Praga, Viena y Budapest: tres ciudades imperiales que te dejarán con la boca abierta

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Tres ciudades distintas, tres destinos únicos. Mágicas, ostentosas, de ensueño. Ciudades que no defraudan y te dejan con la boca abierta. Con mucho para ver y hacer, opciones culturales, de compras, monumentos majestuosos y mucho glamour. Te contamos un poco más sobre estas tres capitales que no podes dejar de conocer en tu próximo viaje a Europa.

No hay un orden establecido para definirlas, no tenemos idea cuál nos gusta más porque cada una tiene lo suyo que la hace diferente a la otra, pero empecemos por Praga, creemos que se lo merece:

Praga

Llegar a la ciudad es como de repente despertar en un cuento de hadas donde todo puede ser realidad. Mágica, así es la capital de República Checa. Una ciudad romántica por donde la mires.

Empezamos visitando el Castillo de Praga, la opción más fácil y cómoda es tomar un tranvía (el 22 o el 91) y bajar en la parada Pražský hrad. No te distraigas y si podés ocupá un asiento sobre la ventana, el recorrido es sencillamente precioso. Si tu hotel está cerca de Malá Strana podes optar por subir la escalera Zámecké Schody.
No esperes que el castillo tenga la arquitectura de lo que generalmente conocemos por éste tipo de construcciones es más bien un gran conjunto de edificios, palacios y una hermosa iglesia que forman el núcleo histórico de Praga.

Después de la visita al Castillo y a la Catedral San Vito caminamos por el Callejón de Oro, una de las calles más bonitas y pintorescas de la ciudad, que además se dio el lujo de ver nacer al escritor Franz Kafka. Bajar a la plaza de Malá Strana para descansar, admirar la belleza de la ciudad y comer algo bien rico es el plan perfecto.

Para entonces ya vas a estar maravillado, vas a querer ir a vivir a Praga y estás pensando cómo convencer a tu familia para que vayan con vos. No te preocupes, siempre se puede volver.

Que nada te impida seguir caminando para cruzar el famoso y fotografiado puente San Carlos, te aseguramos que ahí todas las selfies salen hermosas. Llegar al otro extremo del puente para perderse en las callecitas y siempre encontrarse con la Plaza de la Ciudad Vieja, donde todos los turistas sacan sus celulares para filmar la belleza del lugar. No te sorprendas si hay mucha gente en frente al Reloj Astronómico mirando hacia arriba, ésto se repite cada una hora, cuando deja ver todo su repertorio mientras suenan las campanas.

Y caminar por cada una de todas sus calles de adoquines, toma cerveza (no muy frías como las nuestras), comer jamón ahumado, degustar helado, seguir caminando y admirando. Plaza de Wenceslao, Ópera Estatal, calles comerciales, teatro negro, barrio judío y sinagogas.

Praga tiene de todo y todo es lindo.

Viena

Una ciudad imperiosa, majestuosa, glamurosa, imponente, todo eso pero al cuadrado es Viena y como si fuera poco, la musicalizamos con lo mejor de la ópera mundial, porque ésta ciudad vio nacer nada más ni nada menos que a Mozart.

Caminamos por la avenida Ringstrasse, la más importante y donde se encuentran los edificios más famosos de la ciudad, construida donde tiempo atrás estaba la antigua muralla. Verás el Palacio Real Hofburg, el Ayuntamiento, la Bolsa, la Iglesia Votiva, el Parlamento, la Universidad y el Burgtheater.

Llena de museos: Museo de Historia del Arte, Museo Albertina (las mejores muestras del mundo: Monet, Picasso, Renoir, Miró), Museo de Historia Natural, la impresionante Biblioteca Nacional y seguimos contando. Arte y cultura por donde mires y camines.

Todo parece impecable, como si mientras que dormimos una patrulla de mantenimiento se dedicara a que cada ladrillo, cada flor y cada vereda esté reluciente, prolija, como invitándote a sentar y mirar pero con cuidado, no sea cosa que se manche o se rompa.

Y si de lujos hablamos, Chanel, Gucci, Louis Vuitton, Prada, Dior, Saint Laurent, Valentino, McQueen, Cavalli, Jimmy Choo son algunos de los diseñadores que engalanan la ciudad con sus tiendas doradas y exclusivas.

Todo brilla, todo reluce, así es Viena, una ciudad donde hasta los souvenirs son top.

Budapest

¿Por dónde empezar? Creo que si fuera Rey viviría en Budapest. Ese es el mejor comienzo.

La orilla del Danubio repleta de majestuosidad y belleza, sin querer impresionar ni parecer más de lo que es, pero sabiendo muy bien lo que sí es y orgullosa de sí misma.
Buda y Pest, la parte histórica y real unida a la parte nueva y moderna, la combinación perfecta.

La Colina de Buda, subir por su funicular y apreciar la vista desde el Bastión de los Pescadores, otro lugar perfecto para que tu celular haga su magia y saques esa foto para tus amigos. Los puentes que unen Buda con Pest, el Parlamento que impresiona o la Basílica San Esteban, algunas de las vistas que no te vas a olvidar nunca. El Palacio Real o el Castillo de Buda, donde vivieron los Reyes de Hungría, típica postal de Budapest.

Cruzamos a Pest por el puente más antiguo y conocido del Danubio, El Puente de las Cadenas inaugurado en 1849 tras 20 años de construcción.

Y si sos de esos que le gusta el lujo pero también disfruta de comer lo típico y sentir la ciudad desde adentro no te pierdas su Mercado Central, lo más rico que te puedas imaginar seguro lo vas a encontrar en el mercado, frutas, quesos, carnes, salchichas, café, lo que quieras y al estilo Húngaro.

¿Cuál elegir? Es casi imposible decidir, un poco de todas o mucho de una sola, porque cada una es especial, diferente, tienen alma y espíritu y estamos convencidos de que no te van a defraudar.


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Agustina Fabrizio

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