Un pequeño pueblo del centro de Italia lanzó una convocatoria para atraer nuevos residentes y combatir el despoblamiento. La propuesta incluye ayudas económicas, viviendas con alquiler simbólico y financiación para quienes quieran emprender y establecerse de forma permanente.
Se trata de Santo Stefano di Sessanio, una localidad medieval de la región de Abruzzo, donde viven poco más de un centenar de personas. Aunque recibe numerosos turistas durante el verano y las fiestas de fin de año, el resto del año la actividad económica disminuye notablemente.
Qué ofrece el programa

El plan impulsado por el municipio busca revitalizar la vida del pueblo durante todo el año y contempla tres beneficios principales para quienes sean seleccionados:
- Una ayuda económica de hasta 8.000 euros al año durante tres años, sin obligación de devolución.
- Una vivienda en alquiler por un valor simbólico.
- Un subsidio de hasta 20.000 euros para poner en marcha un emprendimiento o una actividad comercial en el pueblo.
Las autoridades esperan que los nuevos vecinos contribuyan a fortalecer el comercio local, generar empleo y mantener vivas las tradiciones de la comunidad.
Quiénes pueden postularse
La convocatoria está dirigida a personas de entre 18 y 40 años, tanto ciudadanos italianos como extranjeros que pertenezcan a la Unión Europea o cuenten con un permiso de residencia de larga duración válido en Italia.
Además, los postulantes deben comprometerse a trasladar su residencia a Santo Stefano di Sessanio durante al menos cinco años e iniciar una actividad empresarial dentro del municipio.
Gran interés desde su lanzamiento

El alcalde, Fabio Santavicca, explicó que el objetivo es devolverle dinamismo al pueblo fuera de la temporada turística y garantizar su desarrollo a largo plazo.
La respuesta superó las expectativas: pocas horas después de publicarse la convocatoria en la página oficial del municipio, más de 1.000 personas ya habían completado el formulario para participar.
Con este tipo de iniciativas, varias localidades italianas buscan revertir la pérdida de población que afecta desde hace años a las zonas rurales y preservar tanto su economía como su patrimonio histórico y cultural.





