La vida monótona de la oficina puede resultar una gran pesadilla para aquel que ama vivir viajando. Hay momentos en los que, mientras estamos frente a una computadora después de varias horas, la única vía de escape puede ser: buscar pasajes online, fotos de playas paradisíacas o hasta terminar en el buscador de Google para preguntarle a un anónimo “Cómo vivir viajando por el mundo” o “Cómo renunciar a mi trabajo”.
Si sos un viajero innato, podrás encontrar fácilmente las señales que te indican que esa vida rutinaria entre cuatro paredes no es para vos:

1. Chequeás precios de pasajes las 24 horas

No importa la hora que sea, siempre actualizás la búsqueda de tu navegador para encontrar pasajes más baratos. Necesitás conocer las últimas ofertas en vuelos de Kayak y sos muy hábil para poder realizar está búsqueda durante tu horario de trabajo. Buscás vuelos con mil escalas para hacer el viaje más económico y hasta serías de capaz de viajar a un lugar que no está en tu lista de próximos destinos, sólo porque el pasaje es super barato.

2. Empezás a sentir que 15 días de vacaciones no te alcanzan

Tu alma de viajero te dice que no te merecés 15 días de vacaciones al año, querés mucho más. No solamente utilizás tus vacaciones pagas hasta el último minuto, sino también feriados y hasta usas la excusa de que te engripaste para extender un poco más tu viaje. Te das cuenta de que no te alcanza y empezás a desentenderte de aquellos que invierten su salario en cenas costosas, ropa de marca o el último Iphone.

3. Buscás trabajos freelance durante tu horario de trabajo 

Tu sueño es ser un nómade digital. Te cansaste de escuchar siempre la misma historia de ese que vive viajando y tiene un trabajo freelance; te preguntás a vos mismo: “¿y por qué yo no?”. Mientras tu día en la oficina puede volverse largo y tedioso, buscar un trabajo que puedas hacer desde cualquier parte del mundo puede salvarte de la rutina y convertirse en tu boleto de lotería (o de avión!).

4. Cuando salís a un bar sólo te interesa conocer extranjeros o gente que haya viajado por el mundo

Salís con tus amigos a un bar y te aburre charlar con gente de tu ciudad o barrio. Te encanta salir a bares más turísticos, donde sabés que vas a escuchar distintos acentos. Mejor aún si no podés entender una palabra, así te sentirás que estás viajando. Te divierte escuchar las historias de viajeros que han vivido en distintos países y hasta les pedís recomendaciones por si alguna vez viajas a ese destino.

5. Tu trago preferido es la Piña Colada

Salís a tomar algo y preferís tomar una piña colada antes que una cerveza para sentirte como si estuvieras de vacaciones. Ni hablar si a mitad de la noche suena tu canción: “If you like Pina Coladas”. Ahí sí, podés visualizarte en una playa paradisíaca en bikini y ojotas. Si todavía no la conocés, escuchala y empezá a viajar:

6. No te gusta endeudarte o los compromisos a largo plazo

Desde chico te llenaron la cabeza con que tenías que ahorrar para comprarte un auto, un departamento o una casa con jardín. Si lo tuyo es viajar, probablemente estas opciones te resulten lejanas, ya que durante los últimos años invertiste tus ahorros en recorrer el mundo. Empezás a darte cuenta de la responsablidad que conlleva comprar una casa y la cantidad de años que tenés que trabajar para pagarla (y pueden ser muchos). No estás seguro de si eso es realmente lo que querés ni esás dispuesto a invertir cada peso en un bien material.

7. Seguís a bloggers de viajes en las redes sociales

Tu Instagram es un desfile de fotografías de playas exóticas y templos asiáticos que morís por conocer. Te pasás horas chusmeando, fijándote en dónde queda ese lugar increíble o cómo hace esa persona para viajar todo el año. En las redes sociales seguís a miles de bloggers de viajes que cuentan sus experiencias y te inspiran a conocer el mundo. Vos también querés esa foto haciendo snorkel en aguas turquesas o durmiendo en el Desierto del Sahara. Escuchás historias de viajeros que hacen House o pet sitting y te preguntás si alguna vez vos te animarás a ser uno de ellos.

8. Tus película favorita es ‘Into the Wild’

Te sentís en la piel de Christopher McCandless para viajar a Alaska. Aunque sabés que se trata de una película, aún así, permitís que sus citas más inspiradoras lleguen a lo más profundo de tu ser despertando a tu viajero interior. Amás escuchar a Eddie Vedder para imaginarte en la cima de una montaña. Descubrís un lado aventurero que nadie creía que tenías. No te preocupes, en el fondo, sólo vos sos consciente de la cantidad de cosas que sos capaz de hacer, y sí, algunas muy excéntricas!

9. No compartís los mismos temas de conversación que tus amigos

Te juntás con amigos y te das cuenta de que estás en otra sintonía. Mientras vos pensás en tu próximo destino, ellos te anuncian su casamiento o ascenso laboral. Cada vez que contás alguna anécdota de viaje, escuchás comentarios como: “Qué suerte tenés, ojalá pudiera hacer lo mismo”, aunque nadie lo intente. Te sentís un incomprendido, un sapo de otro pozo: nadie comparte con vos el deseo de conocer el mundo y mucho menos que quieras convertirlo en tu nuevo estilo de vida.

10. No podés imaginarte haciendo lo mismo en 10 años 

Te imaginás a vos mismo en 10 años, en el mismo cubículo, el mismo puesto (con suerte no tendrás el mismo salario) y el mismo jefe que siempre estará insatisfecho. Te das cuenta de que no querés desperdiciar tu tiempo cumpliendo los sueños de alguien más, que querés luchar por los tuyos propios. Te preguntás si tenés otra alternativa, si tenés el coraje suficiente para cambiar aquello que no te hace feliz. Y te animás.

Y vos, cómo te ves en 10 años?

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