Cada vez más mochileros mendigan en las calles para poder financiar sus viajes

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Durante años, los mochileros se han destacado por hacer todo lo posible por conseguir dinero durante sus viajes para poder seguir su aventura. Y no está mal, siempre que sea de manera honesta y honrada. Pero ahora hay una nueva moda, que deja bastante que desear: los ‘begpackers’.

Los conocidos como ‘begpackers’ son mochileros que deciden ponerse en la calle a mendigar y pedir dinero a los transeúntes para poder seguir de viaje.

Esta nueva moda está creciendo a pasos agigantados, por esa razón, la isla de Bali decidió tomar fuertes medidas contra este tipo de turistas. En una declaración oficial, Setyo Budiwardoyo, del departamento de inmigración de la isla, dijo que cuando encuentran a un turista pidiendo dinero le informan a su embajada, ya que cuidarlos debería ser responsabilidad de su país.

“Hemos visto muchos casos de turistas problemáticos, últimamente son australianos, británicos o rusos. Estamos buscando en estos casos las embajadas relevantes, para que puedan supervisar a sus ciudadanos que están de vacaciones”, dijo.

Sin embargo, es poco probable que enfrenten más acciones legales a menos que hayan estado involucrados en actos criminales, en cuyo caso podrían ser deportados y expulsados ​​del país.

Igual Bali no es el único destino que sufre este tipo de actitudes por parte de ciertos turistas. Sino que están por todo el mundo y las personas, tanto viajeros como locales, para mostrar su rechazo, les están sacando fotos y compartiéndolas en las redes sociales.

Por lo general son personas originarias de países occidentales y mendigan en países relativamente pobres. Lo que genera más indignación, porque se genera un debate en el que muchos se preguntan: ‘¿Por qué deberíamos de darles dinero a estas personas si hay gente en la calle que realmente lo necesita y no tiene otras posibilidades?’.

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Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá por ingerir alimentos fuera de su dieta habitual

No hace más de diez días que compartíamos una alegre noticia que llegaba desde los Esteros del Iberá a todo el territorio argentino: en la provincia de Corrientes, tres guacamayos rojos recién nacidos parecían marcar un gran avance para la recuperación de la especie, considerada por más de 100 años como en extinción.

Incluso advertíamos que posiblemente, estos guacamayos fueran los primeros en nacer en estado silvestre, luego de 150 años de extinción. Motivo por el cual el acontecimiento había sido muy celebrado por los trabajadores en el predio y la fundación Rewilding Argentina, creada en el año 2010 para enfrentar y revertir la extinción de especies y la degradación ambiental resultante, recuperando la funcionalidad de los ecosistemas y fomentando el bienestar de las comunidades locales.

Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá
Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá

Ahora, tristemente, la misma fundación fue encargada de comunicar la muerte de uno de los tres pichones de guacamayo rojo que habían nacido días atrás en el Iberá. Tras un exhaustivo control y necropsia, detectaron que había sido alimentado con semillas de girasol, una oleaginosa no nativa perjudicial para estas aves.

Las mismas han sido provistas por humanos, marcando la polémica en una práctica que no es la primera vez que se debate: el peligro que podría causar dar de comer a animales con alimentos indebidos o fuera de su dieta habitual.

“Uno de esos pichones a los pocos días aparece muerto y en la necropsia se le encuentran en el buche restos de semillas de girasol, justo en el momento que nos llega la información de que había una mujer, que es operadora de turismo, guía del parque provincial, coordinadora de un Club de Observadores de Aves (COA) de la localidad de Ituzaingó, que estaba cebando a los guacamayos con una bandeja donde ponía diferentes semillas, entre ellas de girasol”

Marisi López, referente de la fundación Rewilding Argentina

Además, López detalló que “se tardan años en lograr que estas aves aprendan a ser libres, aprendan a reconocer los frutos silvestres para poder comer y dejen de comer alimentados por una persona en una bandeja y el hecho de que se las pongan hace que retrocedan en la fase de aprendizaje… El girasol es altamente dañino porque tiene una gran concentración de aceite que hace que los guacamayos se vuelvan adictos y que en largo plazo les ocasione la muerte“.

En efecto, los responsables de la fundación descubrieron que el padre de estos guacamayos recién nacidos iba hasta esas bandejas y después alimentaba a los pichones. En diálogo con la agencia de noticias Télam, desde Rewilding destacaron que se trata de “una noticia tremenda para el proyecto porque pone en riesgo la salud de los guacamayos, de los que ya están libres, de los tres guacamayos rojos recién nacidos, porque volvemos un paso atrás en su libertad y vuelven a ser mascotas“.

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