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Entre la frontera y una vida binacional: El hombre que vive con casa en Chile y patio en Argentina

El último poblador de la frontera“, así describe Soledad Maradona, periodista del diario local de Río Negro a Bernabé Bahamonde, habitante de una antigua casa construida con madera que se encuentra en la zona de El Manso. *Foto de portada: Alfredo Leiva

Foto: Alfredo Leiva

Hasta aquí parece no haber nada extraño ni fuera de lo normal. El Manso comprende una localidad ubicada en el Valle de Río Puelo, cercano al Estuario de Reloncaví, que forma parte de la comuna de Cochamó, en la región de Los Lagos, Chile.

Sin embargo, la casa en que vive Bernabé sí ostenta y presume físicamente una particularidad: luce, entre medio de su patio, un hito de hierro que marca y distingue una seperación territorial entre Chile y Argentina.

Ubicado a unos 113 kilómetros de la localidad de Bariloche, este hito consiste en una forma de hierro naranja, con una identificación numérica VIII-4, enclavado a unos pocos metros de la puerta de entrada a la construcción de la vivienda.

Pero, ¿cómo es posible? Si bien no hay ninguna teoría concreta, los protagonistas de esta historia y habitantes de la vivienda han indicado al medio rionegrino que habría sido a partir de la década del 70 cuando agentes de seguridad de ambos países determinaron la necesidad de establecer límites entre los territorios.

En efecto, y quizás muy en disconformidad con lo que hubiera deseado esta familia, desde aquel entonces el terreno presenta la vivienda sobre el lado chileno, y un gallinero y los corrales de ganado sobre el territorio en Argentina.

También por aquella época colocaron otro hito a 300 metros, en el medio del campo, cerca al río Manso. Y un tercero, colina arriba. Ninguno está a la misma altura por lo que la línea de frontera imaginaria es zigzagueante. Junto al hito, desde hace tres años, hay dos mástiles con las banderas argentina y chilena flameando a cada lado de la frontera.

Diario Río Negro
Foto: Alfredo Leiva

La primera imagen que viene a la mente al leer este escenario es la parodia que ha realizado The Simpsons cuando Homero juega en la línea fronteriza entre Australia y Estados Unidos:

En su residencia predomina un campo verde, con montañas alrededor, y una familia de patos, gallinas, ovejas y caballos también dando vueltas por el lugar. Y lo cierto es que, tal como sucede en la secuencia, Bernabé ha acondicionado su vida lo mejor posible para vivir y disfrutar lo mejor de estos dos “mundos”.

Legalmente, Bernabé es ciudadano chileno y de hecho recibe una pensión de ese país, pero él asume entre risas que presenta “más costumbres argentinas” por lo que se auto considera como tal.

Así es como, Bernabé ha conservado durante su vida las costumbres de ambos países. Por ejemplo, vive con la hora de Chile en caso de que hubiera diferencia horaria entre ambos países. Toma mate amargo, una de las tradiciones argentinas más emblemáticas. Casi que eliminó la once, una merienda típica chilena. Uno de sus pasatiempos más frecuentes es escuchar radio, y a veces según qué interés tiene intercambia entre emisoras de Bariloche y El Bolsón (Argentina) o de Puerto Montt (Chile).

Por otra parte, y teniendo en cuenta las distancias que tiene desde su vivienda a cada punto céntrico más cercano, cuando se trata de ir a la consulta con un médico o de hacer compras, tiene mayor facilidad para dirigirse hacia las ciudades de Argentina. Esto es debido a que, del lado chileno, no hay camino indicado, sólo existe una huella. Yendo por ese recorrido, se puede tardar al menos dos días a caballo, debiendo también cruzar el río a bote o nadando para llegar a Cochamó.

En cuanto a la calidad de los servicios, Bernabé conecta su vivienda a la energía eléctrica de Chile a través de un sistema de turbina que viene desde la comuna de Cochamó. También se provee de Chile para el servicio de señal de telefonía celular que desde hace dos años tiene alcance hasta su casa.

Bondi y panchos: La historia de un turista low cost al que todos llaman el “Marley del Conurbano”

Soy el Marley, pero de Buenos Aires“, así comenzó a describir su trabajo Mauro Albarracín, un joven de 22 años nacido en la zona oeste de la provincia de Buenos Aires.

Para el público argentino, y en parte también para televidentes de otros países de Latinoamérica, Marley es un símbolo indiscutido del turismo, los viajes y la vida de lujo. La audiencia de algunos de sus programas lo ha visto aterrizar en los lugares más emblemáticos del mundo, como así también en los destinos más insólitos y exóticos que pudieran existir: “El destino perfecto”, “Viaje de Locos“, “Por el mundo“.

En efecto y un poco marcando el contraste con ese nivel de vida y de acceso a grandes experiencias, Mauro describe que su labor en redes sociales, y en particular a través de su canal de Youtube, es fomentar una comunidad al mejor estilo de una “asociación de infelices con ganas de buscar motivos para vivir sin dinero“. Continuar leyendo…

Escrito por Agustina Fontirroig

Me apasiona contar historias: soy fan de las palabras, las imágenes y la combinación de ambas. De Argentina al mundo como @agusfontirroig 📸

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