La antigua ciudad subterránea de Capadocia es el hogar de almacenes naturales

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No hay muchos lugares en el mundo que combinen la impresionante belleza y significado cultural como lo hace Capadocia, Turquía. Esta zona, a unos 700 kilómetros de Estambul, es el hogar de los impresionantes paisajes naturales que son testigo del calor abrasador y la nieve helada.

Pero una de las partes más impresionantes de Capadocia no es inmediatamente visible. Durante siglos los locales han utilizado las piedras para crear alojamiento, incluso bajo tierra: casas, escuelas e iglesias (algunos de estos “edificios” llegan a medir hasta 14 pisos). Estas áreas subterráneas proporcionan un ambiente natural y fresco en verano, y un lugar acogedor en invierno.

Göreme view Cappadocia

Hoy en día, es muy pequeño el porcentaje de la población que vive bajo tierra, es por eso que buscaron una forma de poder explotar este lado de la ciudad, y así fue como se creó una de las tiendas subterráneas (naturales) más grandes del mundo.

Turquía es el segundo productor de papa en Oriente Medio, después de Irán. Los frescos almacenes subterráneos, proporcionados por el paisaje de Capadocia, son una parte integral de la producción masiva.

Una de las mayores productoras de papa, Doga Seed, que tiene la capacidad de almacenar más de 120.000 toneladas de vegetales, cuenta con una red de 6 complejos de almacenamiento y con el almacén más grande de toda Europa.

CAPADOCCIA Trekk y ESTAMBUL -semana santa 2007-

Las instalaciones de almacenamiento mantienen una temperatura constante de alrededor de 13°C, sin necesidad de calefacción o refrigeración mecánica. Es la temperatura perfecta para una gran variedad de productos, como las manzanas, el repollo y la coliflor, que pueden permanecer frescos por hasta cuatro semanas; mientras que los cítricos, peras y patatas varios meses.

El uso de áreas subterráneas no es un nuevo método para preservar los alimentos y se ha practicado durante siglos en todo el mundo. De hecho, en el pueblo de Ortahisar, hay cuevas subterráneas llenas hasta el borde con limones, cultivadas en el Mediterráneo y almacenadas hasta su exportación a Rusia y Europa. La carga y descarga de las enormes cajas se realizan a mano, generalmente por trabajadores locales.

Capadócia
Este almacenamiento increíble es posible debido a la suave roca volcánica en la zona, que permitió que las cuevas puedan ser fácilmente formadas. Se cree que las áreas fueron habitadas por primera vez hace unos 3.500 años. Ahora las cuevas están creciendo de nuevo ya que tanto las empresas turcas como internacionales crean nuevas cuevas para aprovechar la capacidad de almacenamiento.

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Científicos encontraron una sorprendente cantidad de microplásticos en el Everest

La subida al Monte Everest puede parecer un lugar poco probable para encontrar depósitos de microplásticos, pero los científicos han hecho precisamente eso.

Las muestras recolectadas de la montaña más alta del mundo tienen muchos microplásticos presentes y la causa es inesperada.

Los microplásticos se encontraron más alto que nunca en la Tierra cuando se recolectaron muestras del Balcón del Monte Everest, que se encuentra a 8.440 metros sobre el nivel del mar. Fibras de poliéster, acrílico, nailon y polipropileno se encontraron en la montaña, así como en las áreas circundantes, y parece deberse a la ropa de montañismo de alto rendimiento que utiliza los materiales.

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La concentración más alta se encontró en el Campo Base, con 79 fibras microplásticas por litro de nieve en las muestras. Esto preocupa a los investigadores, ya que los microplásticos dañan los ecosistemas.

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Ahora existe un reconocimiento mundial de la necesidad de tomar medidas, y el propio Nepal impone regulaciones sobre las expediciones de escalada para tratar de frenar los problemas ambientales creados por los desechos.

Este estudio y nuestra investigación continua solo enfatizan la importancia de diseñar materiales que tengan los beneficios de los plásticos sin el legado duradero y dañino.

Está claro que se deben realizar cambios en la forma en que usamos los materiales, ya que los microplásticos comienzan a impactar en nuestras montañas más grandes, que son difíciles de alcanzar. Sin embargo, aún está por verse si las empresas y los gobiernos comenzarán a realizar cambios sustanciales.

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