¿Alguna vez imaginaste pasar una temporada viviendo dentro de un antiguo barco de madera en Noruega, compartiendo la experiencia con viajeros de distintas partes del mundo y aprendiendo carpintería, navegación y restauración naval?
Una particular convocatoria publicada en Workaway busca voluntarios para sumarse a una comunidad instalada sobre varios barcos en Fredrikstad, una ciudad del sur de Noruega.
El proyecto, autodefinido con espíritu pirata, gira alrededor de la restauración de una embarcación noruega de alrededor de 100 años de antigüedad y de otros barcos que integran la pequeña flota.
A cambio de colaborar con el mantenimiento de las embarcaciones y las tareas de la vida comunitaria, los voluntarios reciben alojamiento y comida. No existe un salario y la estadía mínima solicitada actualmente es de un mes.

Una especie de “aldea pirata flotante” en Noruega
El proyecto fue impulsado por David, un irlandés que originalmente soñaba con restaurar un antiguo barco pesquero noruego y navegar con él alrededor del mundo.
Actualmente ese plan se encuentra temporalmente en pausa.
David comenzó una formación profesional de construcción y restauración de barcos en Fredrikstad que durará varios años, por lo que la comunidad está instalada de manera relativamente estable sobre el río Glomma.
Sus responsables describen el lugar como una suerte de “aldea flotante”: los barcos funcionan al mismo tiempo como viviendas, talleres, espacios comunitarios y escenarios para actividades culturales.

¿Qué voluntarios están buscando?
La convocatoria es bastante amplia y no está limitada a personas con experiencia en navegación.
Entre los perfiles que más interesan al proyecto aparecen:
- Carpinteros y trabajadores de la madera.
- Personas con conocimientos de construcción naval.
- Personas con conocimientos de mecánica.
- Artistas y pintores.
- Cocineros.
- Músicos y narradores.
- Personas vinculadas al teatro y las artes escénicas.
- Artistas de circo.
- Diseñadores y personas capaces de confeccionar vestuario.
- Personas con conocimientos de redes sociales y organizaciones sin fines de lucro.
- Instructores de yoga.
Pero no es imprescindible encajar exactamente en alguno de esos perfiles.
Los responsables explican que también buscan personas positivas, curiosas, dispuestas a aprender y a involucrarse activamente en la comunidad.

¿Qué tareas hay que hacer?
La experiencia está lejos de ser simplemente unas vacaciones en un barco.
De lunes a viernes realizan una reunión por la mañana, actualmente alrededor de las 10:30, donde los voluntarios pueden elegir uno de los diferentes grupos de trabajo para esa jornada.
Las tareas pueden incluir:
- Reparación y mantenimiento de barcos.
- Carpintería.
- Mecánica.
- Pintura.
- Proyectos DIY.
- Organización y movimiento de materiales.
- Preparación para lluvia o fuertes vientos.
- Recolección y procesamiento de leña.
- Control de bombas y niveles de agua de las embarcaciones.
- Compras y aprovisionamiento.
- Cocina.
- Limpieza y mantenimiento de los espacios comunes.
También existe un equipo encargado de preparar las comidas y mantener organizados los espacios comunitarios.
Los propios voluntarios participan de la preparación del desayuno, almuerzo y cena.
¿Dónde duermen los voluntarios?
Este punto es especialmente importante antes de postularse.
El proyecto dispone de varios barcos y normalmente existen diferentes lugares para dormir, pero no garantizan una cama individual para todos los voluntarios todas las noches.
Dependiendo de la cantidad de personas que estén viviendo allí, el alojamiento puede ser:
- Una litera dentro de un barco.
- Una habitación.
- Un sofá.
- Una cubierta.
- Una carpa.
- Una hamaca.
Los responsables remarcan que los voluntarios deben estar cómodos con esa flexibilidad antes de viajar.
Los barcos principales cuentan con calefacción a leña, radiadores y electricidad.

