrecia, Sofía afirma que su experiencia dentro del mundo del turismo empezó desde que era muy chica: “Mi primer año de vida lo cumplí arriba de un avión junto a mi familia yendo a Grecia, a conocer a mis abuelos griegos y a toda mi familia paterna por primera vez. A partir de ahí, cada año viajábamos a Europa con mi familia para visitar a la familia: mi papá es griego y toda su familia paterna vive en Grecia y mamá es alemana y además uno de sus hermanos vive en Barcelona por lo cual para mí el mundo y las diferentes culturas siempre fueron algo normal y cercano desde muy chica“.

La realidad es que los viajes siempre fueron parte de mi vida y creo que de alguna manera están en mi sangre desde que nací.

Además papá siempre me decía que los viajes y los libros son la mejor inversión. En casa no había televisión en las habitaciones pero sí bibliotecas y con mis hermanos adquirimos el hábito de leer desde muy chicos. Creo que los libros y los viajes eran un punto de unión importante en mi familia.

Mis papás siempre nos motivaban a conocer nuevos destinos y siempre había un nuevo viaje: desde las vacaciones de cada año en las islas griegas hasta una travesía de 4 días a caballo por la cordillera y acampando debajo de las estrellas de Mendoza.

Tu formación profesional inicial fue la abogacía, ¿cómo fue dejar de lado eso para dedicarte a escribir sobre viajes?

Desde que tengo memoria escribo diarios de viaje y diarios personales: a cada nuevo destino llevaba mis cuadernos y escribía sobre las experiencias que vivía. Cuando volvía a Buenos Aires elegía una de esas experiencias, las convertía en un cuento y las presentaba en concursos literarios. Amaba escribir, era lo que más disfrutaba además de leer.

Durante la carrera de Derecho en mi poco tiempo libre que tenía, porque trabajaba de 10 a 18 en una escribanía, participaba de talleres de escritura, de encuentros literarios, de cursos de redacción. Iba a las charlas y presentaciones de libros de escritores que me gustaban y no paraba de hacerles preguntas. Mi mejor escuela fue una clínica de escritura que hice durante una año, un sábado por mes de 10 a 20 horas en Villa Ocampo. Me fascinaban esos sábados, eran mis momentos preferidos del mes.

Ahí fue donde entendí que escribir era cosa seria pero todavía ni me imaginaba que pudiera convertirse en parte de mi profesión en un futuro.

Me acuerdo que, mientras cursaba en la facultad, me rateaba de las clases me iba a la plaza a leer y si no leía escribía mis bocetos para el blog que tenía en ese momento. Un blog que se llamaba “Perfume de ayer” y era muy leído, cuando todavía no existía ni WhastaApp ni Instagram. Era mi refugio perfecto y me pasaba mucho tiempo escribiendo ahí.

Para esa altura ya escribía un montón y comencé a comprender la escritura desde las tripas, tomé consciencia de lo que me hacía vibrar, del mundo inmenso que existía dentro de las palabras, del poder de un texto. Lo disfrutaba muchísimo. La abogacía nunca me apasionó y nunca voy a entender bien por qué me decidí por esa carrera.

Cuando decidí que no quería seguir trabajando como abogada, que no era lo que me hacía feliz, para mi fue natural pensar en el mundo de los viajes y las palabras como mi verdadera vocación, porque era algo que estaba adentro mío, que me apasionaba y que estaba ahí latente esperando despertar.

Es un cambio que quizás implica dejar de lado una seguridad económica de un posible trabajo estable para ser autónomo, ¿en ese sentido cómo fue administrar los ingresos o tu economía personal?

No fue nada fácil y hubieron muchísimos más momentos de angustia que de alegría. Pero esos momentos de alegría eran tan gloriosos que hacían que todo el sacrificio valiese la pena. Al momento de decidir dejar de trabajar como abogada yo estaba recién llegada a Argentina de un viaje de casi un año entre Barcelona, India y Grecia.

