Un iceberg del tamaño de Manhattan se desprendió de un glaciar en Groenlandia

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Una enorme masa de hielo de 76 kilómetros cuadrados y hasta 150 metros de espesor se separó del glaciar Petermann, en el noroeste de Groenlandia. Los científicos siguen de cerca otros dos bloques aún más grandes que también muestran señales de inestabilidad.

Un enorme iceberg con una superficie comparable a la de Manhattan se desprendió del glaciar Petermann, en el noroeste de Groenlandia. La gigantesca masa de hielo, de 76 kilómetros cuadrados y con un espesor que puede alcanzar los 150 metros, representa el mayor desprendimiento registrado en este glaciar desde 2012.

El episodio ocurrió el 4 de agosto de 2026 y fue detectado gracias a las observaciones realizadas por satélites de la misión europea Copernicus Sentinel-1, que monitorean de manera constante la evolución de las grandes masas de hielo del Ártico.

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Las imágenes captadas un día antes del desprendimiento ya mostraban un importante deterioro en una zona de la lengua de hielo del glaciar. Finalmente, una enorme sección terminó separándose y comenzó su recorrido como un iceberg tabular.

El evento también se convirtió en el mayor desprendimiento de un iceberg registrado en el Ártico desde 2020, según los datos analizados por los especialistas.

Un gigante de hielo que será seguido por satélite

El nuevo iceberg posee una superficie cercana a la de Manhattan, aunque su verdadero tamaño resulta todavía más impactante al considerar su espesor: en algunos sectores, la enorme plataforma de hielo puede alcanzar hasta 150 metros de grosor.

Este tipo de formaciones, conocidas como icebergs tabulares, se caracterizan por tener grandes superficies relativamente planas y paredes abruptas. Su desprendimiento permite a los científicos observar qué ocurre con estas gigantescas masas de hielo una vez que comienzan a desplazarse por el océano.

Martin Wearing, científico de la Agencia Espacial Europea especializado en el seguimiento de datos satelitales, explicó que los icebergs tabulares de este tamaño son relativamente poco frecuentes en el Ártico.

Por ese motivo, el desprendimiento representa una oportunidad para estudiar cómo una masa de hielo de semejantes dimensiones se mueve, evoluciona y finalmente comienza a fragmentarse.

Otros dos bloques, aún más grandes, podrían desprenderse

Sin embargo, el mayor interrogante está ahora en el propio glaciar Petermann.

Los científicos detectaron otras dos grandes áreas de hielo que también muestran señales de posible desprendimiento. De separarse, ambas serían incluso mayores que el iceberg que acaba de formarse.

Una de estas masas tendría una superficie estimada de 97 kilómetros cuadrados, mientras que la otra alcanzaría los 87 kilómetros cuadrados.

El glaciar Petermann ya ha protagonizado importantes episodios de este tipo durante las últimas décadas. Se registraron grandes desprendimientos en 2008, 2010 y 2012, aunque el nuevo evento vuelve a poner el foco sobre la estabilidad de esta enorme lengua de hielo de Groenlandia.

Por el momento, los especialistas continuarán siguiendo la evolución de las grietas y fracturas para determinar si las otras dos secciones terminarán separándose en el futuro cercano.

También vigilan su recorrido

El seguimiento no termina con el desprendimiento.

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Las autoridades de Canadá también comenzaron a monitorear la trayectoria del nuevo iceberg para evaluar los posibles riesgos que podría representar para las rutas marítimas y para determinadas infraestructuras.

Los científicos advierten que estas enormes masas de hielo pueden permanecer durante años en el océano. Durante ese tiempo, se desplazan impulsadas por las corrientes y los vientos, mientras se derriten y se fragmentan progresivamente en bloques cada vez más pequeños.

El glaciar Petermann es monitoreado de manera constante desde 2019. El objetivo es comprender mejor cómo evolucionan sus fracturas, anticipar posibles nuevos desprendimientos y analizar el comportamiento de los gigantescos icebergs una vez que abandonan el glaciar.

El reciente desprendimiento volvió a ofrecer una impactante imagen de la dinámica de los glaciares del Ártico: una auténtica “isla” de hielo de 76 kilómetros cuadrados que, hasta hace apenas unas semanas, formaba parte de una de las grandes masas heladas de Groenlandia y que ahora comienza un viaje propio por el océano.

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