A casi seis meses de un traslado que fue presentado como histórico, el destino de la yaguareté Pará y sus dos crías sigue envuelto en incertidumbre. Sin rastros recientes y con fallas en el monitoreo, la Justicia federal investiga si hubo errores en un procedimiento clave para la conservación de una especie en peligro crítico.
El caso se originó tras la relocalización de la hembra y sus cachorros al Parque Provincial Esmeralda, en Misiones, en octubre de 2025. El operativo, impulsado por organismos provinciales y nacionales, fue celebrado como un avance en la protección del yaguareté. Sin embargo, con el paso de los meses, el escenario se volvió cada vez más preocupante.
El último registro del collar satelital de Pará data del 20 de enero de 2026. Desde entonces, no se logró restablecer la señal ni confirmar su ubicación. Un día antes, cámaras trampa la habían captado sola, lo que ya encendía alertas. La situación de las crías es aún más crítica: al no contar con dispositivos de seguimiento por su corta edad, el último registro visual fue el 24 de octubre de 2025, apenas días después de su liberación. Hoy, todo indica que podrían haber muerto.

Frente a este panorama, la causa fue judicializada y quedó en manos del Juzgado Federal de Eldorado. La investigación busca determinar si durante el traslado y el monitoreo posterior se respetaron los estándares técnicos y científicos exigidos para el manejo de una especie declarada Monumento Natural Nacional, la máxima categoría de protección en Argentina.
Desde la Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos contra el Medio Ambiente (UFIMA) advirtieron que las autoridades involucradas tenían una “posición de especial garante”, lo que implica una responsabilidad reforzada en la protección de los animales. Por eso, se intenta esclarecer si hubo fallas, omisiones o decisiones incorrectas que hayan puesto en riesgo a los ejemplares.
El operativo había sido decidido luego de que Pará apareciera en zonas habitadas cercanas a Puerto Iguazú, generando preocupación entre vecinos. Además, se la vinculaba con ataques a animales domésticos, lo que aceleró su captura y traslado a un área protegida dentro de la Reserva de Biosfera Yabotí.
Tras la liberación, los datos indicaban que la hembra se desplazó fuera del área inicial, mientras que los cachorros permanecieron en el lugar. Desde entonces, no hubo más registros. Los rastrillajes, las cámaras trampa e incluso la posibilidad de un monitoreo aéreo no lograron aportar información sobre su paradero.

El caso no es aislado. En las últimas semanas también se reactivó la investigación por la desaparición de otra yaguareté, Miní, en el Parque Nacional El Impenetrable, lo que refuerza la preocupación de especialistas sobre las dificultades para proteger a la especie incluso dentro de áreas resguardadas.
Actualmente, en la selva misionera habitan entre 64 y 110 yaguaretés, una cifra baja que mantiene en alerta a científicos y conservacionistas. Aunque existen monitoreos binacionales entre Argentina y Brasil con tecnología avanzada, la desaparición de Pará y sus crías deja en evidencia las limitaciones de estos sistemas y la fragilidad extrema de la especie.
Mientras avanza la investigación judicial, el caso pone en el centro del debate la eficacia de las políticas de conservación y la responsabilidad de los organismos encargados de proteger a uno de los animales más emblemáticos del país.









