Más de 400 turistas, guías y porteadores volvieron a recorrer los senderos luego de las tareas de mantenimiento realizadas por los daños provocados por las intensas precipitaciones
El Camino Inca que conduce a la ciudadela de Machu Picchu volvió a recibir turistas después de permanecer cerrado durante varias semanas debido a los efectos de las fuertes lluvias en distintos sectores de la ruta.
La red de senderos, ubicada en la región peruana de Cusco, fue rehabilitada luego de que los deslizamientos de lodo, la crecida de ríos y la erosión del terreno afectaran distintos tramos y obligaran a suspender temporalmente el ingreso de visitantes.
La reapertura permitió que más de 400 personas —entre turistas nacionales y extranjeros, guías oficiales, porteadores y personal de apoyo— retomaran los recorridos durante el fin de semana.
Más de 25 grupos retomaron el recorrido
En esta primera jornada de reapertura ingresaron 25 grupos organizados desde Piscacucho, en el distrito de Ollantaytambo, punto de partida del tradicional recorrido hacia Machu Picchu.
Entre los visitantes había 139 turistas extranjeros, incluidos tres niños, acompañados por 25 guías oficiales y unas 240 personas encargadas de brindar distintos servicios de apoyo.
Los viajeros llegaron desde países como Estados Unidos, Francia, Japón, Brasil, Canadá, España, Colombia, Australia, México, Alemania, Rusia, Polonia y Chile.
Qué repararon durante el cierre
El cierre había comenzado el 18 de agosto, después de que las condiciones climáticas provocaran daños en numerosos sectores del Camino Inca.
Durante las semanas sin visitantes, las autoridades trabajaron en la reconstrucción y mantenimiento de muros de contención, plataformas y sistemas de drenaje, además de realizar tareas de defensa ribereña y limpieza de cursos de agua.
También se retiraron rocas en zonas afectadas por los desprendimientos y se rehabilitaron campamentos y áreas de descanso utilizados por quienes realizan el recorrido.
Las obras incluyeron además la recuperación de captaciones de agua destinadas a los servicios higiénicos en distintos puntos del circuito.
El impacto de las lluvias había sido especialmente importante en sectores como Llulluchapampa, Ayapata, Paqaymayo Alto, Soqtacocha, Yuncachimpa, Qonchamarka, Wayllabamba, Pawkarcancha, Cusichaka, Phuyupatamarka y Wiñaywayna.
El clima sigue siendo un factor de riesgo
La reapertura se produjo después de las tareas de conservación, aunque las condiciones meteorológicas continúan siendo un elemento clave para el funcionamiento del circuito.
Las autoridades habían advertido sobre la posibilidad de nuevas precipitaciones asociadas a una Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA), un fenómeno que afectó especialmente al sur de Perú.
Por este motivo, el funcionamiento de los senderos y el ingreso de visitantes pueden quedar sujetos nuevamente a las condiciones climáticas y a las evaluaciones de seguridad realizadas por las autoridades.
Machu Picchu también enfrenta el desafío del exceso de visitantes
El cierre por motivos climáticos se suma a otro de los grandes desafíos que enfrenta Machu Picchu: la presión turística.
Las normas vigentes establecen un máximo de 4.500 visitantes diarios durante la temporada baja o regular y de 5.600 durante la temporada alta.
Sin embargo, un estudio de la Contraloría General de Perú advirtió que durante 2024 y 2025 se produjo una sobrecarga de más de 91.000 personas debido al ingreso de visitantes que no fueron contabilizados oficialmente.
El informe también señaló que en determinadas jornadas se superó el aforo establecido.
Con la reapertura del Camino Inca, las autoridades buscan recuperar uno de los recorridos más emblemáticos de Perú, pero bajo un esquema que combine la actividad turística con la conservación de los senderos y la seguridad de quienes los recorren.






