Choque de trenes en España deja al menos 68 muertos y las primeras hipótesis apuntan a un error humano

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El accidente ocurrió en la provincia de Toledo, cuando un tren de alta velocidad embistió por detrás a otra formación que permanecía detenida. Hay decenas de heridos graves y las autoridades investigan una posible falla en el sistema de señalización.

Un choque entre dos trenes de alta velocidad en la provincia española de Toledo dejó al menos 68 muertos y decenas de heridos, según el balance difundido el miércoles 28 de octubre. El accidente ocurrió durante la mañana, cuando una formación de Renfe impactó por detrás a otra de la compañía Iryo que permanecía detenida sobre las vías. Tras la colisión, varios vagones y una locomotora cayeron por un terraplén.

En total, los dos trenes transportaban 544 pasajeros. En el AVE de Renfe viajaban 397 personas, mientras que la formación de Iryo llevaba otras 147, entre ellas un bebé. Entre los heridos, al menos 50 se encontraban en estado grave, de acuerdo con la información publicada durante las primeras horas posteriores a la tragedia.

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El siniestro se produjo alrededor de las 8:54, en el kilómetro 118 de la línea ferroviaria, entre las localidades de Urda y Orgaz. Ambas formaciones circulaban en dirección a Sevilla, después de haber partido desde Madrid.

Los equipos de emergencia trabajaron durante horas para rescatar a los pasajeros y trasladar a los heridos a centros sanitarios. Al mediodía, las autoridades regionales informaron que todos los heridos habían sido evacuados y llevados al Hospital Universitario de Toledo, ubicado a unos 50 kilómetros del lugar del accidente.

Sin embargo, las tareas de búsqueda continuaban entre los restos de los vagones. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, advirtió que todavía no había sido posible acceder a todas las zonas afectadas por el impacto y que podían aparecer más víctimas.

Qué se sabe sobre las causas del accidente ferroviario

Las primeras hipótesis apuntan a una posible combinación de fallas en el sistema de señalización y una decisión operativa que habría permitido reanudar la marcha de uno de los trenes cuando el otro todavía permanecía detenido.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, explicó que el sistema automático de control LZB sufrió un fallo de comunicación en los ordenadores alrededor de las 8:30. Como consecuencia, los trenes que circulaban por un tramo de aproximadamente 63 kilómetros quedaron detenidos automáticamente al perderse las condiciones habituales de seguridad.

Posteriormente, desde el centro de control se comunicaron con las formaciones afectadas y se autorizó a varios trenes a retomar la marcha. Según la reconstrucción preliminar presentada por el funcionario, el AVE de Renfe recibió la indicación de continuar sin que se hubiera advertido que el Iryo seguía inmóvil cerca de la estación de Urda.

El tren de Renfe recorrió aproximadamente 25 kilómetros antes de impactar contra la formación detenida, que no había conseguido reanudar su recorrido. De acuerdo con las explicaciones oficiales, el choque se produjo alrededor de las 8:53, pocos minutos después de la autorización para continuar.

Puente calificó de inexplicable lo ocurrido y señaló que el sistema de señalización de esa línea era uno de los más antiguos de la red ferroviaria española. El mecanismo, instalado en 1992, se encontraba en proceso de sustitución.

Por el momento, la hipótesis de un error humano no constituye una conclusión definitiva sobre las causas del siniestro. La investigación deberá determinar qué ocurrió en el centro de control, por qué se autorizó la reanudación de la marcha y qué papel tuvo la falla técnica en la secuencia que terminó con la colisión.

Rescates, hospitales y suspensión de los trenes

Tras el accidente, los servicios ferroviarios entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía quedaron interrumpidos, mientras los equipos de emergencia concentraban sus esfuerzos en la zona del impacto.

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La Guardia Civil habilitó oficinas en las comandancias de Toledo, Córdoba, Madrid y Sevilla para recibir denuncias de familiares de pasajeros que todavía no habían podido ser localizados. También se solicitaron muestras de ADN para facilitar la identificación de las víctimas.

Las autoridades de la Comunidad de Madrid, además, hicieron un llamamiento a los donantes de sangre para que acudieran a los hospitales de Toledo y Ciudad Real, ante la necesidad de reponer las reservas para atender a los heridos.

Vecinos de localidades cercanas, como Urda, también se acercaron al lugar para colaborar con el traslado de sobrevivientes. Mientras tanto, en las estaciones de Atocha, en Madrid, y Santa Justa, en Sevilla, familiares y amigos aguardaban noticias de quienes viajaban en las formaciones accidentadas.

Adif, la empresa pública responsable de la gestión de las vías ferroviarias, habilitó espacios de asistencia psicológica para acompañar a las personas afectadas y a sus familiares.

Pedro Sánchez prometió investigar lo ocurrido

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, suspendió su agenda y viajó hasta la zona del accidente para acompañar a las víctimas y seguir de cerca las tareas de emergencia.

Durante su intervención, expresó sus condolencias a las familias y aseguró que la prioridad era encontrar a las personas que todavía pudieran estar con vida, atender a los heridos y brindar asistencia a quienes esperaban información sobre sus seres queridos.

También prometió esclarecer las causas del choque y determinar si existieron negligencias o fallas en los sistemas de seguridad.

“Y vamos a llegar hasta el final. Y si ha habido negligencias, se sabrá”, afirmó Sánchez, quien aseguró que el Gobierno respondería con contundencia si la investigación confirmaba responsabilidades.

El rey Felipe VI también manifestó su pesar por la tragedia y suspendió sus actividades previstas para acompañar a las familias de las víctimas.

El accidente de Toledo se produjo nueve meses después del siniestro ferroviario de Adamuz, en Andalucía, que dejó 46 muertos, según los datos consignados en la información difundida sobre ambos episodios. La sucesión de tragedias volvió a poner el foco en la seguridad de la alta velocidad ferroviaria española y en la necesidad de esclarecer qué falló en esta ocasión.

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