Si vas a Toledo tienes que tener mucho cuidado, ¡te cuento porque!

5 min


Me desperté un sábado, a media mañana, con el calor veraniego de Madrid, sin planes… como tantas veces!

El amigo Google me mostraba algunas opciones de cosas para hacer cerca de Madrid, entre ellas visitar Toledo, y me sonó muy bien. Así que preparé mi mochila, (la infaltable) botella de agua, cámara de fotos envuelta en una musculosa (para no llevar el bolsito que pesa mucho), pasaport,  tarjeta de crédito (por si acaso) y, unos pocos, poquísimos euros.

Las indicaciones eran claras, el bus salía de la Plaza Elíptica en el centro de Madrid. Yo estaba a unas estaciones de tren, en Getafe, y me proponía a viajar de esa manera.
Peroooo… llegando a la estación de trenes, una de las personas de la boletería me dijo que ahí cerca pasaba, por la ruta, el mismo bus y así evitaría ir hasta el centro.

Emprendí la caminata, que se suponía fuera corta. Short, remerita sin mangas, lentes de sol y una mochila con pocas cosas, eran suficientes para unas pocas horas en Toledo.

Para no hacer muy larga la historia, les cuento que me perdí… que una cuadra para acá, que otra para allá. Cada persona a la que le preguntaba me indicaba algo diferente, hasta que por fin, después de andar casi en círculos durante más de una hora, encontré la famosa parada de buses, en el medio de la ruta.

La espera fue un poco larga, tuve la buena suerte de que un matrimonio que iba a tomar el mismo bus esperara conmigo y entre charla y charla se hizo más ameno. Ya en el camino y habiendo conversado con estos pasajeros de los horarios en Toledo para visitar iglesias o museos, decidí quedarme esa noche a dormir ahí.

Booking y un teléfono con chip español me solucionaron la estadía, pude reservar una noche en un hostel, a bajo costo y con desayuno incluído. Ya más relajada , sabiendo que no iba a tener que apurarme para conocer todo a las corridas, llegué a Toledo, una hermosa ciudad medieval, llena de calles en subida, que con el calor del verano se hacían más duras.

Así empecé a conocerla, entre fotos para recordarla y pausas para recuperar el aliento. Llegué a mi hostel, tiré las cosas sobre la cama y corrí apurada para verla, mientras saboreaba con ganas una enorme porción de pizza comprada al paso.

No soy de tomar trencitos ni buses turísticos para recorrer las ciudades, pero recorrer Toledo con ese calor, a pesar de que ya estaba atardeciendo, no era la mejor opción. Compré un ticket en la Plaza Zocodover y salí en tren a recorrerla por fuera de la muralla.
El paseo fue encantador, el atardecer nos dió la iluminación perfecta para verla teñida de amarillos y naranjas, que tan bien combinaban con sus muros y sus edificaciones.
Una vez regresada de mi paseo en tren, recordé que no había llevado nada para pasar la noche, asique salí a comprar en un súper algunas cosas para la higiene personal,unas ojotas y una cerveza Mixta de Mahou. Después de eso volví al hostel para descansar y así poder levantarme temprano al otro día.

Bueno, como suele pasar cuando uno no anda con planes, terminé en la terraza del hostel conversando y tomando mi cerveza con otros viajeros, con los cuales salimos de bares por las angostas callecitas adoquinadas.

Toledo merecía más de un día de visita. ¿Te pasó sentir en algún lugar como si ya hubieras estado ahí? Así me sentí en Toledo, como si no la estuviera recorriendo por primera vez, aunque así fuera.

Mi segundo día en Toledo fue complicado: mucho dolor de cabeza y mucho calor. Me fue difícil dejar el hostel , así que tuve que quedarme una noche más, y recién salí a recorrer un poco más al caer la tarde.

Un nuevo amigo, que hice en el hostel y estaba viviendo temporalmente en Toledo, me hizo de guía y salimos a visitar la Toledo de noche.

Toledo tiene muchas puertas de entrada a la ciudad, abiertas en la muralla: la puerta de Bisagra, la de Alfonso VI y la puerta del Sol, cada una con su historia.

La Mezquita del Cristo de la luz, la Catedral, la Casa-Museo de El Greco, el monasterio de San Juan de los Reyes, el puente de San Martín… tantos lugares para conocer! Todos con una historia tan particular, que tres días igual iban a ser pocos.

Caminando, durante mi tercer día por Toledo, conocí un chico del Salvador que había ido a pasar el día y a quién conocí porque compartimos una mesa mientras comíamos unas papas rellenas en Patata y Olé (donde nos resguardarnos un poco del calor y recuperamos energías).

España - Toledo

Siempre encontrás un viajero con quién conversar y compartir historias por el camino. Así pasé mis últimas horas en Toledo  conociendo gente nueva, compartiendo historias, botellas de agua, capturando paisajes con la cámara como para llevarlos conmigo adonde fuera y recordarlos cada vez que haga falta volver y esté lejos físicamente.

Así me enamoré de Toledo, ¡así la recorrí por primera vez!

Datos útiles para ir a Toledo

Para ir a Toledo desde Madrid tenés dos opciones que son las más utilizadas:

España - Toledo

  • Desde la estación de tren Atocha podés ir en el servicio AVE de trenes y llegás a Toledo aproximadamente en 30 minutos. El valor es aproximadamente de 9 euros por tramo.
  • Otra opción más económica es ir en bus, tarda aproximadamente una hora, y su costo es de 5,37 euros por tramo.

Dónde dormir

En mi estadía en Toledo me hospedé en Oasis Backpackers, la ubicación es excelente. Súper tranquilo, las habitaciones cómodas y limpias. Y la noche en un dormitorio compartido me costó unos 15 euros e incluía un desayuno sencillo.

Ya estando en Toledo

España - Toledo

El tren turístico para recorrer Toledo dura aproximadamente unos 50 minutos. Los tickets los puedes conseguir en una casita en la Plaza Zocodover. El costo del paseo es de 9 euros y podés pagarlo con tarjeta de crédito también.

Hay que tener en cuenta que algunos museos o lugares de interés , están cerrados algún día en la semana, por ejemplo yo no pude ir al Museo del Greco porque los lunes está cerrado.

Una página que tiene muy buena información y a mi me ayudó mucho es la siguiente:
www.toledo-turismo.com/es

Para no derretirse

Toledo

Algo que me ayudó mucho en esta ciudad, donde en el verano hace muuucho calor, es andar con ropa liviana y cómoda, zapatillas, no cargar con muchas cosas en la mochila, siempre llevar una botella con agua y usar protector solar.

 


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Analía Gomez Lima

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