Un estudio reveló que las áreas marinas protegidas no cubrirían a la mayoría de tiburones y rayas

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Una investigación analizó la distribución de casi 1.200 especies y advirtió que la cobertura actual de las áreas marinas protegidas sería insuficiente para resguardar a estos animales, muchos de ellos amenazados de extinción.

Las áreas marinas protegidas son una de las principales herramientas utilizadas a nivel mundial para conservar la biodiversidad de los océanos. Sin embargo, un nuevo estudio puso en duda su alcance real en el caso de especies altamente móviles como los tiburones y las rayas.

La investigación, publicada en la revista científica Conservation Letters, analizó la distribución geográfica de casi 1.200 especies y concluyó que, para la mayoría de ellas, menos del 10% de su rango de distribución se encuentra dentro de alguna zona marina protegida.

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El hallazgo cobra especial relevancia en el marco de la meta internacional conocida como 30×30, mediante la cual 196 países se comprometieron a conservar el 30% de las zonas terrestres, costeras y marinas para el año 2030.

La mayoría de las especies queda fuera de las zonas más protegidas

Para conocer qué tan efectivas son las reservas marinas actuales, los investigadores compararon los datos de la Base de Datos Mundial sobre Áreas Protegidas con la información geográfica incluida en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

El análisis se concentró especialmente en las llamadas zonas de no extracción, donde están prohibidas actividades como la pesca, la minería y la perforación.

Los resultados fueron contundentes: entre los tiburones y rayas amenazados, el 79% tiene menos del 1% de su distribución dentro de zonas de no extracción ubicadas en aguas nacionales.

La situación es todavía más preocupante en el caso de las especies consideradas en peligro crítico, ya que aproximadamente el 90% cuenta con menos del 1% de su rango protegido bajo este tipo de restricciones.

Más de un tercio de los tiburones y rayas del mundo enfrenta actualmente algún riesgo de extinción, por lo que los investigadores advirtieron sobre la necesidad de revisar las estrategias de conservación.

Proteger más superficie no siempre significa proteger mejor

Uno de los principales cuestionamientos del estudio apunta a la forma en que se mide el avance de los países hacia la meta 30×30.

Los especialistas señalaron que aumentar la cantidad de kilómetros cuadrados protegidos no garantiza, por sí solo, que las especies más vulnerables estén realmente cubiertas.

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Según plantearon, las áreas protegidas pueden establecerse en lugares donde resulta más sencillo hacerlo desde el punto de vista político o económico, sin que necesariamente coincidan con las regiones de mayor importancia para la biodiversidad.

Por ese motivo, los investigadores consideran necesario incorporar objetivos específicos relacionados con la presencia y distribución de las especies, especialmente aquellas que se encuentran amenazadas.

El problema de los datos incompletos

El trabajo también detectó importantes limitaciones en la información disponible sobre las áreas marinas protegidas.

De acuerdo con el estudio, solo un tercio de los países que cuentan con reservas marinas informa con claridad cuáles son las restricciones vigentes sobre actividades como la pesca y la extracción de recursos.

Esta falta de información dificulta determinar si una zona protegida ofrece una protección efectiva o si, pese a su denominación, permite actividades que pueden afectar a las especies que se busca conservar.

El problema resulta especialmente importante para tiburones y rayas. Muchas de estas especies crecen lentamente, tardan varios años en alcanzar la madurez sexual y tienen una baja tasa reproductiva, características que las vuelven particularmente vulnerables a la sobrepesca y a la captura incidental.

Los tiburones y las rayas necesitan una protección más amplia

Los científicos coincidieron en que las áreas marinas protegidas continúan siendo una herramienta fundamental para la conservación, pero advirtieron que no son suficientes por sí solas.

A diferencia de otros animales que permanecen durante toda su vida en una zona relativamente limitada, muchos tiburones y rayas recorren grandes distancias y pueden desplazarse fuera de los límites de las reservas.

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Por eso, los especialistas consideran que la protección debería complementarse con una mejor gestión pesquera, controles más estrictos, regulaciones sobre las capturas y tecnologías destinadas a reducir la captura incidental.

También plantearon la importancia de identificar y proteger áreas especialmente relevantes para estas especies, como zonas de reproducción, alimentación o desarrollo de las crías.

El estudio vuelve a poner sobre la mesa un desafío clave para la conservación de los océanos: no alcanza con aumentar la superficie bajo protección, sino que también es necesario garantizar que esas áreas estén ubicadas en los lugares donde realmente puedan ayudar a preservar la biodiversidad.

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