La hazaña del explorador Shackleton: Sobrevivió 20 meses confinado en la Antártida luego de que su barco se hundiera en 1915

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Basta solo con googlear ‘explorador Shackleton’ para encontrarse con una gran cantidad de biografías y notas hablando de la ‘fascinante’ vida de quien fuera distinguido como una de las principales figuras de la conocida ‘Edad heroica de la exploración de la Antártida’.

También es posible apreciar en línea algunas fotografías que reflejan la fisonomía de Ernest Henry Shackleton, el famoso y recordado explorador polar anglo-irlandés.

Según consta en archivo, su primera experiencia en las regiones polares fue como tercer oficial de la Expedición Discovery (1901-1904), misión liderada por el capitán Robert Falcon Scott, y de la cual Ernest tuvo que regresar prematuramente por motivos de salud.

Luego, en el año 1907, y en un intento por revertir aquella anécdota que quedó frustrada, retornó a la Antártida como líder de la Expedición Nimrod. Unos meses más tarde, precisamente en enero de 1909, Ernest y sus tres compañeros realizaron una marcha que los llevó al punto más al sur jamás visitado por el hombre en la Antártida.

Posterior a aquellos sucesos, el explorador Shackleton decidió centrar toda su atención en lo que para él simbolizaba el último gran objetivo de sus viajes en la Antártida.

Se trataba de una expedición que consistiría en una verdadera hazaña: cruzar el continente helado de punta a punta pasando a través del polo. Para lograr tal fin, Ernest se encargó de todos los preparativos de la aventura a la cual bautizarían como “Expedición Imperial Transantártica“.

La expedición, también conocida como Expedición Endurance por el nombre con el que se identificó al barco, comenzó en el año 1914, más precisamente el 8 de agosto, cuando el Endurance dejó Plymouth, en el suroeste de Inglaterra. Navegó hasta Buenos Aires, donde embarcaron Hurley William Bakewell y el polizón Perce Blackborow, para sumarse a la tripulación. Después de una larga parada de un mes en Grytviken, Georgia del Sur, el Endurance zarpó rumbo a la Antártida el 5 de diciembre.

Durante los días siguientes tuvieron más topetazos con bloques de hielo, hasta que el 14 de diciembre el hielo fue bastante grueso y detuvo el barco durante 24 horas.

Desafortunadamente, los días posteriores no fueron muy positivos para la expedición. El 21 de febrero, el Endurance, que se movía rápido en su prisión de hielo, llegó a su latitud más austral, unos 76°58’S, y después empezó a moverse de forma continuada hacia el norte con la plataforma de hielo. El 24 de febrero, Shackleton, que se daba cuenta de que estarían en peligro durante el invierno, ordenó abandonar la rutina del barco. Los perros fueron desembarcados e fueron instalados en perreras de hielo o dogloos, mientras que el interior del barco se convirtió en estancias adaptadas para los diversos grupos de la tripulación: oficiales, científicos, ingenieros y marineros. Se ajustó el equipo de radio, pero estaban demasiado lejos como para recibir o emitir señales.

Luego, se vinieron meses de terror. Aunque el Endurance se había mostrado capaz de resistir enormes presiones, la situación del barco ahora era realmente alarmante, y el 24 de octubre el lado de estribor topó contra un gran témpano. La presión del hielo sobre el lado del barco aumentaba, hasta que el casco empezó a girar y astillarse; entonces el agua empezó a entrar en el barco.

Desde un primer momento, la orden fue bajar del barco los suministros y tres botes salvavidas. Mientras tanto, la tripulación intentaba reforzar el casco del barco y bombear el agua que entraba, pero finalmente el 27 de octubre de 1915 el explorador Shackleton se vio obligado a dar la orden para abandonar el barco.

Ahora bien, aquel evento daría por aludido el fin de la exploración pero no de la expedición que los había llevado a lo más frío de la Antártida.

De hecho, en cualquier lugar es posible encontrar que la Expedición Endurance se realizó entre 1914 y 1917. Pero, entonces… ¿qué pasó luego de que los marinos abandonaran el barco?

Los exploradores estuvieron aislados más de dos años. La expedición no consiguió cumplir con su propósito de atravesar el continente de punta a punta, pero sí pasó a la historia como una hazaña marcada por el heroísmo y la supervivencia. Sin dudas, un verdadero relato de superación para recordar en estos tiempos de confinamiento a raíz del Covid-19.

¿Quieres saber más? La batalla por la supervivencia duró veinte meses y ni uno solo de los 27 tripulantes perdió la vida.

¿Cómo fue posible? Los expedicionarios tuvieron que soportar penurias inimaginables, el naufragio del Endurance, un campamento en el hielo y una durísima travesía en los botes salvavidas a la isla Elefante, a más de 550 km del lugar en que se hundió el Endurance.

Shackleton y cinco hombres tomaron rumbo a Georgia del Sur: ochocientas millas al noroeste, a bordo del «James Caird», un bote de seis metros de eslora. Ya durante su última y extenuante marcha, cruzaron a pie los glaciares y montañas sin nombre de la isla de San Pedro en busca de la estación ballenera de Stromness. Así, el 10 de mayo de 1916 desembarcaban en la isla de la que zarparon hacía 522 días atrás.

Según ha indicado Javier Cacho, especialista en aquel episodio, los marinos “dormían en tiendas de campaña sobre el mar helado”. Pero sorprendentemente, Shackleton logró mantener a su gente entusiasta para que no muriera ninguno. Les dijo: ‘Muchachos, de esta salimos‘”.

Finalmente Shackleton murió en el año 1922, a los 47 años de edad, en la isla de San Pedro. Sufrió de un ataque al corazón cuando se disponía a iniciar una nueva aventura antártica.

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