10 lugares del mundo que parecen sacados de una película de ciencia ficción

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Bosques milenarios, ríos de colores, lagos rosados, volcanes activos y formaciones rocosas imposibles: estos destinos muestran cómo la geología, el clima y millones de años de procesos naturales pueden crear paisajes que parecen pertenecer a otro planeta

Hay lugares en la Tierra donde la naturaleza parece haber dejado de seguir las reglas conocidas. Paisajes de colores imposibles, formaciones rocosas que parecen construidas por el ser humano, bosques con árboles milenarios y cuerpos de agua que desafían la imaginación forman parte de algunos de los escenarios más sorprendentes del planeta.

La selección, difundida por CNN Travel, reúne diez destinos en los que distintos procesos naturales —desde la erosión y la actividad volcánica hasta los cambios climáticos y estacionales— dieron forma a ambientes únicos.

1. Kingley Vale, Sussex, Reino Unido

En el sur del Reino Unido, Kingley Vale conserva uno de los bosques de tejos más singulares de Gran Bretaña. Algunos de sus ejemplares tienen hasta 2.000 años, con troncos retorcidos y formas irregulares que le dan al paisaje un aspecto casi fantástico.

El sitio ocupa unas 204,4 hectáreas y alberga algunos de los seres vivos más antiguos del país. Su historia también está relacionada con la actividad humana: numerosos bosques de tejos desaparecieron durante el siglo XV debido al uso de su madera para fabricar arcos largos.

2. Las chimeneas de hadas de Capadocia, Turquía

Las famosas chimeneas de hadas de Capadocia parecen torres construidas artificialmente, pero fueron creadas por millones de años de erosión.

Las formaciones surgieron cuando los materiales más blandos fueron desgastándose alrededor de columnas de basalto más resistentes, hasta dejar en pie las características estructuras que dominan el paisaje.

El escenario se vuelve todavía más extraordinario bajo tierra: en la región existen cuevas y ciudades excavadas en la roca que fueron utilizadas por comunidades cristianas durante períodos de persecución.

3. La Calzada del Gigante, Irlanda del Norte

En la costa atlántica de Irlanda del Norte se encuentra uno de los paisajes geológicos más reconocibles de Europa: la Calzada del Gigante, formada por miles de pilares de roca que parecen haber sido colocados uno junto a otro.

El sitio fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1986. Aunque una antigua leyenda atribuye su origen al gigante Finn McCool, la explicación científica es menos fantástica: las columnas se formaron hace millones de años por el enfriamiento y la contracción de lava.

Formaciones similares pueden encontrarse en la cueva de Fingal, en Escocia, ya que ambas pertenecen al mismo sistema geológico.

4. Las rocas de Moeraki, Nueva Zelanda

Sobre la playa de Koekohe, en la Isla Sur de Nueva Zelanda, enormes piedras casi perfectamente esféricas aparecen dispersas sobre la costa. Son las rocas de Moeraki, algunas de las cuales alcanzan cerca de dos metros de altura.

Su apariencia hace que parezcan objetos diseñados por una civilización desconocida, pero su origen es completamente natural. Se formaron mediante el endurecimiento de la lutita durante unos cinco millones de años y posteriormente quedaron expuestas por la erosión.

La cultura maorí tiene, además, su propia explicación para estas enormes esferas: las considera restos de una antigua canoa naufragada.

5. El Gran Agujero Azul, Belice

Frente a las costas de Belice, un enorme círculo azul oscuro se abre en medio del mar. Es el Gran Agujero Azul, uno de los sumideros submarinos más famosos del planeta.

Tiene unos 300 metros de diámetro y alrededor de 125 metros de profundidad. Su origen se remonta a antiguas cuevas que quedaron inundadas cuando aumentó el nivel del mar.

El lugar forma parte del sistema de la Barrera de Coral de Belice y alcanzó fama internacional después de las expediciones realizadas por el explorador Jacques Cousteau. Posteriormente, exploraciones submarinas permitieron elaborar mapas tridimensionales del fondo y descubrir formaciones minerales en sus profundidades.

6. Caño Cristales, Colombia

Conocido como el “Río de los Cinco Colores”, Caño Cristales parece tener pintura fluyendo entre sus aguas. El río colombiano puede adquirir intensos tonos rojos, amarillos y verdes debido a la presencia de la planta acuática Macarenia clavigera.

El fenómeno cambia según las condiciones de cada temporada. El color rojo se vuelve especialmente visible entre septiembre y noviembre, cuando disminuye el caudal después de las lluvias, pero todavía existe suficiente agua para mantener las condiciones necesarias para el desarrollo de la planta.

Precisamente por la fragilidad del ecosistema, el acceso turístico está regulado y algunas zonas tienen restricciones sobre el uso de protector solar.

7. Dead Vlei, Namibia

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En medio del desierto de Namibia, Dead Vlei presenta uno de los contrastes naturales más impactantes del mundo: troncos negros de árboles muertos sobre una superficie clara, rodeados por enormes dunas anaranjadas.

El nombre significa “pantano muerto” y hace referencia a una antigua planicie que alguna vez fue fértil. Un cambio climático ocurrido hace unos 900 años modificó las condiciones del lugar y provocó la desaparición de las acacias.

La extrema aridez impide que los árboles se descompongan rápidamente, por lo que sus restos permanecen en el paisaje durante siglos. Alrededor, algunas dunas alcanzan los 400 metros de altura, creando una escena que parece pertenecer a otro planeta.

8. Las Colinas de Chocolate, Filipinas

En la isla de Bohol, en Filipinas, más de 1.200 colinas cónicas cubren el paisaje hasta donde alcanza la vista. Son las conocidas Colinas de Chocolate.

En total existen unas 1.268 elevaciones, formadas por la acción del agua y la erosión sobre piedra caliza. Su aspecto cambia durante el año: en la estación seca, especialmente entre diciembre y marzo, la vegetación adquiere un tono marrón que hace que las colinas parezcan enormes montículos de chocolate.

Como ocurre con otros paisajes extraordinarios, también existe una explicación mitológica. Una tradición local sostiene que las colinas son las lágrimas secas de un gigante.

9. Kilauea, Hawái

En la isla de Hawái, el Kilauea modifica continuamente el paisaje a través de su actividad volcánica. Es considerado uno de los volcanes más activos del mundo y sus erupciones han transformado repetidamente grandes sectores de la isla.

Las erupciones recientes produjeron chorros de lava que superaron los 90 metros de altura, convirtiendo al volcán en uno de los grandes espectáculos naturales del archipiélago.

Su historia geológica también es extensa: se estima que tiene entre 210.000 y 280.000 años y que emergió sobre el nivel del mar hace aproximadamente 100.000 años.

10. Lago Hillier, Australia

En Middle Island, dentro del archipiélago de Recherche, un lago de un intenso color rosa contrasta con el azul del océano que se encuentra a pocos metros de distancia. Es el lago Hillier, uno de los cuerpos de agua más llamativos de Australia.

Tiene aproximadamente 600 metros de largo y 250 metros de ancho. Su particular coloración se relaciona con organismos adaptados a ambientes extremadamente salinos, entre ellos el alga Dunaliella salina y bacterias halófilas presentes en las costras de sal.

El resultado es un paisaje en el que el rosa intenso del lago, la vegetación y el azul del océano generan una combinación que parece más propia de una película de ciencia ficción que de un lugar real.

Desde árboles que sobrevivieron durante miles de años hasta volcanes que todavía están transformando el terreno, estos diez destinos muestran que algunos de los paisajes más increíbles de la Tierra no necesitan efectos especiales: son el resultado de millones de años de evolución natural.

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