El lago Titicaca perdió 55 centímetros y el turismo ya empieza a sentir sus efectos

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El lago Titicaca perdió 55 centímetros de nivel desde el máximo que alcanzó en abril de 2026 y la tendencia podría continuar durante los próximos meses. La disminución del agua ya comienza a generar dificultades para las actividades turísticas en Puno, donde algunas embarcaciones tienen problemas para acceder a determinados sectores de la ribera.

Según el Senamhi, el lago alcanzó su punto más alto del año el 24 de abril, cuando se encontraba a 3.808,97 metros sobre el nivel del mar. Desde entonces, descendió hasta los 3.808,42 metros, una diferencia de 55 centímetros.

El organismo meteorológico explicó que la situación está relacionada principalmente con las condiciones de estiaje, caracterizadas por una menor cantidad de precipitaciones. A esto se suman las temperaturas elevadas, que favorecen la evaporación del agua.

Por qué está bajando el nivel del lago

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Durante la temporada seca, las lluvias disminuyen y los ríos que alimentan al Titicaca transportan una menor cantidad de agua. Esto reduce el ingreso de líquido al lago y contribuye al descenso de su nivel.

Al mismo tiempo, las altas temperaturas aumentan la evaporación de la superficie. De esta manera, el Titicaca recibe menos agua de sus afluentes mientras pierde parte de la que ya contiene.

La situación podría prolongarse durante los próximos meses. El Senamhi prevé que el nivel del lago continúe descendiendo hasta finales de diciembre de 2026, cuando el regreso de las lluvias podría comenzar a favorecer una recuperación progresiva.

Sin embargo, la evolución dependerá de la cantidad e intensidad de las precipitaciones que se registren durante la temporada.

El descenso también afecta al turismo

La reducción del nivel del agua ya puede observarse en distintos sectores de la ribera, especialmente en zonas próximas al malecón turístico de Puno.

Según reportes realizados desde la región, algunas áreas que anteriormente permanecían cubiertas por el lago presentan ahora una menor presencia de agua. La situación genera dificultades para los trabajadores que dependen de las embarcaciones para trasladar a los visitantes.

Los lancheros deben realizar modificaciones en los puntos de embarque para poder acceder a sectores con mayor profundidad. Entre las medidas implementadas se encuentran estructuras destinadas a facilitar el ingreso y la salida de las embarcaciones.

El retroceso también genera preocupación por el desarrollo de las actividades turísticas en determinados puntos de la ribera, ya que las condiciones del lago pueden dificultar el acceso de los visitantes a algunas zonas.

Qué puede pasar durante los próximos meses

El Senamhi estima que el descenso podría mantenerse hasta diciembre y que, posteriormente, las lluvias de temporada podrían permitir una recuperación gradual.

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Sin embargo, el panorama para comienzos de 2027 todavía presenta incertidumbre. Las proyecciones indican que entre enero y marzo las precipitaciones podrían ser inferiores a lo habitual, lo que limitaría la recuperación del nivel del lago.

Además, entre noviembre de 2026 y enero de 2027, los ríos Ramis, Huancané, Coata e Ilave podrían transportar menos agua de lo habitual hacia el Titicaca. Estos cursos son importantes para el aporte hídrico de la cuenca, por lo que su comportamiento será determinante para la evolución del lago.

Mientras continúa el seguimiento de las condiciones meteorológicas, el descenso de 55 centímetros ya dejó consecuencias visibles en las orillas y comenzó a modificar la actividad de quienes viven del turismo en uno de los paisajes más emblemáticos de la región andina.

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