Un equipo privado retomó el operativo de rescate en la montaña más alta de Perú. Las últimas señales de un reloj satelital apuntan a dos profundas grietas a más de 6.400 metros de altura.
La búsqueda de tres montañistas peruanos desaparecidos en el nevado Huascarán continúa con un nuevo operativo encabezado por un equipo privado especializado en rescates de alta montaña. Los andinistas permanecen desaparecidos desde hace seis días, luego de perder la ruta de descenso en uno de los sectores más peligrosos del macizo.

Los montañistas, identificados como Alejandro Ugarte, Freddy Mendoza y Artidoro Salas, habían alcanzado la zona de la cumbre por la conocida «ruta del Escudo», un exigente recorrido que atraviesa pendientes de hielo, fuertes vientos y numerosas grietas ocultas por la nieve.
La última comunicación con sus familiares ocurrió el 14 de julio, cuando informaron mediante mensajes de WhatsApp que se encontraban desorientados y no lograban encontrar el camino de regreso al campamento. Poco después, dejaron de responder.
Las últimas coordenadas
La principal pista proviene del reloj satelital Garmin que llevaba uno de los montañistas. El dispositivo registró varias ubicaciones antes de dejar de emitir señal, permitiendo delimitar un área de búsqueda cercana a dos grandes grietas de más de 100 metros de profundidad, ubicadas a unos 6.400 metros sobre el nivel del mar.
Especialistas de la Asociación de Guías de Montaña consideran que ese sector representa uno de los puntos más peligrosos del Huascarán, ya que muchas grietas permanecen cubiertas por nieve y resultan prácticamente invisibles para los escaladores.
Un rescate en condiciones extremas
Durante los primeros días participaron más de 40 rescatistas, entre efectivos policiales, guías certificados y brigadistas de rescate. Sin embargo, las difíciles condiciones climáticas, la altura y el agotamiento del personal obligaron a suspender temporalmente el operativo.
Ahora, un equipo privado integrado por especialistas en alta montaña asumió la búsqueda con un plan dividido en tres etapas: confirmar si los montañistas se encuentran en las grietas detectadas, evaluar las posibilidades de acceso y, finalmente, realizar el rescate o la recuperación, según las condiciones que encuentren.

Mientras tanto, las autoridades peruanas resolvieron cerrar durante 15 días el tramo comprendido entre el Campamento 1 y el Campamento 2 del Huascarán para facilitar las tareas de rescate y evitar nuevos accidentes.
El caso mantiene en vilo a la comunidad montañista, ya que la desaparición se produjo en una temporada marcada por varios accidentes en los nevados de la región de Áncash, donde las condiciones meteorológicas y el terreno presentan riesgos extremos incluso para escaladores experimentados.







