¿Cuál es el misterio que envuelve la construcción de las pirámides?

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La biblia siempre ha estado relacionada a verla como una colección de relatos mitológicos. A pesar de eso, dentro de aquellas líneas están presentes historias épicas y llenas de fantasía que resulta imposible resistirse a ellas. Una de las más famosas, se encuentra en el libro del Génesis, es conocida como el relato de la Torre de Babel. Este texto tiene como propósito principal poder explicar por qué la humanidad tiene diferentes lenguas. De acuerdo con lo que se dice en él, un grupo de personas –pertenecientes a las generaciones posteriores a la gran inundación– decidieron construir una edificación que llegara al cielo. Dios se sintió amenazado por su determinación y para evitarlo decidió complicar su comunicación, dándoles diferentes idiomas y esparciéndolos alrededor del mundo; evitando el termino de la edificación y la unión de la raza humana.

Nunca se comprobó la existencia de dicha torre, pero la historia ha sido conectada con diferentes edificaciones de culturas antiguas, que tenían una función similar a la de las pirámides en otras civilizaciones.

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Las pirámides siguen estando presentes en las mentes contemporáneas. Conocerlas a través de fotografías o en persona es impactante. No precisamente por pensar en la manera en que fueron construidas, sino por aquella perfección estructural tan característica que las ha mantenido íntegras por cientos de años. Existen diferentes versiones acerca de ellas: desde las primeras edificaciones en Mesopotamia, las egipcias, las Mesoaméricanas. Chinas, en España, Nigeria, Sudan y hasta en India. Todas tienen un significado diferente, y aunque estén lejos de parecerse al de la torre de Babel, tienen algunas coincidencias. 

Cuando se mencionan este tipo de edificaciones, lo más común que se dice hace referencia a que la manera la arquitectura habla de su civilización. Crear las pirámides en cualquiera de las culturas, tenía el significado de mostrar poder intelectual y social. Si algún extranjero visitaba las ciudades en las que se encontraban dichas piezas, se sentiría frente a una fuerza desconocida que le recordaría a las grandes montañas; figuras que durante mucho tiempo estuvieron relacionadas con dioses y beneficios para la humanidad.

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De acuerdo con lo que contaron los distintos historiadores, los diseños de las pirámides no fueron creadas a partir de la imaginación, sino que eran un intento humano de demostrar plenitud y grandeza de las montañas y volcanes que los rodeaban. Debido a que en sus costados siempre se encontraron alimentos convenientes para algunas épocas, se solía creer que en la cima había una conexión más fuerte con los entes que mandaban lluvias, sol, tormentas y hasta explosiones volcánicas. Fue así como las pirámides se convirtieron en parte de las ciudades y aunque visualmente representaran prosperidad, las civilizaciones les dieron múltiples significados.

Los egipcios las edificaban con la intención de usarlas como tumbas para los grandes regentes y su diseño fue basado en unas estructuras llamadas mastabas (pirámides rituales primitivas), que se construían poniendo piedras en sucesión ascendente. Las que se crearon en Mesoamérica (incluyendo las mexicanas) eran centros ceremoniales dedicados a los dioses. Tener una conexión casi celestial gracias a la altura, conectaba a los sacerdotes con los dioses, o al menos eso pensaban. Lo mismo sucedía en India y China.

Sin embargo, la forma piramidal no fue concebida como perfecta; solamente era la manera más fácil de crear construcciones. Cuando se notó que la técnica podía llegar cada vez más al cielo, buscaron su perfección. Los beneficios arquitectónicos fueron un accidente. La forma triangular permitía un mejor flujo de aire, la lluvia se deslizaba dentro de canales cercanos, además de sirvier como excelentes puntos de referencia para cualquier visitante. 

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Su majestuosidad que ha logrado sobrevivir a las guerras, demuestra de que desde tiempos inmemorables la humanidad ha encontrado formas de ser su propio Dios. Contrastando con superficiales mentes modernas que aseguran que su creación requirió ayuda de aliens e, incluso, se han atrevido a afirmar que empatan a la perfección con algunos cuerpos celestes, lo que las convierte en obras sobrenaturales. Esas declaraciones son absolutamente falsas y solamente opacan el logro humano y el ingenio que se requirió para crear dichas estructuras.

Es por ese motivo que las pirámides son símbolos de logros de distintas civilizaciones. Sus diseños parecidos a las montañas no demuestran que exista un Dios sobre la humanidad, sino que esta tiene el poder crear majestuosas y complicadas obras. Algún día esas figuras desaparecerán y las montañas se transformarán, pero se habrán encontrado nuevas formas de dejar una marca permanente de la divinidad humana.

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