Anguila, un pequeño territorio de apenas 20.000 habitantes, encontró una inesperada fuente de ingresos gracias al dominio de internet .ai, hoy codiciado por las empresas de inteligencia artificial.
Durante décadas, Anguila fue una pequeña isla caribeña con una economía modesta, sustentada principalmente en el turismo. Sin embargo, en los últimos años encontró un inesperado «tesoro» que está transformando sus finanzas: el dominio de internet .ai.

Todo comenzó en 1985, cuando se asignaron los dominios de internet a los distintos países y territorios. A Anguila, un territorio británico de ultramar ubicado al este de Puerto Rico, le correspondió el dominio .ai, sin imaginar que cuatro décadas después esas dos letras serían sinónimo de inteligencia artificial.
El auge de herramientas como ChatGPT, Copilot, Gemini y Claude disparó la demanda de dominios terminados en .ai. Según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), los registros pasaron de 144.000 en 2022 a más de un millón en 2026, un crecimiento superior al 500%.
Esta explosión se tradujo en una verdadera lluvia de dinero para la isla. Solo la venta y renovación de dominios genera alrededor de 34 millones de euros al año, una cifra que representa cerca del 23% de los ingresos públicos de Anguila.
Lejos de privatizar el negocio, el gobierno decidió administrar directamente el dominio, una estrategia que le permitió aumentar sus ganancias a medida que crecía la demanda. Con esos recursos financia mejoras en el aeropuerto, obras viales, el sistema de salud y programas de capacitación laboral para sus habitantes.
Un paraíso exclusivo

Además del inesperado boom tecnológico, Anguila sigue siendo uno de los destinos más exclusivos del Caribe. Con apenas 91 kilómetros cuadrados de superficie y unos 230.000 turistas al año, apostó por un modelo de turismo de lujo, con hoteles boutique, resorts de alta gama y playas de arena blanca consideradas entre las más bellas de la región.
El turismo continúa siendo el principal motor de su economía y representa más de la mitad de su Producto Bruto Interno. Sin embargo, la inteligencia artificial le dio un impulso inesperado que pocos podían prever.
Lo que comenzó como una simple asignación de un dominio de internet terminó convirtiéndose en una de las fuentes de ingresos más importantes de la isla, demostrando cómo el auge de la inteligencia artificial también puede cambiar el destino económico de un país.







