Un especialista advirtió que combatir el sargazo únicamente con recolección no alcanza y señaló a las actividades humanas en las costas como parte del problema.
El sargazo se convirtió en uno de los principales desafíos ambientales y turísticos de las costas de Quintana Roo, donde cada temporada grandes cantidades de esta macroalga llegan a las playas. Sin embargo, un especialista sostiene que la solución no debería concentrarse únicamente en retirarlo del mar y de la arena, sino también en reducir las condiciones que favorecen su crecimiento.
El ingeniero Guillermo Alvarado, especializado en química petrolífera y biotecnología verde, explicó que uno de los factores que podría favorecer la proliferación excesiva del sargazo es el tratamiento insuficiente de las aguas residuales.

Según su planteo, los residuos líquidos que llegan al ambiente pueden aportar nutrientes que generan condiciones favorables para el crecimiento de las algas. Por eso, considera necesario abordar el problema desde tierra y no solamente actuar cuando el sargazo ya alcanzó las costas.
Una problemática que va más allá del cambio climático
El especialista señaló que el fenómeno no debería atribuirse exclusivamente al cambio climático ni considerarse simplemente una consecuencia de la llegada de macroalgas desde otras regiones.
En su análisis, las actividades humanas desarrolladas en las zonas costeras y el manejo de los residuos líquidos también pueden influir en las condiciones ambientales que permiten que el sargazo se multiplique.
Por ese motivo, propuso mejorar los sistemas de tratamiento de aguas residuales y, al mismo tiempo, recuperar zonas forestales utilizando especies endémicas.
La idea apunta a intervenir sobre algunas de las condiciones que podrían estar alimentando el problema, en lugar de limitarse a retirar las algas una vez que llegan a las playas.
Convertir el sargazo en productos no sería suficiente
En los últimos años también surgieron diferentes propuestas para aprovechar el sargazo como materia prima para fabricar bloques, biocombustibles y otros productos.

Sin embargo, Alvarado advirtió que estas alternativas enfrentan un obstáculo importante: el costo de recolectar la macroalga directamente del océano.
Además, transformar el sargazo en un producto aprovechable no impediría que continúe reproduciéndose. Por eso, el especialista planteó desarrollar una solución complementaria enfocada en el origen de las condiciones que favorecen su crecimiento.
Entre sus propuestas se encuentra la construcción de una planta piloto con capacidad inicial de unos 200 mil litros, destinada a poner a prueba un sistema de tratamiento de aguas.
México también cambia su estrategia frente al sargazo
La discusión ocurre mientras las autoridades mexicanas buscan modificar la manera en que enfrentan el arribo masivo de sargazo a las costas de Quintana Roo.
La Secretaría de Marina reconoció que el manejo realizado durante los últimos años no había sido suficientemente eficiente y anunció un cambio de estrategia: comenzar a intervenir mar adentro, antes de que la macroalga llegue a las playas.
El nuevo esquema contempla utilizar monitoreo satelital, instalar barreras de contención y recolectar el sargazo directamente en el mar.
En tierra, la propuesta incluye establecer las llamadas “ventanas de playa”, sectores específicos en los que se concentrarán las tareas de limpieza.
De esta manera, el combate al sargazo comienza a plantearse desde dos frentes: evitar que grandes cantidades lleguen a la costa y, al mismo tiempo, estudiar las condiciones ambientales que podrían estar favoreciendo su proliferación.
Para los especialistas, la solución definitiva requerirá ir más allá de la limpieza de las playas y abordar también el manejo de las aguas residuales y el impacto de las actividades humanas sobre los ecosistemas costeros.