Estaba decidida que necesitaba un cambio de profesión y de vida, asique el mismo día que llegué armé un plan de acción porque sabía que tenía que pensar en frío y ser sabia en las decisiones. Trabajo desde mis 17 años y estaba acostumbrada a ser independiente y tener un sueldo estable al final de cada mes. Por eso, plantear la posibilidad de trabajar como freelance fue todo un desafío y un cambio de mentalidad gigante.

Al principio obviamente tuve que recortar muchos gastos personales y mantener gastos fijos mínimos. También, trataba de sumar ingresos extra para poder contar con más ganancias: hice ferias de ropa con mi prima y gané unos buenos pesos, participé de un programa en la tele en el que gané un buen cheque y hasta vendí cadenas y dijes de oro de mi infancia para poder pagarme el pasaje de un viaje.

Creo que la creatividad y la ambición son un factor clave en una etapa así.

¿Cómo surge Soy de Grecia? ¿Por qué?

Soy de Grecia nace después de una visita a Atenas cuando de casualidad conocí a dos argentinas en la puerta de un museo. Sólo tenían 12 horas para recorrer la ciudad; enseguida nos pusimos a charlar y terminé guiándolas por los rincones escondidos y más asombrosos, con un almuerzo típico incluido. Terminaron agotadas pero felices. 

Cuando volví a Argentina me di cuenta de que, todos estos datos locales, ya hacía tiempo que los compartía con varias amigas y conocidas que viajaban a Grecia y me escribían pidiéndome asesoramiento. También noté la poca información en español y de calidad disponible en Google y la cantidad de islas increíbles que existen, además de Mykonos y Santorini, que la gente ni se imagina.

Por eso, decidí volcar mi experiencia en un blog y compartir información auténtica desde un formato relajado, con una mirada fresca y transmitiendo siempre en cada contenido mi amor por el país de mis raíces. 

A través del blog, logré reencontrarme con mi identidad y mis raíces: toda la vida me sentí un poco rara teniendo un apellido griego y viviendo las costumbres griegas a la distancia (en casa siempre se festejaban las tradiciones o se cocinaban los platos típicos, como si estuviéramos allá). No lograba valorar este origen tan raro y lejano que mi papá griego, viviendo en Argentina, tanto adoraba y extrañaba.

¿Cuándo fue que pasaste a posicionarte como un travel blog específico de un destino?

Creo que los viajes de mujeres a Grecia que organicé durante los dos primeros años del blog fueron clave para posicionarme como referente del destino. Además, cuento con el apoyo de la Embajada de Grecia en Argentina desde el comienzo y honestamente no existe otro blog como Soy de Grecia en Argentina.

El blog cumplió 3 años y ya superó los 2 millones de lectores y el público cada vez crece más y no sólo a nivel local: me escriben de España, Chile, Uruguay y Colombia.

En tu caso, ¿cómo financiás tus viajes? ¿Podés cubrir los gastos exclusivamente con lo que se genera a partir de tu trabajo sobre el destino? ¿O contás o recurrís a otras fuentes de ingreso? ¿Cómo es esta movida de generar contenido para lugares avocados al turismo a cambio de canje?

Depende de cada viaje. Siempre creo que es importante aclarar que en mi caso viajo desde que nací (literalmente) y no desde que nació Instagram. Toda la vida hice viajes familiares o personales que obviamente fueron financiados de manera personal. Y la realidad es que todavía soy nueva como profesional en el mundo de los viajes, hace solo 3 años que hice este cambio de vida.

Recién al tercer año empecé a recibir invitaciones de hoteles y destinos para cubrir en el blog y en mis redes sociales. Cada viaje y acuerdo es diferentes: a veces es una invitación de un hotel en donde solo están cubiertos los gastos de hospedaje + comidas, otras veces la invitación viene por parte de un ministerio de turismo o agencia de viajes en donde generalmente está todo cubierto y a veces hay acuerdos con actividades puntuales dentro de un viaje personal. Las acciones de canje dependen de cada caso, pero cuanto más completo sea el scope mejor beneficios va a recibir quien viaja.

