Las playas de la Patagonia esconden un problema ambiental mucho más grave de lo que aparentan. En menos de un año, distintas campañas de limpieza lograron retirar más de 10 toneladas de residuos plásticos de la costa de Chubut, una cifra que refleja el impacto creciente de la contaminación marina. Sin embargo, un nuevo estudio advierte que estas acciones, aunque fundamentales, no alcanzan si no se actúa sobre el verdadero origen del problema.

La investigación fue realizada por especialistas de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, junto al Proyecto MaRes, y analizó los residuos recolectados durante diferentes jornadas de limpieza en playas de la provincia. El objetivo fue determinar qué tipo de basura llega a la costa y de dónde proviene.
Los resultados muestran que cerca del 85% de los residuos encontrados son plásticos, entre ellos botellas, guantes utilizados en la industria pesquera, sogas, cajones de embarcaciones y restos de redes. Muchos de estos elementos permanecen durante décadas en el ambiente y, al degradarse, se convierten en microplásticos que afectan tanto a la fauna marina como a los ecosistemas e, incluso, pueden terminar ingresando en la cadena alimentaria.
Uno de los casos analizados fue el de la playa La Galesa, cercana a la ciudad de Rawson, donde voluntarios retiraron alrededor de 145 kilos de residuos en apenas dos jornadas de limpieza. Allí predominaban las botellas plásticas y los guantes amarillos utilizados diariamente por trabajadores del sector pesquero.
Pero el panorama más impactante se registró en la playa Cormoranes, ubicada dentro del área protegida Península Valdés. A pesar de encontrarse lejos de cualquier centro urbano, las campañas permitieron retirar 10.000 kilos de residuos en una primera intervención y otros 1.800 kilos posteriormente, evidenciando que gran parte de la basura no se genera en la costa, sino que llega arrastrada por el mar.

Según los investigadores, la principal causa es la deficiente gestión de residuos tanto a bordo de los barcos pesqueros como en los puertos, lo que permite que grandes cantidades de plástico terminen flotando en el océano hasta ser depositadas en las playas.
El estudio destaca que las campañas de limpieza continúan siendo esenciales para recuperar los ambientes costeros y proteger la biodiversidad. Sin embargo, subraya que la solución definitiva pasa por evitar que los residuos lleguen al mar, mediante mejores sistemas de gestión, reciclaje y control de los desechos generados por la actividad pesquera y las ciudades costeras.
En los últimos años, diversas organizaciones científicas, organismos públicos, empresas y organizaciones ambientales comenzaron a trabajar de manera conjunta para impulsar estrategias de economía circular y mejorar el manejo de los plásticos en la Patagonia, con el objetivo de reducir una contaminación que ya afecta no solo al ambiente, sino también al turismo, la pesca y la salud de los ecosistemas marinos.








