El castillo de California construido con botellas, chatarra y motos viejas durante 18 años

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Lo que comenzó como una forma de reutilizar las botellas que quedaban después de las fiestas familiares terminó convirtiéndose en uno de los proyectos más particulares de Glendora, California. Durante 18 años, Michael Rubel levantó un enorme castillo utilizando materiales descartados, piezas de motocicletas y objetos que encontraba a su alrededor.

La construcción, conocida como Castillo Rubel o “Rubelia”, llegó a superar los 22.000 pies cuadrados y tuvo como punto más alto una torre de reloj de 22,5 metros de altura.

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Pero la historia comenzó mucho antes de que aparecieran las torres.

¿Cómo comenzó a construir el castillo?

En 1968, Michael Rubel decidió comenzar a construir un castillo dentro de la finca de cítricos de su familia, una propiedad de aproximadamente una hectárea ubicada en Glendora.

Sin embargo, su relación con las construcciones hechas a partir de materiales descartados había comenzado antes.

La madre de Rubel organizaba fiestas a las que asistían figuras de Hollywood y otros invitados. Después de aquellas reuniones quedaban numerosas botellas vacías y, en lugar de desecharlas, Rubel comenzó a recogerlas y utilizarlas para construir un refugio privado dentro de la propiedad.

Aquellas botellas terminaron convirtiéndose en los primeros materiales de un proyecto que con el tiempo crecería mucho más de lo que probablemente había imaginado.

¿Con qué materiales construyó el Castillo Rubel?

Cuando comenzó a levantar el castillo, Rubel decidió continuar utilizando materiales recuperados y objetos que habían sido descartados.

En las distintas estructuras incorporó hormigón recuperado, piedras encontradas, botellas rotas y piezas de motocicletas.

Los objetos fueron integrándose progresivamente a los muros, las torres y otras partes del complejo. La construcción no siguió un cronograma convencional: el proyecto fue creciendo a medida que Rubel encontraba materiales y experimentaba con ellos.

Así, elementos que normalmente podían terminar en un vertedero o en una chatarrería pasaron a formar parte de una construcción cada vez más grande.

¿Cuánto tardó en construirlo?

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Rubel trabajó durante 18 años en el castillo.

A lo largo de ese tiempo, la construcción fue incorporando nuevas estructuras hasta alcanzar una superficie de más de 22.000 pies cuadrados.

Uno de sus elementos más llamativos fue la torre de reloj, que alcanzó los 74 pies de altura, equivalentes a unos 22,5 metros.

Lo que había comenzado como una construcción privada terminó adquiriendo dimensiones mucho mayores y una identidad propia, marcada por la combinación de materiales recuperados.

¿Quiénes ayudaron a construirlo?

El proyecto tampoco quedó limitado al trabajo de Rubel.

A medida que la construcción se hizo conocida, cientos de voluntarios llegaron hasta la propiedad para colaborar.

Los participantes ayudaron a cementar y construir diferentes sectores del complejo, convirtiendo el castillo en un proyecto colectivo además de artístico.

De esta manera, la construcción terminó involucrando a personas de la comunidad que se acercaban para aportar su trabajo a una obra que crecía de manera poco convencional.

¿Qué pasó con el castillo después de la muerte de Rubel?

Michael Rubel continuó trabajando en su creación hasta convertirla en un importante monumento de Glendora.

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Murió en 2007 y, antes de su fallecimiento, dejó establecido que la Sociedad Histórica de Glendora quedara a cargo de la gestión del lugar.

El castillo continuó existiendo después de su creador y, en 2013, fue reconocido como monumento histórico por el Estado de California.

De unas botellas vacías a una torre de 22,5 metros

La historia del Castillo Rubel comenzó con algo tan cotidiano como las botellas que quedaban después de una fiesta.

Con el paso de los años, aquellas primeras botellas dieron lugar a muros, torres y estructuras construidas con chatarra, piedras, hormigón recuperado y piezas de motocicletas.

Después de 18 años de trabajo y con la ayuda de cientos de personas, el proyecto terminó convertido en una construcción de más de 22.000 pies cuadrados, coronada por una torre de reloj de 22,5 metros.

Un castillo que nació de objetos descartados y que terminó convirtiéndose en parte de la historia de Glendora, California.

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