En mi caso como escribo en mi blog, en medios gráficos como La Nación y OHLALÁ y genero contenidos en alta calidad para redes sociales, las acciones siempre son tentadoras porque abarcan diferentes públicos y además fotos en alta calidad desde una perspectiva estética que siempre es atrapante.

@marieldeviaje, por Mariel Galán

Mariel Galán es travel blogger en México, protagonista indiscutida de @marieldeviaje en Instagram y un canal de contenidos en YouTube que lleva el mismo nombre:

Empecé en el periodismo de viajes hace 12 años aproximadamente, en un programa de radio de viajes y después continué escribiendo para revistas de viajes en México. Trabaje para periódicos, suplementos y finalmente co-conduje y produje un programa de radio de viajes durante 5 años en una de las mejores estaciones de radio del país.

Si tuvieras que definir tu trabajo en el mundo del turismo, ¿qué dirías?

Desde hace varios años he acuñado el término de Creador de Contenido de Viajes. Creo que define mejor el tipo de trabajo que hago, una mezcla entre el periodismo tradicional de viajes y vlogging moderno. Llevo dedicándome de manera profesional a esto desde hace muchos años.

Creemos que hasta lograr cierto reconocimiento en el ámbito, dedicarse a ser travel blogger es algo que implica dejar de lado una seguridad económica de un posible trabajo estable para ser autónomo, ¿en ese sentido cómo fue administrar los ingresos o tu economía personal?

Por supuesto, al igual que en cualquier ramo en el que uno desea independizarse y emprender, el dedicarse a viajar y trabajar en el camino es sumamente retador. Quizá el reto más fuerte es entender que viajar es hermoso pero tener y procurar un estilo de vida estable para cuando no estás viajando es igual de importante.

¿Cómo surge “Mariel de viaje”?

Fue un momento muy emocionante en mi vida, después de haber trabajado en los medios tradicionales, sentía que había sentimientos y emociones que no lograba expresar a la audiencia, tenía que seguir la línea editorial que tenía la estación o expresarme de cierta forma y sentía que necesitaba tener algo mío, algo en dónde pudiera estar más cerca de la audiencia y ahí inició Mariel de Viaje, primero el blog escrito y luego las redes sociales. Siempre he tratado de mantener la base periodística en todo el contenido que hago en redes. Ese rigor es parte fundamental de MdV porque es mi formación.

¿Por qué razones te dedicaste tanto a plataformas como Instagram?

Justo porque me gustaba la fotografía. El estilo que he tratado de darle es seguir teniendo como protagonista de las fotos y vídeos al destino o a la actividad turística, claro entiendo que en Instagram es muy necesario dar el rostro pero prefiero que el lugar en el que esté se vea increíble.

¿Cuál fue el suceso o acontecimiento en toda esta experiencia que te hizo dar cuenta que habías traspasado fronteras en esto de ser influencer sobre viajes?

Hubo un video que me ayudó mucho a crecer, fue el de las Grutas de Tolantongo. Un lugar en el estado de Hidalgo en México, muy hermoso y popular hoy entre los turistas.

En tu caso, ¿cómo financiás tus viajes?

Hay muchas formas de viajar cuando creas contenido de viajes de forma profesional. Por supuesto está la primera forma que es ahorrar. Hay otras como conseguir asignaturas para ir a hacer algún reportaje para alguna revista o medio, o viajes de prensa o viajes de “influencers” que ahora las agencias de relaciones o digitales también gestionan, como lo han hecho con los medios tradicionales durante años. A veces los destinos, embajadas u oficinas de promoción turística te invitan, otras te contratan para producir contenido y así hay muchas más formas. 

¿Podés cubrir los gastos exclusivamente con lo que se genera a partir de tu trabajo sobre el destino?

