Un argentino desarrolla un carbón hecho a a partir de los desechos de arroz

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Redactora
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El ritual del asado argentino se repite en celebraciones por todo el país, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego. Para llevarlo a cabo, se necesitan algunos elementos simples: una parrilla, carne, sal y, por supuesto, carbón. En su mayoría, el carbón utilizado es de origen vegetal y proviene de árboles autóctonos como el quebracho blanco, el algarrobo negro, el mistol y el quebracho colorado, entre otros.

Hace ocho años, el emprendedor y diseñador industrial Facundo Cabrera lanzó al mercado una estructura de madera con un diseño sencillo que contenía carbón vegetal y un sistema de autoencendido. Simplemente se debía colocar en la parrilla y encender la mecha para obtener las brasas necesarias para cocinar la carne en una típica reunión argentina. A esta innovadora idea la llamó BrasUP.

“Había algo del proyecto original que no me llenaba y me hacía ruido con el paso del tiempo. Iba a los campos a buscar el carbón y me encontraba con miles de hectáreas peladas. Y nadie hacía nada con esa situación. Pensé que tenía que haber algo que reemplazara al carbón. El fin era terminar con la deforestación y generar ingresos y empleo. Una alternativa sustentable que no dependa de los árboles nativos y que sea un buen negocio”, dijo Cabrera.

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En ese momento, con esa inquietud en mente, decidió viajar a Estados Unidos para compartir su experiencia en un programa junto a otros 250 emprendedores de la región. Fue asignado a la ciudad de Little Rock, capital del estado sureño de Arkansas, reconocida por su producción de arroz. Facundo Cabrera nació y reside en Corrientes, la principal provincia productora de este cereal en Argentina. Este viaje, a finales de 2018, marcó un punto de inflexión en su trayectoria como emprendedor, ya que regresó con la idea de producir carbón a partir de los desechos, específicamente la cascarilla, del arroz.

Comenzamos con un tacho de 200 litros de aceite con un eje de ambos lados, en el que cargábamos la cascarilla del arroz, hacíamos una fogata y girábamos todo a mano. Pero no llegaba a carbonizar al cien por cien. Luego le pusimos un motor y aún así no alcanzaba la temperatura ideal. A finales de 2020 pasamos del prototipo a la inversión. El primer carbonizador fue una especie de Frankenstein. El gran desafío fue llevarlo a escala”.

Después de una extensa investigación, lograron desarrollar un proceso de fabricación que tiene como punto de partida el tostado de la cascarilla a altas temperaturas. Una vez triturada, se mezcla con un aglutinante natural y agua, y luego se pasa por una extrusora para darle forma. Finalmente, se lleva a cabo el proceso de secado. La idea principal era crear un producto eficaz para la parrilla y rentable a partir de la cascarilla del arroz, un subproducto que en Corrientes principalmente se utiliza como «cama animal» y como alimento mezclado con maíz para el ganado vacuno.

“El producto está hecho en su totalidad de la cascarilla de arroz y sólo le agregamos un aglutinante para el prensado final. Pero también podríamos usar otra materia prima, como almendra, maní, nuez o marlos de maíz. El carbón hecho a base de arroz no altera el sabor de la comida y tiene incluso más durabilidad que el vegetal. La idea es darle al asador un producto que no se diferencie del carbón vegetal. Pero que, a su vez, sepa que al usar el carbón ecológico está aportando a frenar la deforestación. No tenés que arriesgarte ni resignar el sabor”.

En el año 2021, BrasUP implementó un modelo de negocio basado en franquicias y logró asegurar la inversión de un grupo empresarial español. Gracias al éxito de esta iniciativa, están trasladando su producción al Parque Industrial de Corrientes y próximamente lanzarán la primera franquicia en Paraguay. Esta nueva ubicación tendrá una capacidad de producción de 600 kilogramos de carbón ecológico por hora.

“Estamos tomando un desecho, que las arroceras tiran en cantidades industriales y que no sabían qué destino darle. Le damos trabajo a mucha gente, preservamos los árboles y ayudamos al medio ambiente. Damos la posibilidad de hacer un asado sin matar ni árbol”, comenta al respecto Jorge Giménez, asesor técnico de BrasUP y quien se encargó de construir las partes mecánicas de la primera carbonizadora.

El asado es, sin duda, el plato más emblemático de la gastronomía argentina y motivo de gran orgullo para los argentinos. Proponer una preparación sin carbón vegetal puede considerarse una «herejía» para algunos tradicionalistas. Sin embargo, Cabrera está convencido de que con el tiempo esta costumbre comenzará a cambiar y que los más jóvenes ya muestran una gran aceptación hacia nuevas alternativas.

“Cuando creamos la caja con el autoencendido algunos nos criticaron y dijeron que era un producto para las mujeres, como si el asado fuese sólo algo de hombres. Con el carbón ecológico no va esa ideología retrógrada del ‘macho alfa’. Las nuevas generaciones lo entendieron bien. Quieren un cambio. Son las personas que, por ejemplo, ya no consumen bebidas gaseosas”.

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