Una pareja que vive en una granja en medio de los bosques italianos busca colaboradores para recolectar aceitunas durante noviembre. La propuesta incluye alojamiento en una casa calefaccionada con leña y la posibilidad de aprender cómo se produce el tradicional aceite de oliva toscano.
En el norte de Italia, una experiencia permite pasar dos semanas en plena naturaleza, colaborar en una cosecha tradicional y conocer de cerca la vida rural de la Toscana. Se trata de una convocatoria de voluntariado publicada en Workaway, donde una pareja busca personas que quieran ayudar con la recolección de aceitunas a cambio de alojamiento.
La propuesta está a cargo de Jethro y Olivia, dos estadounidenses de aproximadamente 65 años que viven durante todo el año en una granja orgánica ubicada en Baggio, a unos 10 kilómetros de Pistoia. La convocatoria contempla, en principio, el período del 1 al 15 de noviembre de 2026, aunque las fechas pueden modificarse según la maduración de los frutos.
La propiedad funciona bajo principios de permacultura, un sistema de cultivo que busca aprovechar los ciclos naturales y reducir el uso de productos químicos. Allí conviven abejas, huertos, árboles frutales, olivos, bosques de castaños y hasta un estanque natural para nadar.
Cómo es la cosecha de aceitunas en la Toscana
La principal tarea de los voluntarios será colaborar con la recolección de aceitunas, una actividad tradicional que marca el calendario agrícola de buena parte de Italia. En la región, la cosecha suele extenderse hasta mediados de noviembre y combina técnicas manuales con herramientas eléctricas.
El procedimiento comienza con la colocación de grandes redes alrededor de los olivos para recoger los frutos que caen al sacudir las ramas. Después, hay que separar las aceitunas de las hojas y pequeñas ramas antes de llevarlas al prensado.
En esta granja, los anfitriones estiman que necesitarán entre cinco y siete días de trabajo dedicados exclusivamente a los olivos. Las jornadas pueden incluir tareas tanto por la mañana como por la tarde, con un almuerzo tipo pícnic en el campo. A cambio, ofrecen días libres adicionales para compensar el esfuerzo.
La experiencia también permite conocer las distintas etapas de elaboración del aceite de oliva. De hecho, algunos voluntarios que participaron en temporadas anteriores destacaron que pudieron acompañar el proceso completo, desde la recolección hasta la obtención del producto final.
Qué otras tareas deberán realizar los voluntarios
Además de la cosecha, quienes se sumen podrán colaborar en diferentes actividades de mantenimiento de la granja. Entre ellas se encuentran cortar y apilar leña, plantar árboles y arbustos, reparar caminos de piedra y trabajar en la huerta.
También pueden surgir tareas relacionadas con el mantenimiento de cercas, senderos y construcciones, además de ayudar en la cocina con la preparación de comidas y la limpieza.
El perfil de Workaway no especifica una cantidad exacta de horas semanales. Sin embargo, algunos participantes anteriores mencionaron que trabajaban aproximadamente cuatro horas por día, generalmente durante las mañanas, y tenían las tardes libres. La dinámica cambia durante la cosecha, cuando las jornadas pueden extenderse a ambos turnos.
La estadía mínima solicitada es de dos semanas. Sobre la cantidad de personas buscadas, la publicación presenta información diferente según el apartado: en uno menciona que necesitan dos voluntarios más y en otro habla de un grupo de cuatro o cinco colaboradores.

Cómo es el alojamiento que ofrecen en la granja
Uno de los principales atractivos de la propuesta es que los voluntarios pueden alojarse sin pagar por la habitación. Los anfitriones ofrecen cuartos con camas, sábanas, toallas y acceso a un baño compartido.
Las viviendas se calefaccionan con leña, un detalle importante para quienes viajen durante noviembre, cuando las temperaturas comienzan a descender en la región. Según las reseñas de anteriores participantes, el alojamiento incluye una casa de piedra destinada a los voluntarios y un antiguo secadero de castañas restaurado.
La propiedad también cuenta con conexión a internet de aproximadamente 20 megas, un perro llamado Caleb y gallinas.
En cuanto a las comidas, hay un detalle que conviene consultar antes de confirmar la estadía. Aunque el perfil no garantiza expresamente que estén incluidas, las reseñas de otros viajeros mencionan comidas compartidas y destacan la hospitalidad de la pareja, que incluso adaptó algunos menús para participantes vegetarianos y veganos.
Cuánto cuesta participar y cómo llegar
Aunque el alojamiento no tiene costo, para contactar a los anfitriones es necesario contar con una membresía de Workaway. Según las tarifas publicadas, la suscripción individual cuesta 69 dólares anuales, mientras que la opción para parejas o amigos tiene un valor de 79 dólares. También existen versiones Plus de 89 y 99 dólares, respectivamente.
A ese importe hay que sumar los gastos de transporte hasta Italia. Los aeropuertos más cercanos son los de Florencia, Pisa y Bolonia. Una vez en la zona, se puede llegar hasta Pistoia en transporte público y desde allí los anfitriones ofrecen recoger a los voluntarios en la estación de tren.
El acceso final a la granja requiere cierta planificación: la vivienda está fuera de la carretera y se llega por un antiguo camino de piedra que demanda aproximadamente 10 minutos de subida a pie. Los vehículos convencionales no pueden llegar hasta la puerta, ya que se necesita tracción en las cuatro ruedas.
Qué hacer durante el tiempo libre en la Toscana
La ubicación permite combinar las tareas rurales con recorridos por algunos de los destinos más atractivos de la región. Durante los días libres, los voluntarios pueden visitar Pistoia, conocer la histórica ciudad de Lucca o acercarse a Florencia.
También hay senderos para caminar entre los bosques y una cascada a unos 20 minutos a pie de la propiedad. La propuesta ofrece así una oportunidad para conocer una faceta menos turística de Italia y compartir la vida cotidiana de una granja familiar.

Otro punto favorable para los viajeros latinoamericanos es que Jethro y Olivia hablan español con fluidez, además de inglés, alemán e italiano. Sin embargo, hay algunas condiciones para participar: no aceptan fumadores, no permiten drogas y tampoco reciben familias con niños.
Cómo postularse y qué tener en cuenta antes de viajar
Para solicitar un lugar, primero hay que crear una cuenta en Workaway y contratar una membresía que permita contactar a los anfitriones. Luego, se debe buscar su perfil en Baggio, Toscana, revisar el calendario de disponibilidad y enviar un mensaje con las fechas previstas y una breve presentación personal.
Aunque la convocatoria indica que necesitan ayuda de inmediato, es importante confirmar directamente con la pareja que todavía haya lugares disponibles y que las fechas coincidan con el momento de la cosecha.
También hay una cuestión migratoria que requiere especial atención. Los ciudadanos argentinos y de otros países que no pertenecen a la Unión Europea deben consultar qué autorización necesitan para realizar actividades de voluntariado en Italia. El país contempla un permiso específico para determinadas modalidades de voluntariado, pero no necesariamente se aplica a cualquier intercambio de trabajo por alojamiento. Por eso, conviene consultar con el consulado italiano antes de comprar los pasajes.
La convocatoria está prevista para desarrollarse entre el 1 y el 15 de noviembre de 2026, aunque el calendario dependerá de la maduración de las aceitunas. Para quienes buscan conocer la Toscana desde adentro, aprender sobre la producción de aceite de oliva y pasar unos días en una granja rodeada de bosques, puede ser una alternativa diferente a un viaje turístico convencional.