En algunas ocasiones sí, en otras no. Hay veces en que realizas un viaje y llevas encargos de diferentes clientes, hay veces en que ellos tienen que cubrir todo. Te pongo un ejemplo, imagina que una marca de tarjetas de crédito te contrata para que hagas un viaje mostrando que usas su tarjeta pero como es una muy exclusiva no te puedes quedar en cualquier lugar, ellos quieren que salgas en el mejor hotel, y que cenes en el mejor lugar y tomes un spa porque es la imagen que quieren relacionar a su marca. En esos casos ellos son quienes quieren que su tarjeta luzca así, entonces ellos tendrían que cubrir esos gastos. El problema es que muchas empresas ven eso como si fuera un pago, pero ninguna de esas decisiones es tuya. Siempre lo comparo con el trabajo de un arquitecto, no puedes llegar y decirle yo te pongo los ladrillos y el personal y tu construye el edificio sin cobrarme.

En este caso para los creadores de contenido de viajes, los viajes son nuestros ladrillos y el trabajo que realizamos es justo el de saber producir el contenido con nuestros conocimientos en redacción, fotografía, filmación, otros. De la misma forma que el arquitecto los tiene en diseño, planeación y demás.

Generar contenido sobre un destino es una practica muy antigua, realmente los medios de comunicación tradicionales lo han hecho desde siempre. La forma natural en que funciona es cuando ambos tienen un interés en la otra parte. Por ejemplo, a un destino le interesa que tú muestres sus playas o ciudad en una forma divertida o aventurera y a ti como medio te interesa generar contenido de ese lugar porque consideras que es editorialmente atractivo para tu audiencia. Entonces hacen un acuerdo y ellos te llevan a vivir el destino como consideran que quieren mostrarlo y tu compartes de manera objetiva tus impresiones del destino en tu medio.

Ser creador de contenido o “influencer” no es otra cosa que un lider de opinión en uns nueva plataforma. Hubo un tiempo en que los nuevos influencers eran los conductores de radio, luego los de televisión, y así mañana habran nuevas plataformas y nuevos líderes de opinión. Ayer producía contenido escrito para las revistas de viaje, luego en guiones para radio, hoy lo hago en foto y video para mi propio medio de comunicación que son mis redes sociales siguiendo mi propia linea editorial y siendo contratada de la misma forma que lo hace una revista o un programa de televisión para generar contenido publicitario, con la diferencia que en esta ocasión es mi propio negocio. 

Ser creador de contenido es un trabajo como el resto. tan ético y profesional como la persona que lo practique desee serlo. Mucha gente que las marcas “te invitan” todo gratis solo porque sí o para que “hagas un posteo” y no es así. Las marcas invierten o compran publicidad en tus plataformas no te invitan, no es gratis porque recibirán algo a cambio y no es solo porque sí, es porque quizá tienes equipo que ellos no tienen o sacas fotos que ellos no saben tomar o tienes una forma de platicar que ellos no poseen, o tienes una comunidad que has construido a base de generar buen contenido, que confía en tu punto de vista o en tus gustos y no es solo un posteo porque existe técnica y equipo para hacer el contenido profesional. 

@turistaenbuenosaires, por Cynthia Martinez Wagner

La experiencia de Cynthia incursionando dentro del mundo del turismo también incluye un abrupto giro en cuanto al trabajo: atravesando una crisis laboral, decidió recrearse con “Turista en Buenos Aires” como una excusa para encontrar en un hobby una fusión entre pasión y profesión. Y ese volantazo la hizo resurgir en algo nuevo.

Si tuvieras que definir hoy tu trabajo, ¿qué dirías?

Soy una comunicadora del turismo. Principalmente comunicadora digital ya que son las plataformas que manejo: el blog de Turista en Buenos Aires y la cuenta de Instagram @turistaenbuenosaires. También me han invitado a dar charlas y he escrito diferentes artículos para revistas digitales y papel (en español y en inglés). Pero primero que nada soy diseñadora gráfica. Es lo que estudié y me encanta. Por último soy fotógrafa aficionada. Hice un curso de 6 meses y luego pulí con la práctica. Curiosa y exploradora por esencia.

