Una chica de 19 años, que nunca se enamoró, quería saber cómo se sentía ‘tener mariposas en la panza’ por lo que decidió literalmente comerse 15 y ver que pasaba.
La joven de Baracaldo (España) no tuvo la sensación que esperaba, sino todo lo contrario. Terminó internada en un centro médico y tuvo que ser sometida a una intervención quirúrgica.
«Si esto es estar enamorado, es una m****”. Le pregunté a mi abuela qué era lo que se sentía estar enamorada, me dijo que era como tener mariposas en el estómago», dijo la chica.
Según publicó La Voz, la joven en sus 19 años todavía no ha tenido una pareja sentimental, por lo cual creyó que la única solución para sentir ‘mariposas en la panza’, era comiéndoselas.
Usó a su novia como amuleto de la suerte en el casino y luego de ganar USD 500.000 la dejó sin un centavo

Una mujer demandó a su ex novio por no entregarle su parte de los 500 mil dólares que ganaron juntos en un casino de Atlantic City, en Estados Unidos. Y, claro, también por haberla abandonado.
Jasmine Zheng y su novio Zhiwei Zheng, oriundos de Nueva Jersey, estaban de novios desde hacía dos años, muy enamorados y con grandes proyectos. Continuar leyendo…










2 respuestas
Qué historia tan absurda y a la vez reveladora. La chica confundió la metáfora con la biología, y el resultado suena más a indigestión que a enamoramiento. Me pregunto si alguien que busca entender esa sensación a través de un juego de reconocimiento auditivo, como el de name that tune browser activity, encontraría más sentido en escuchar una canción que en tragarse quince mariposas. Al final, el amor y la música comparten eso: se reconocen cuando suenan, no cuando se fuerzan.
Qué historia tan reveladora —y a la vez conmovedora— sobre la búsqueda de una sensación que muchas personas con TDAH experimentan como difusa, inalcanzable o difícil de interpretar. Cuando las metáforas emocionales (“mariposas en el estómago”) se toman al pie de la letra, puede ser señal de una necesidad real de estructura, claridad y apoyo para comprender y gestionar los propios estados internos. En lugar de forzar respuestas biológicas, herramientas como KindlyPlan ofrecen un enfoque práctico: desglosar intenciones emocionales en pasos pequeños, observables y ejecutables. Ideal para quienes, como la protagonista de esta historia, buscan sentirse conectados —pero necesitan guía, no riesgo. https://www.kindlyplan.com