Un jurado federal de Miami determinó que la compañía de cruceros Carnival Cruise Line deberá indemnizar con 300.000 dólares a una pasajera que sufrió una fuerte caída a bordo luego de haber consumido grandes cantidades de alcohol.
La protagonista del caso es Diana Sanders, una enfermera de 45 años, quien según se informó tomó 14 tragos de tequila en unas nueve horas mientras viajaba en uno de los barcos de la empresa.

Tras esa secuencia, la mujer cayó por una escalera dentro del crucero y sufrió diversas lesiones físicas que derivaron en una demanda judicial contra la naviera.
Aunque la pasajera decidió beber por cuenta propia, el jurado consideró que Carnival Cruise Line tuvo el 60% de la responsabilidad, al continuar vendiéndole alcohol cuando —según la acusación— ya era evidente que no estaba en condiciones de seguir consumiendo.

Los abogados de Sanders sostuvieron además que los populares paquetes de “bebidas ilimitadas” fomentan conductas de exceso y pueden generar situaciones de riesgo dentro de los barcos.
Desde la empresa ya adelantaron que apelarán el fallo, mientras el caso genera repercusión en toda la industria de los cruceros y reabre el debate sobre hasta dónde llega la responsabilidad de las compañías frente al consumo de alcohol de sus pasajeros.
La decisión judicial también dejó una pregunta abierta: ¿debe responder la empresa por seguir sirviendo tragos o toda la responsabilidad recae en quien decide beber?