Primero TEBA era un hobby de fin de semana y yo estaba en relación de dependencia en una revista. Cuando empezaron a surgir reuniones o invitaciones tuve que pasar a homeoffice (con el mismo trabajo pero ya manejando mis tiempos). Luego llegó la etapa freelance. Mi prioridad era hacer crecer a TEBA y tomaba los trabajos freelance de diseño gráfico que encajaran en los huecos.Hoy por hoy, ya casi no tomo trabajo de diseñadora. En lo que va del 2019 sólo he aceptado 2 diseños totales de marca (logo, web, redes). El resto de mis ingresos llegan por TEBA y es en donde enfoco mis energías 100% a nivel laboral.

¿En ese sentido cómo fue administrar los ingresos o tu economía personal?

Un detalle no menor es que yo llevo una economía compartida con mi marido. Todas las decisiones son tomadas de a 2 y él me apoyó a ir en busca de mis sueños, incluso si al principio no generaba tantos ingresos, él iba a estar ahí para ayudarme con su parte. Por suerte todo se fue dando muy bien. Digamos que la clave estuvo en ser un equipo. En apoyarnos.

Nunca renuncié y empecé de cero, sino que fui llevando los procesos en paralelo hasta que uno desplazaba al otro. Así que funcionó bien. Incluso si con mis contactos lograba canjes y demás, hacía que un viaje no nos generara gastos.

¿Cómo surge “Turista en Buenos Aires”? ¿Cómo descubriste esta faceta? ¿Por qué razones te dedicaste tanto a plataformas como Instagram?

TEBA surge como un hobby primero. Yo estaba atravesando una crisis laboral. Tenía que decidir cambiarme de trabajo o empezar freelance y mientras decidía que hacer, arranqué este espacio para “escaparme” y poder plasmar en alguna parte, las cosas que me hacían feliz (fotografía, diseño, viajes, etc).

Sabía que quería armar una plataforma sobre viajes pero me llevó un tiempo encontrar el “valor agregado” para que no sea un blog de viajes más. Hasta que llegó la idea de “turistear en mi propia ciudad”. Si total yo no conocía nada de Buenos Aires, sería un lindo “ejercicio” o “experimento”, entender qué le ven los turistas a BA que se van tan maravillados.


Para mi era fundamental tener un blog, donde organizar la información y contar las cosas en detalle, pero también me hice cuenta en todas las redes sociales para probarlas: Facebook, Instagram, Youtube, Twitter. Y así iba a definir con cuál me identificaba más porque manejar todas las redes yo sola y gestionar el contenido es agotador. Cada una lleva sus propios códigos y si replicás en todas lo que gestionás en una, no funciona. Después de un año de probarlas, me quedé con Instagram y el blog, que fueron las que más cómoda me hicieron sentir a la hora de comunicar.

¿Cuándo fue que pasaste a posicionarte como un travel blogger profesional?

A los 6 meses de TEBA el diario “La Nación” me hizo una nota, la cual me abrió muchas puertas. Al año de TEBA empezaron a llegar las propuestas económicas de agencias de MKT pero de afuera (NYC, LAX, Holanda, Londres). Fue ahí donde empecé a entender que afuera, las redes ya eran un negocio aceitado mientras que acá todo estaba muy verde.

A los 2 años de TEBA llegaron las propuestas nacionales, tanto para trabajar con marcas o vinculadas a viajes. A los 3 años de TEBA llegaron las invitaciones a viajes internacionales.

Debo reconocer que otro momento donde pegué un salto de seguidores fue por haber aparecido en el vídeo de @Alanxelmundo allá en 2017 cuando subimos al Obelisco. Al día de hoy, hay gente que me sigue y me escribe diciendo “te vi en el video de Alan…” Y eso que lo conocí de pura casualidad en su visita a BA, yo no tenía idea quien era él pero me cayó muy bien y el resto es historia. Es una gran persona que se merece todo el éxito que le llega porque es el comunicador número 1 en viajes.

En tu caso, ¿cómo financiás tus viajes? ¿Podés cubrir los gastos exclusivamente con lo que se genera a partir de tu trabajo sobre el destino? ¿Cómo es esta movida de generar contenido para lugares avocados al turismo a cambio de canje?

