Millones de personas en al menos 11 estados de Estados Unidos quedaron bajo alerta sanitaria por una fuerte degradación en la calidad del aire provocada por smog, altas temperaturas e incendios forestales. Las autoridades recomendaron permanecer en interiores, evitar actividad física y usar mascarillas en las zonas más afectadas.
Las alertas impactan principalmente a ciudades como Nueva York, Filadelfia y Los Ángeles, además de estados como Nueva Jersey, Massachusetts, Connecticut, Maryland y California. Según la Agencia de Protección Ambiental (EPA), el aumento de ozono y partículas contaminantes alcanzó niveles considerados peligrosos para grupos vulnerables como niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias.

En el noreste estadounidense, el principal problema es el smog generado por emisiones vehiculares e industriales combinadas con el calor extremo. Mientras tanto, en California, el humo de incendios forestales empeoró drásticamente la situación y cubrió varias ciudades con una densa nube contaminante.

Las autoridades sanitarias pidieron mantener puertas y ventanas cerradas, utilizar purificadores de aire y limitar cualquier actividad al aire libre durante los picos de contaminación. También recomendaron el uso de mascarillas N95 en las regiones con presencia de humo.
Especialistas advirtieron que la exposición prolongada puede provocar irritación respiratoria, ataques de asma, problemas cardiovasculares y dificultades para respirar. Según datos oficiales, más de 129 millones de estadounidenses estuvieron expuestos en los últimos años a niveles peligrosos de contaminación atmosférica.