¿La comida está incluida?
Sí.
El anfitrión indica expresamente que proporciona comida y que las compras se realizan de manera comunitaria, mientras que los miembros de la tripulación se turnan para cocinar y limpiar.
Sin embargo, existe una particularidad que el interesado debería conocer antes de anotarse.
Una parte de los alimentos puede provenir del llamado “dumpster diving”: recuperación de productos todavía aptos para consumo que supermercados o comercios han descartado.
Según explican los responsables, suelen recuperar principalmente panificados, frutas y verduras y, ocasionalmente, otros productos que consideran todavía en buenas condiciones. Quienes no estén cómodos con esta práctica son invitados explícitamente a considerar si el proyecto realmente es adecuado para ellos.
¿Es necesario saber navegar?
No.
La convocatoria recibe personas con perfiles muy diferentes y buena parte de las tareas actuales se desarrollan mientras los barcos permanecen amarrados en Fredrikstad.
Puede haber navegación local, salidas en pequeños veleros, kayak o actividades sobre el agua, pero el anfitrión aclara que navegar no está garantizado.
Actualmente el objetivo principal está puesto en restaurar y mejorar los barcos y los espacios donde vive la comunidad.
Un detalle importante: vivir en Noruega durante el invierno
Quienes quieran participar durante los meses más fríos deben estar preparados.
El propio anfitrión advierte que el invierno noruego puede ser frío, oscuro y húmedo y recomienda llevar varias capas de ropa, medias y ropa térmica de lana, chaqueta impermeable, guantes, gorro y botas resistentes al agua.
También aseguran que poseen algo de ropa comunitaria y que en Fredrikstad existen tiendas de segunda mano donde conseguir equipamiento a precios más accesibles.
¿Cuánto tiempo hay que quedarse?
Actualmente Workaway indica una estadía mínima de un mes.
Además, el anfitrión advierte que normalmente no puede confirmar una plaza con demasiados meses de anticipación porque la cantidad de personas disponibles y la organización del proyecto pueden cambiar.
Por eso recomienda ponerse en contacto previamente pero confirmar la llegada más cerca de la fecha prevista.
Cómo anotarse al voluntariado en Noruega
La convocatoria se encuentra publicada en Workaway.
Para postularse hay que:
- Crear un perfil como Workawayer.
- Contar con una membresía activa para contactar al anfitrión.
- Leer completa la descripción del proyecto antes de enviar el mensaje.
- Indicar qué habilidades o conocimientos se podrían aportar a la tripulación.
- Informar las fechas aproximadas y cuánto tiempo se pretende permanecer.
- Esperar la aceptación del anfitrión antes de organizar definitivamente el viaje.
- Consultar las condiciones actuales de alojamiento, especialmente dónde se dormirá durante esas fechas.
- Verificar los requisitos migratorios correspondientes antes de viajar a Noruega.
La convocatoria tiene una particularidad divertida: el anfitrión pide incluir determinadas frases y consignas dentro del mensaje de presentación para comprobar que el interesado realmente leyó todo el anuncio.
Incluso pide comenzar la presentación hablando como un pirata y contar una pequeña historia.
El perfil mantiene actualmente una calificación del 100%, una tasa de respuesta del 100% y suele responder dentro de aproximadamente dos días. Además, acumula decenas de opiniones de voluntarios anteriores.
Atención con los requisitos para ingresar a Noruega
Workaway advierte expresamente que quienes no sean ciudadanos noruegos o de la Unión Europea deben comprobar qué permiso o visa corresponde a su situación antes de viajar para realizar tareas de voluntariado.
Esto es especialmente relevante para viajeros argentinos o latinoamericanos: ingresar como turista a Noruega no significa automáticamente estar habilitado para realizar cualquier tipo de actividad de intercambio.
Por eso, antes de comprar un pasaje, la propia plataforma recomienda consultar con la representación diplomática correspondiente.
Una experiencia bastante diferente a un voluntariado tradicional
No hay sueldo, no hay una habitación privada garantizada y probablemente haya que ensuciarse las manos.
A cambio, la propuesta ofrece algo difícil de encontrar en un viaje convencional: instalarse durante al menos un mes dentro de una pequeña comunidad internacional que vive sobre barcos de madera, participar de su restauración y aprender habilidades que van desde carpintería y mecánica hasta navegación, cocina o construcción naval.
Y aunque el sueño de recorrer el mundo en el antiguo barco todavía tendrá que esperar, la particular tripulación continúa creciendo en Fredrikstad mientras trabaja para devolverle la vida a estas embarcaciones.
La convocatoria completa puede consultarse directamente en Workaway.