Viajo desde antes de TEBA y de ahí es que surge mi gran pasión por explorar y fotografiar. Esos viajes siempre los financié con mi sueldo.

A partir de que empecé a comunicar viajes en TEBA ha habido de todo: Invitaciones por canje con todo incluído para toda la familia, han habido invitaciones todo incluido + 1 sueldo acordado pero sólo me invitan a mí, y también han habido viajes que empecé financiando yo con la compra de pasajes pero luego al enviar emails a hoteles o Entes de Turismo de la ciudad en cuestión, terminó siendo mitad y mitad.

En caso de realizar un viaje por mi cuenta, no suelo comunicarlo ya que son mis vacaciones. Es el momento de desenchufarme de las redes. Pero si siento que estoy en un lugar que vale la pena ser contado, quizás armo 1 post general resumiendo los mejores tips del destino y algunas stories.

En cuanto a BA pasa parecido. A veces son invitaciones a eventos, restaurantes, lugares de interés. Otras veces voy por mi cuenta y pago. De cualquier forma, siempre comparto lo que calza con mi contenido y puedo aportar valor o información.No acepto cualquier cosa, ni comunico todo lo que hago.

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  1. La actividad de los free-lance debe ser regulada, ya que tienen responsabilidad cuando actúan como intermediarios, es decir comunican y promueven un destino a cambio de un ingreso. No lo hacen gratis, ergo, están en la cadena de comercialización.

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Crece la desesperación de argentinos varados por el mundo: 15.000 personas en más de 60 países a la espera de ser repatriados

El surgimiento del coronavirus y su consecuente propagación por diferentes países del mundo ha provocado -y aún provoca- daños que hasta el momento resultan incalculables.

Incalculables no sólo por el hecho de que aún no puede establecerse un fin para la pandemia -que por estas horas encuentra su pico máximo en países de Sudamérica-, sino porque, tomar real dimensión de las consecuencias que ha ocasionado en el mundo, llevará mucho tiempo.

Es, hasta el momento, una de las pocas veces en que nos enfrentamos a hablar de un contexto mundial absolutamente paralizado. Y así como muchos de nosotros vimos frustrarse metas y objetivos previstos para este 2020, también existen personas a las que, si bien no se han contagiado, el virus les está haciendo vivir su peor pesadilla en vida.

Por el avance del virus originado en Wuhan, China, a fines de noviembre del 2019, muchas aerolíneas ya se encontraban cancelando vuelos hacia los destinos que han sido considerados como factor de alto riesgo debido a la identificación de numerosos casos positivos de contagio.

Días más tarde, las aerolíneas decidieron dejar de efectuar vuelos internacionales. Incluso, algunos aviones sólo abandonaban el país local en busca de repatriar a ciudadanos que habían sufrido percances y/o cancelaciones en sus vacaciones.

En efecto, mientras el mundo se abraza a una campaña que pregona el quedarse en casa, ellos están a miles de kilómetros de la suya. Y, así como muchos medios se hacen eco de los efectos secundarios y psicológicos de aquellos que están encerrados en sus casas, nadie habla del estado anímico de quienes han quedado sin amparo ante la caótica situación del Covid-19.

Por viaje de trabajo, por vacaciones, por cumplimiento de una beca, por un tratamiento médico o por lo que fuera que sea, muchos argentinos -como tantos otros ciudadanos del mundo- han quedado varados en los destinos en los que se encontraban al momento de la suspensión total de operaciones aéreas de las aerolíneas y de arribos al país.

De primer momento, muchos de ellos fueron informados de que serían repatriados, luego hubo interferencias entre las partes involucradas en asegurar su regreso a casa. Y, lo que comenzó siendo un estado de incertidumbre durante los primeros diez a veinte días, generó un colapso con el pasar de las semanas.

Los días pasan, y con él se acaban los medios y recursos económicos destinados a subsistir, se cumplen hospedajes y/o se vencen contratos, escasean los alimentos, y hasta corren riesgo de quedarse sin stock de medicaciones y/o insumos de salud necesarios. Por el contrario, aumenta la paranoia, la ansiedad.

