Artista pinta retratos realistas de personas liberándose del plástico para evocar el concepto de libertad

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¡Impactante! El artista nigeriano Silas Onoja no crea retratos ordinarios: sus pinturas a gran escala llevan sus habilidades a otro nivel y al mismo tiempo obligan al espectador a interpretar lo que está frente a ellos.

Cada figura se envuelve o se libera de una bolsa de plástico, absolutamente empapada. El artista enfatiza las delicadas texturas de la piel humana empapadas por gotas de agua y la fascinante forma en que el material transparente se adhiere al cuerpo.

La intención del artista es representar la “esclavitud mental” en la que muchas personas se encuentran atrapadas. Cada retrato es una visualización variada de alguien siendo su peor enemigo y potencialmente escapando de esa mentalidad tóxica.

Silas Onoja
Silas Onoja

“Uso el plástico para representar las ataduras mentales o lo que sea que los mantenga cautivos”, explica Onoja.

Desde una perspectiva artística, el plástico también actúa como un marco para la cara de cada figura, guiando la atención del espectador hacia los ojos, la nariz y los labios.

Onoja cree que la pintura hiperrealista ofrece una representación más veraz que la fotografía. Algunos de los hombres y mujeres jóvenes que retrata parecen enigmáticos y perdidos en sus pensamientos, otros expresan sentimientos de felicidad y alegría.

Silas Onoja

“El agua representa el sabor refrescante de la libertad y la tranquilidad que trae consigo”, dice el artista.

El exquisito trabajo de Onoja se ha exhibido en exposiciones individuales y conjuntas en Nigeria y Europa con gran reconocimiento.

Para ver más obras del artista, puedes visitar su cuenta en Instagram, además sus impresiones y pinturas originales están disponibles para su compra en su sitio web.

Silas Onoja

El artista nigeriano Silas Onoja pinta retratos increíblemente realistas para evocar el concepto de libertad

Silas Onoja

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Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá por ingerir alimentos fuera de su dieta habitual

No hace más de diez días que compartíamos una alegre noticia que llegaba desde los Esteros del Iberá a todo el territorio argentino: en la provincia de Corrientes, tres guacamayos rojos recién nacidos parecían marcar un gran avance para la recuperación de la especie, considerada por más de 100 años como en extinción.

Incluso advertíamos que posiblemente, estos guacamayos fueran los primeros en nacer en estado silvestre, luego de 150 años de extinción. Motivo por el cual el acontecimiento había sido muy celebrado por los trabajadores en el predio y la fundación Rewilding Argentina, creada en el año 2010 para enfrentar y revertir la extinción de especies y la degradación ambiental resultante, recuperando la funcionalidad de los ecosistemas y fomentando el bienestar de las comunidades locales.

Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá
Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá

Ahora, tristemente, la misma fundación fue encargada de comunicar la muerte de uno de los tres pichones de guacamayo rojo que habían nacido días atrás en el Iberá. Tras un exhaustivo control y necropsia, detectaron que había sido alimentado con semillas de girasol, una oleaginosa no nativa perjudicial para estas aves.

Las mismas han sido provistas por humanos, marcando la polémica en una práctica que no es la primera vez que se debate: el peligro que podría causar dar de comer a animales con alimentos indebidos o fuera de su dieta habitual.

“Uno de esos pichones a los pocos días aparece muerto y en la necropsia se le encuentran en el buche restos de semillas de girasol, justo en el momento que nos llega la información de que había una mujer, que es operadora de turismo, guía del parque provincial, coordinadora de un Club de Observadores de Aves (COA) de la localidad de Ituzaingó, que estaba cebando a los guacamayos con una bandeja donde ponía diferentes semillas, entre ellas de girasol”

Marisi López, referente de la fundación Rewilding Argentina

Además, López detalló que “se tardan años en lograr que estas aves aprendan a ser libres, aprendan a reconocer los frutos silvestres para poder comer y dejen de comer alimentados por una persona en una bandeja y el hecho de que se las pongan hace que retrocedan en la fase de aprendizaje… El girasol es altamente dañino porque tiene una gran concentración de aceite que hace que los guacamayos se vuelvan adictos y que en largo plazo les ocasione la muerte“.

En efecto, los responsables de la fundación descubrieron que el padre de estos guacamayos recién nacidos iba hasta esas bandejas y después alimentaba a los pichones. En diálogo con la agencia de noticias Télam, desde Rewilding destacaron que se trata de “una noticia tremenda para el proyecto porque pone en riesgo la salud de los guacamayos, de los que ya están libres, de los tres guacamayos rojos recién nacidos, porque volvemos un paso atrás en su libertad y vuelven a ser mascotas“.

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