Se multiplica la angustia y el sentirse no recibido en ninguna parte: al país en donde están de seguro les gustaría que se fueran, y desde ya que ese es el deseo de ellos más que de nadie. Y en el lugar donde han hecho su vida no parecen brindarle la confianza de quererlos de regreso sanos y salvos.

En efecto, algunos de ellos han hecho pública su situación mediante redes sociales y pedidos masivos de ayuda para lograr volver al país. Convencidos de que solo el apoyo de la gente y la difusión del caso pueden lograr una solución a su problema.

#SeguimosVarados

Un pequeño grupo de argentinos radicados en el exterior y de periodistas (en Europa, Australia, USA y Argentina), en forma total y absolutamente desinteresada, se han manifestado bajo la creación de una pequeña campaña bajo el # y nombre de #SeguimosVarados.

Entre su principal objetivo destacan pregonar que la opinión pública, los políticos y las compañías aéreas vuelvan a poner el foco de su atención y acción sobre ésta situación inhumana que están actualmente padeciendo miles de argentinos.

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Las otras víctimas de la pandemia: ¿son prisioneros de guerra? #SeguimosVarados Son más de 15.000 argentinos varados y de a cuentagotas se les está permitiendo el regreso del exterior a su patria. Alemanes, franceses, italianos y otros muchos extranjeros igualmente han quedado detrás de las fronteras cerradas de Argentina. Sólo algunos, muy pocos pueden volver. Todos se sienten literalmente abandonados. Son amigos, hijos, madres, abuelos de alguien que los espera. Muchos están ya tocando fondo en sus reservas de energía y de sus alcancías y las de sus seres queridos. Sin dinero y sin fecha de regreso, la incertidumbre los está agotando. El cortocircuito entre las compañías aéreas, las autoridades de los gobiernos, entes consulares y las cancillerías correspondientes solo trae más marchas y contramarchas, y más incertidumbre. Los turistas, científicos del Conicet, médicos, menores de edad de intercambio y otros viajeros no eligieron quedarse varados. Cada uno tiene su propia historia, pero el común denominador es que miles siguen varados, que han llenado innumerables planillas online y se enfrentan con terribles burocracias. Solo quieren volver a dormir en sus camas, a ser útiles para la sociedad en sus trabajos y regresar al seno de sus familias. En nuestro contacto directo con miles de varados, ellos han destacado que algunos empleados de consulados y de las compañías aéreas responden con paciencia sus llamados, aunque son muchos otros los que han sido tratados ruda y denigrantemente, profundizando la confusión y la desesperanza. Muchos varados ha pagado uno o dos pasajes o incluso tres pasajes que les fueron cancelados y en muchos casos no reembolsados. Y solo podrán volver a subir a un avión si vuelven a pagar el nuevo pasaje al doble de lo que costaría un pasaje normalmente. Otros, simplemente no van a poder acceder a los vuelos ofrecidos porque ya no pueden pagar más pasajes, ya no tienen para comer. Y quedarán en un limbo de vulnerabilidad y desprotección, olvidados, estigmatizados y desterrados. Se me hace un puño el alma y se me llenan de agüita los ojos pensar en los chicos de intercambio, los tangueros, los que vinieron a hacer Work&Tr

Una publicación compartida por Irina Domsch de Grassmann (@idomschgrassmann) el

Se trata de más de 15.000 argentinos que han quedado varados en más de 60 países: India, Japón, Indonesia, Filipinas, Emiratos Árabes, Israel, Vietnam, Tailandia, Singapur, Malasia, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Kenia, Egipto, Nigeria, Túnez, Argelia, Etiopía, Mozambique, Marruecos, Bélgica, Suecia, Hungría, Grecia, Suiza, Gran Bretaña, Francia, Italia, España, Andorra, Portugal, Alemania, Irlanda, República Checa, Finlandia, Dinamarca, Austria, Turquía, Ucrania, Noruega, Islandia, Rusia, Polonia, Serbia, Rumania, Montenegro, Italia, Canadá, Estados Unidos, Costa Rica, Uruguay, Bolivia, Colombia, Ecuador, Chile, Perú, México, Brasil, República Dominicana, Paraguay, Panamá, Guatemala, Nicaragua, el Caribe,

Asumen que el cortocircuito entre las compañías aéreas, las autoridades de los gobiernos, entes consulares y las cancillerías es cada vez más notorio, y que atravesar este momento, sin dinero y con muchas incertidumbres sobre posibles regresos, los está agotando.

“Solo queremos volver a casa”

Hace unas semanas desde Intriper tomábamos contacto con una pareja de argentinos varados en Chile. Eran más precisamente oriundos de Córdoba, que se encontraban vacacionando en Cancún y nos relataron su odisea por intentar volver a tierras argentinas: “Nosotros teníamos vuelo ida y vuelta a Cancún con la aerolínea Latam. Viajamos viernes 6 de marzo, antes de que en Argentina explotara todo este tema. Llegamos normal y teníamos vuelta programada para el 22 de marzo, haciendo conexión de Cancún a Lima y de Lima a Córdoba“.

Con el paso de los días, esta pareja pudo aprovechar un vuelo de repatriación desde Cancún hacia Chile para llevar a pasajeros chilenos, por lo que una vez arribado el avión quedaron varados en el aeropuerto de Chile, que se encontraba acondicionado con catres, cobijas, almohadas para asistirlos.

Si bien ya era un paso más avanzar en el recorrido por volver hacia su casa en Córdoba, manifestaron su angustia por no estar en el país de origen: “Nos gustaría preferentemente poder llegar hasta el Aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires, y si es necesario quedarnos allá, cumplir una cuarentena ahí. Pero por lo menos va a ser un poco más esperanzador ya estar en nuestro país“.

Ese mismo sentimiento se traslada a todos los ciudadanos que se encuentran varados, cualquiera sea su nacionalidad y cualquiera sea su lugar actual de residencia.

Un ejercicio empático promovido por quienes apadrinan la causa y reclamo de argentinos varados en el mundo consiste en pensar que podría haberle pasado a uno mismo.

Y es que, ni más ni menos, podría ser uno quien quedara a miles de kilómetros de su país, con la incertidumbre de vivir bajo otras reglas, con escasos recursos económicos como para subsistir por más tiempo que el previsto. Podría ser uno madre, padre, hijo, nieto, quien quedara del otro lado de una frontera sin fecha posible de regreso. Podría ser uno quien viera hasta negada la posibilidad de una ducha con agua caliente y una cama cómoda para pasar las noches.

Un argentino varado en Sudáfrica se hace eco del reclamo ante la situación desesperante con la que lidian hace más de dos meses, cuando la mayor parte del mundo suspendió las operaciones aéreas: “Acá estamos sin dinero, sin fecha de regreso, ya van más de 60 días. La Cancillería no nos atiende el teléfono, no nos responde los mails… Dicen que van a enviar vuelos de repatriación pero no lo son: nos cobran, nos cobran el triple cuando ya tenemos pago el pasaje de regreso. Pónganse de acuerdo, están generando un desastre psicológico en la gente. Nosotros no decidimos quedarnos varados, los políticos son los que no quieren que salgan aviones o no los dejan llegar. Nosotros somos 80 argentinos olvidados, abandonados en Sudáfrica. No podemos seguir perdiendo tiempo, chocando una y otra vez contra su burocracia, solo queremos volver a casa. Volver a nuestro país, a nuestro trabajo, a nuestra familia“.

Entonces, como muestra el vídeo, podría ser uno quien se viera angustiado por llevar más de 60 días a la deriva, al no tener respuestas de las autoridades correspondientes en ofrecer alguna solución. Podría ser uno pero son un montón y, a pesar de estar juntos en una causa común, no pueden sobreponerse a las circunstancias.

Desde Intriper, acompañamos la campaña que promueve una pronta respuesta a los argentinos varados en el mundo. Los queremos en casa, cuanto antes! 💙

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